Tema 3. Implementación en la práctica


Dentro de nuestra práctica diaria existen unas áreas de incertidumbre que favorecen la existencia de variabilidad en nuestros cuidados enfermeros. Esta variabilidad injustificable podría reducirse si todos los profesionales buscásemos las respuestas a nuestras dudas de la misma manera y en los mismos sitios, y si todos aplicásemos esas recomendaciones.

La implementación de la EBE o la de la PBE ayudan a reducir la variabilidad, aumentar la calidad y la excelencia de los cuidados, reduce los fallos de seguridad del paciente, aumenta la satisfacción dentro de los profesionales y mejora la experiencia de los usuarios. Estas herramientas van a ser los protocolos, guías etc. que basándose en evidencias científicas ayuden al profesional a tomar las decisiones oportunas sobre el cuidado de las personas.

 

3.1 HERRAMIENTAS PARA LA IMPLEMENTACIÓN 

Las Prácticas Basadas en la Evidencia (PBE) son un enfoque sistemático para la toma de decisiones clínicas que se basa en la mejor evidencia disponible, la experiencia clínica del profesional y las preferencias del paciente. En otras palabras, es la integración de la mejor evidencia científica con la experiencia clínica para tomar decisiones de cuidado de salud.

Para implementar las evidencias en la práctica diaria necesitamos organizar la información de alguna manera. No podemos ir con los artículos de los estudios en los bolsillos mientras trabajamos, ni podemos almacenar archivos con artículos online impresos en nuestros puestos de trabajo… esto no tendría ningún sentido.

Las enfermeras clínicas necesitan herramientas que les proporcionen todas esas evidencias “digeridas” para poder aplicarlas a la práctica clínica. Es decir, se necesitan documentos que sinteticen las evidencias y establezcan recomendaciones para orientar a la enfermera en los cuidados que puede aplicar según las últimas evidencias.

Ya habíamos mencionado que cada vez que una enfermera tiene una duda en su trabajo, no se dispone a hacer una búsqueda bibliográfica in situ para responder a esa pregunta. Eso no es viable. Para dar respuesta rápida a una duda lo más indicado parece acudir a las fuentes terciarias, en las cuales obtenemos la evidencia evaluada y organizada.

Son las herramientas derivadas de las fuentes terciarias las que van a ayudar de manera más inmediata a los clínicos a resolver sus dudas y por ende a aplicar la investigación en cuidados a la práctica asistencial.

 Ilustración 17 Herramientas de PBE

 

Existen diversas herramientas que pueden facilitar la implementación de las PBE en la práctica clínica. A continuación, se presentan algunas de las más comunes:

 

3.1.1 Guías de Práctica Clínica

  • Las Guías de Práctica Clínica (GPC) son un conjunto de recomendaciones basadas en una revisión sistemática de la evidencia y en la evaluación de los riesgos y beneficios de las diferentes alternativas, con el objetivo de optimizar la atención sanitaria a los pacientes.  Son documentos que contienen recomendaciones basadas en la evidencia para el diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades. Proporcionan recomendaciones claras y concisas, facilitando la toma de decisiones. Ejemplo: Guías clínicas para el manejo de la diabetes mellitus, hipertensión arterial, etc.

 

Sus objetivos fundamentales son:

  • Reducir la variabilidad injustificable de la práctica.
  • Mejorar la práctica.

 

Estas GPC están elaboradas por grupos multidisciplinares de expertos y emiten las recomendaciones en base a unos niveles de evidencia y grados de recomendación. Los grupos de expertos suelen estar dirigidos y reciben el sustento técnico de los centros elaboradores (agencias y unidades de evaluación de las tecnologías, por ejemplo).

 

Entre las GPC internacionales se pueden encontrar:

  1. Centros elaboradores:
  • Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN)
  • National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE)
  • New Zealand Guidelines Group (NZGG)
  • Guías de Buenas Prácticas de la RNAO
  1. Centros de almacenamiento:
  • GPC de la National Guidelines Clearinghouse
  • GPC de la Canadian Medical Association

 

3.1.2 Protocolos basados en la evidencia

Además de las GPC para aplicar la investigación a la práctica disponemos de más herramientas como la versión mejorada de los protocolos de enfermería: los protocolos basados en evidencias.

Cada vez son más los hospitales y centros sanitarios que optan por incorporar la evidencia científica a sus protocolos de actuación y aunque no hay una única fórmula para hacerlo, si que existen unos elementos comunes a estos protocolos:

 

Metodología específica que incluye:

  • Preguntas que abordará el protocolo (elaboradas con el método PICO).
  • Descripción de la metodología de búsqueda: bases de datos consultadas, periodo de búsqueda, palabras clave, criterios de inclusión/exclusión de artículos.
  • Síntesis de la evidencia encontrada e inclusión en las actividades y procedimientos que describe el protocolo. Se especificarán los niveles de evidencia y los grados de recomendación (previamente en el protocolo ha de indicarse que escala se utiliza para gradar la evidencia y las recomendaciones).
  • Establecimiento de una fecha de revisión.
  • Sería conveniente que incluyeran algoritmos de actuación, sobre todo en los procesos complicados.
  • Para facilitar la evaluación, se suele recomendar el establecimiento de indicadores de calidad (acordes con los objetivos establecidos para el protocolo).

 

3.1.3 Revisiones Sistemáticas y Meataanálisis:

Son estudios que sintetizan la evidencia disponible sobre una pregunta clínica específica. Permiten identificar la mejor evidencia disponible y evaluar la calidad de los estudios.

Ejemplo: Una revisión sistemática sobre la eficacia de diferentes tratamientos para la depresión.

 

3.1.4 Bases de Datos de evidencia:

Son bases de datos que recopilan y organizan la evidencia científica. Facilitan la búsqueda y acceso a la evidencia.

Ejemplo: Cochrane Library, PubMed, Embase.

 

3.1.5 Software para la toma de decisiones:

Son programas informáticos que ayudan a los profesionales de la salud a tomar decisiones clínicas basadas en la evidencia. Personalizan las recomendaciones en función de las características del paciente.

Ejemplo: Sistemas expertos, calculadoras de riesgo.

 

3.1.6 Redes de Práctica Basada en la Evidencia:

Son grupos de profesionales de la salud que colaboran para mejorar la calidad de la atención mediante la implementación de las PBE. Facilitan el intercambio de conocimientos y experiencias, y promueven la colaboración interdisciplinaria.

Ejemplo: Redes de hospitales, centros de salud, etc.

 

3.2 BPSO

El programa de Centros Comprometidos con la Excelencia en Cuidados (CCEC), conocido internacionalmente por sus siglas en inglés BPSO (Best Practice Spotlight Organizations), tiene sus raíces en Canadá y se ha expandido a nivel mundial, incluyendo España.

El programa fue iniciado por la Asociación Profesional de Enfermeras de Ontario (RNAO) con el objetivo de promover y difundir las Buenas Prácticas en el ámbito de la salud. La idea era que las instituciones sanitarias adoptaran y aplicaran estas guías para mejorar la calidad de la atención y los resultados para los pacientes.

El éxito del programa en Canadá llevó a su expansión a otros países. La RNAO ha establecido acuerdos con diversas instituciones para adaptar y coordinar el programa en diferentes regiones del mundo.

Ilustración 18 Evolución de los Centros Comprometidos con la Excelencia

 

En España, el programa BPSO se inició en 2012 gracias a un acuerdo entre la Unidad de Investigación en Cuidados y Servicios de Salud (Investén-isciii), el Centro español para los cuidados de salud basados en la evidencia (CECBE) y la  RNAO. Este acuerdo permitió la creación de BPSO Host España, encargado de coordinar y desarrollar el programa a nivel nacional

Un Centro Comprometido con la Excelencia en Cuidados o BPSO (Best Practices Spotlight Organizations) es una institución de salud o académica que ha sido seleccionada por la RNAO (Registered Nurses' Association of Ontario) para implementar y evaluar las Guías de Buenas Prácticas desarrolladas por esta asociación.

La RNAO, a través de un riguroso proceso de selección, elige a estas organizaciones para que sirvan como modelos de excelencia en la práctica enfermera. Los BPSO se comprometen a adoptar y aplicar las guías de buenas prácticas de la RNAO en su entorno laboral, con el objetivo de mejorar la calidad de la atención al paciente y los resultados en salud.

Las Guías de Buenas Prácticas de la RNAO son documentos basados en la evidencia que ofrecen recomendaciones claras y concisas sobre cómo brindar una atención de enfermería de alta calidad. Estas guías abarcan una amplia gama de temas, desde el manejo del dolor hasta el cuidado de pacientes con enfermedades crónicas.

 

Características de las Guías BPSO: 

  • Basadas en la evidencia: Se desarrollan a partir de una revisión exhaustiva de la literatura científica.
  • Concisas y claras: Presentan recomendaciones prácticas y fáciles de implementar.
  • Centradas en el paciente: Priorizan las necesidades y preferencias del paciente.
  • Interdisciplinarias: Involucran a diferentes profesionales de la salud.

 

Implementar GBP BPSO es apostar por reducir la variabilidad y amentar la excelencia en los cuidados enfermeros. Pero qué son las buenas parcitas, hay distintas definiciones:

  • Las buenas prácticas son recomendaciones que pueden evolucionar de acuerdo con la experiencia, el criterio, la perspectiva y la investigación continua desarrolladas por expertos clave (Health Canada, 2008).
  • Resúmenes sistemáticos de prácticas recomendadas para un área clínica o un entorno laboral saludable específico, basadas en la mejor evidencia y que están dise.adas para proporcionar una orientación al profesional de la salud y a los gestores en su toma de decisiones clínicas y administrativas (Field & Lohr, 1990).

 

Los objetivos que tienen las GBP son:

  1. Proporcionar un cuidado efectivo basado en la evidencia actual.
  2. Resolver un problema en el ámbito clínico (p. ej. mal manejo del dolor).
  3. Conseguir la excelencia en el cuidado proporcionado alcanzando o sobrepasando los estándares de calidad.
  4. Dar a conocer la innovación (p. ej. una nueva prueba o tratamiento).
  5. Eliminar el uso de intervenciones no reconocidas como buenas prácticas.
  6. Crear entornos laborales que permitan la excelencia clínica.

 

La Herramienta ha sido concebida usando el Marco de Conocimiento para la Acción (Straus, Tetroe, Graham, Zwarenstein, & Bhattacharyya, 2009) adaptado para la implantación de las GBPs.

El modelo comprende los siguientes 7 componentes esenciales de la transmisión de conocimientos necesarios para la implantación exitosa de las guías de buenas prácticas. La Implementación de las Guías BPSO: Un Proceso en Etapas

La implementación de las guías BPSO requiere un enfoque sistemático y la participación de todos los miembros del equipo de salud. Para ello se requiere de las siguientes etapas:

Ilustración 19 Fases de implementación de guías de BPSO

 

A continuación, se describen las principales etapas de este proceso:

  1. Identificación del problema y analizar todas sus características para poder ver qué guía se ajusta mejor a las necesidades de la organización.
  2. Adaptación al entorno local: las recomendaciones son extensas y atienden a todo tipo de entornos y competencias de enfermería. Por ello, debemos de ver cómo se debe adaptar a cada organización.
  3. Evaluación del entorno conociendo qué elementos van a ser facilitadores de la implantación y cuáles van a dificultar dicha implantación. Para ello debemos formar al equipo y crear un equipo multidisciplinario encargado de liderar la implementación. Además de evaluar la práctica actual para identificar las brechas y las oportunidades de mejora.
  4. Adaptación e implementación: debemos de elaborar un plan detallado que incluya objetivos, estrategias, recursos y un cronograma. Además, de un plan de comunicación y difusión de la guía y el plan de implementación a todos los miembros del equipo.
  5. Evaluación: Evaluar el impacto de la implementación en los resultados para los pacientes y la organización.
  6. Sostenibilidad: mantener todas las recomendaciones implementadas en toda la organización en el tiempo y mantener la cultura de la excelencia.

 

Para la implementación de las GPC de la RNAO en los BPSO, debemos de contar con un equipo multidisciplinar con distintos roles en la implantación, evaluación y mantenimiento. Los equipos o comités de implantación están compuestos por:

Ilustración 20 Comités de implantación BPSO

 

Las guías BPSO cubren una amplia gama de temas, incluyendo:

  • Manejo del dolor: Técnicas para aliviar el dolor en diferentes poblaciones.
  • Prevención de caídas: Estrategias para reducir el riesgo de caídas en pacientes hospitalizados y en la comunidad.
  • Prevención de úlceras por presión: Medidas para prevenir y tratar las úlceras por presión.
  • Cuidados al final de la vida: Acompañamiento y soporte a pacientes y familiares en el proceso de morir.
  • Seguridad del paciente: Estrategias para prevenir errores médicos y mejorar la seguridad del paciente.

Ilustración 21 Ejemplo de Guías de Buenas Prácticas RNAO

 

Beneficios de Implementar las Guías BPSO

  • Mejora de la calidad de la atención: Las guías BPSO proporcionan las mejores prácticas para brindar una atención segura y eficaz.
  • Aumento de la satisfacción del paciente: Los pacientes se benefician de una atención más centrada en sus necesidades.
  • Reducción de costos: La implementación de las guías BPSO puede ayudar a reducir los costos al prevenir complicaciones y mejorar la eficiencia.
  • Fortalecimiento del equipo de salud: La colaboración en la implementación de las guías fomenta el trabajo en equipo y el desarrollo profesional. 

 

Los BPSO y las guías de buenas prácticas de la RNAO ofrecen un marco sólido para mejorar la práctica enfermera y la calidad de la atención al paciente. Al implementar estas guías, las organizaciones de salud pueden lograr resultados sobresalientes y posicionarse como líderes en la prestación de cuidados de salud.

 

Existen dos tipos de modalidades para implementar las guías en los BPSO:

  • BPSO Directos: la institución asume directamente el compromiso de implementar las guías de la RNAO en sus procesos asistenciales. Tiene como principal ventaja, disponer un mayor control sobre el proceso de implementación y adaptación a las necesidades específicas del centro.
  • BPSO Host (anfitrión) o Centro Coordinador: existe una institución que actúa como un referente y guía a otras organizaciones en la implementación de las guías de la RNAO. Su principal ventaja es que favorece un fortalecimiento del liderazgo en el ámbito de la calidad asistencial y generación de un impacto más amplio.

Ilustración 22 Modalidades implantación guías RNAO en BPSO

           

3.3 EL MOMENTO DEL CAMBIO 

Implementar las evidencias en la práctica asistencial no es fácil. Pese a disponer de herramientas como las aquí descritas (y de otras más que tan sólo hemos mencionado), y de además tener manuales sobre cómo implementar GPC y Guías de Buenas Prácticas, el caso es que estos documentos por si solos no logran el cambio de las viejas praxis por las nuevas.

 

¿Por qué? Pues tendremos que reflexionar sobre las siguientes cuestiones:

  1. ¿Qué se quiere cambiar?
  2. ¿Qué se pretende conseguir con el cambio?
  3. ¿En qué periodo de tiempo?
  4. ¿A qué coste? ¿Qué recursos van a estar implicados?
  5. ¿Existe evidencia de que el cambio funcione o no?
  6. ¿Qué medidas de proceso y de resultado se utilizarán para determinar si el cambio ha sido exitoso?
  7. ¿Qué otros aspectos de la práctica se verán afectados por la introducción del cambio? Personas, recursos, horarios.
  8. ¿Qué personas del equipo se verán implicadas y afectadas por el cambio?
  9. ¿Qué implicaciones éticas presenta la introducción del cambio?
  10. ¿Se dispone de los recursos necesarios para introducir y mantener el cambio?
  11. ¿Es realizable el cambio?

 

Recordemos lo que decíamos al principio del curso: las evidencias no deben reñirse ni con el juicio clínico del profesional ni con las preferencias del paciente. Si no hay armonía entre los pilares de las PBE, va a ser difícil su implementación.

Luego están otras cuestiones ajenas a nuestra voluntad que impiden que los cambios no se realicen (o que no se realicen al ritmo que desearíamos) y que tienen que ver con el funcionamiento de las Instituciones.

En conclusión, podemos decir que para disminuir la brecha entre investigación y practica a través de su implementación en el día a día, debemos disponer de buenas herramientas (GPC, protocolos basados en evidencias…) pero no sólo eso, sino que se debe plantear toda una estrategia de cambio que implique a los profesionales y a los pacientes.

 

3.3.1 Evaluación de los cambios:

El proceso de evaluación es necesario, para valorar la verdadera aplicación de las evidencias por parte de los profesionales y para evaluar su impacto en la atención sanitaria.

Esta etapa también nos sirve para modificar las recomendaciones que hayamos realizado si fuera necesario. Si detectamos sus ventajas e inconvenientes, debilidades y fortalezas o aspectos no abordados y que sea necesario introducir podremos mejorar la práctica que en principio queríamos apoyar en evidencias.

A la hora de evaluar si todo este recorrido ha sido positivo debemos tener en cuenta que estamos evaluando un proceso complejo e integral, con lo que la evaluación no puede ser simple y ha de tener en cuenta todo este plan como un todo integrado en busca del cambio.

Una buena evaluación debe tener en cuenta no solo los resultados, sino que también contempla la estructura del proceso. ¿Qué cuestiones se responden al efectuar la evaluación de los cambios efectuados? De manera simplificada podemos decir que las siguientes:

  • ¿Qué queremos cambiar?
  • ¿Qué pretendemos conseguir con el cambio?
  • ¿En qué periodo de tiempo?
  • ¿A qué coste? ¿Qué recursos van a estar implicados?
  • ¿Existe evidencia de que el cambio que proponemos funcione o no?
  • ¿Qué medidas de proceso y de resultado utilizaremos para determinar si el cambio ha sido exitoso?
  • ¿Qué otros aspectos de la práctica se verán afectados por la introducción del cambio? Personas, recursos, horarios
  • ¿Qué personas del equipo se verán implicadas y afectadas por el cambio?
  • ¿Qué implicaciones éticas presenta la introducción del cambio?
  • ¿Dispone de los recursos necesarios para introducir y mantener el cambio?
  • ¿Es realizable el cambio?

Respondiendo a todas estas cuestiones nos hacemos una idea de cómo ha sido el proceso en general y de dónde han podido los elementos facilitadores y las barreras para llevar a cabo el cambio.

Pero solo con preguntas generales no logramos el análisis de esta nueva situación. La evaluación de la efectividad y la eficacia de una nueva intervención se hace con metodología y a través de la recogida y comparación de datos.

 

3.3.2 Pasos para la evaluación 

Debemos identificar desde el principio, desde la fase de implementación:

 

A. Qué debe ser evaluado.

La implementación de las evidencias puede afectar tanto al proceso asistencial como a los resultados alcanzados con dicho proceso.

Hakkennes y Green revisaron la efectividad de intervenciones basadas en GPC y podemos seguir su mismo esquema para las intervenciones basadas en la implementación de evidencias a través de las herramientas vistas en este curso (protocolos basados en evidencias, revisiones sistemáticas, informes de evidencias…).Su esquema  identifica los tipos de resultados presentados y los métodos utilizados para medir los cambios logrados. Según este esquema los resultados se agrupan en cinco categorías: dos a nivel de paciente, dos a nivel de los profesionales de salud y una a nivel de la organización o del proceso:

  • Nivel de paciente
    o   Medidas de cambios en la salud de los pacientes: dolor, depresión, calidad de vida, HbA1c, etc.
    o   Medidas subrogadas de cambio en la salud de los pacientes: actitudes del paciente, tiempo de estancia en el hospital, etc.
  • Nivel de profesional de la salud
    o   Medidas de cambio en la práctica: confianza en las evidencias, cambios en los planes de cuidados, etc.
    o   Medidas subrogadas de cambio en la práctica: conocimiento y actitudes del profesional, etc. 
  • Nivel de organización o de proceso
    o   Medidas de cambio en el sistema sanitario (lista de espera): cambios en políticas, costes y utilidad o extensión de la indicación de determinadas intervenciones.

 

B. Fuentes de información y los instrumentos de recogida.

Los datos que se recogen son los que determinemos tras establecer los indicadores que nos van a mostrar cómo han resultado los cambios efectuados tras la aplicación de las evidencias. La OMS ha definido los indicadores como “variables que sirven para medir cambios” y lógicamente nosotros elegimos esos indicadores en función de los objetivos que nos hayamos marcado al implementar las evidencias científicas en nuestra práctica.

Los elementos clave a evaluar para determinar el resultado de la implementación de las evidencias (GPC, protocolos basados en evidencias etc…) tienen que ver con la evaluación de la estructura, el proceso y los resultados de su utilización mediante estos indicadores:

  • Evaluación de la estructura: ¿se han dispuesto los recursos humanos y físicos necesarios o para implementar las evidencias? 
  • Evaluación del proceso: ¿ha funcionado correctamente el plan de implementación?  ¿Cuáles han sido las dificultades? ¿Cómo se puede mejorar el proceso?
  • Evaluación del resultado: ¿qué cambios han ocurrido en los pacientes como resultado de la aplicación de las evidencias? ¿Cómo son estos cambios comparándolos con los resultados que se esperaban?

Elegir los indicadores clave es fundamental y estos os deberían surgir de los objetivos principales que se persiguen al implementar las evidencias, considerando la población a la que va dirigida, así como los recursos requeridos.

En nuestro entorno, la Fundación Avedis Donabedian (FAD) tienen experiencia en el diseño y definición de indicadores clave para la evaluación de la calidad asistencial que nos pueden ser útiles en la evaluación.

 

C. Cuál es el diseño más apropiado para la realización de esta evaluación.

¿Qué hacemos con los datos de los indicadores una vez recogidos? Pues tenemos que evaluarlos a través del diseño de estudio que más se adecue.

La elección del diseño dependerá del objetivo: probar el progreso en la implementación de las evidencias y cambios en el proceso de atención (estudios observacionales), o proveer información generalizable del valor de una nueva estrategia o intervención para la implementación de las evidencias (estudios de intervención).

En la siguiente tabla se muestra la clasificación de los distintos diseños de estudios:

 

 

Favorecer la traslación del conocimiento a la práctica es el objetivo de proyectos como el de “Implantación de Buenas Prácticas en Centros Comprometidos con la Excelencia en Cuidados” y si no evaluamos los resultados de esa implementación no seremos capaces de discernir si el camino avanzado ha traído los resultados esperados.

Se pueden evaluar los resultados producidos debido a la implementación de una GPC, de un protocolo o de una intervención aislada… pero todas las evaluaciones son igual de importantes (aunque unas sean más complejas que otras).

 

¿Qué sucede si la evaluación nos da resultados negativos?

Si al implementar por ejemplo una GPC obtuviéramos resultados negativos deberemos analizar la situación para intentar determinar qué es lo que ha fallado o debemos cambiar:

  • ¿Se han logrado implementar las recomendaciones de la GPC de manera homogénea?
  • ¿Todos los profesionales han adoptado los cambios?
  • ¿Se han aplicado los cambios a todos los pacientes susceptibles (o a la muestra determinada y sin sesgo)?
  • ¿La estructura utilizada ha sido la adecuada?
  • ¿Los indicadores se han podido recoger de manera adecuada y sin sesgos?
  • ¿Ha habido alguna circunstancia externa que haya influido en la implementación de las evidencias?
  • El diseño de la evaluación, ¿ha sido el correcto?
  • En el caso de que lleguemos a la conclusión de que la metodología de implantación y evaluación han sido las adecuadas, tal vez tengamos que plantearnos la pertinencia de esas evidencias a nuestro entorno.

 

3.4 IMPLICACIONES DE LA PBE EN LA PRÁCTICA DIARIA 

La implementación de las prácticas basadas en la evidencia (PBE) en la práctica clínica ha revolucionado la atención sanitaria, pero como toda innovación, presenta tanto ventajas como desafíos.
 

Aspectos Positivos:

  • Mejora de la calidad de la atención:
    • Mayor eficacia: Las intervenciones basadas en evidencia tienen más probabilidades de producir los resultados deseados para los pacientes.
    • Menor variabilidad en la práctica: La estandarización de los cuidados basados en la evidencia reduce la variabilidad entre profesionales y centros sanitarios.
    • Mayor seguridad: Las PBE ayudan a minimizar los riesgos asociados a la atención sanitaria.
  • Toma de decisiones más informada:
    • Acceso a la mejor evidencia disponible: Los profesionales de la salud pueden tomar decisiones clínicas basadas en la mejor información científica disponible.
    • Personalización de la atención: Las PBE permiten adaptar los tratamientos a las necesidades individuales de cada paciente.
  • Mayor satisfacción del paciente:
    • Mejores resultados clínicos: Los pacientes obtienen mejores resultados en salud gracias a la aplicación de las PBE.
    • Mayor confianza en los profesionales: Los pacientes se sienten más seguros cuando saben que los tratamientos que reciben están respaldados por la evidencia científica.
  • Avanza la investigación:
    • Ciclo de mejora continua: La implementación de las PBE fomenta la investigación y la generación de nueva evidencia.
    • Desarrollo de nuevas intervenciones: La aplicación de las PBE en la práctica clínica permite identificar nuevas áreas de investigación y desarrollar nuevas intervenciones. 

 

Aspectos Negativos:

  • Resistencia al cambio:
    • Hábitos y rutinas establecidas: A menudo, los profesionales de la salud pueden ser reacios a cambiar sus prácticas habituales.
    • Falta de conocimiento: No todos los profesionales están familiarizados con las herramientas y habilidades necesarias para buscar y evaluar la evidencia.
  • Limitaciones de la evidencia:
    • Falta de evidencia para todas las preguntas clínicas: No siempre existe evidencia de alta calidad para todas las decisiones clínicas.
    • Heterogeneidad de los estudios: La calidad y la aplicabilidad de los estudios pueden variar considerablemente.
  • Costes y recursos:
    • Inversión de tiempo y recursos: La implementación de las PBE requiere una inversión de tiempo y recursos humanos.
    • Acceso a la información: No todos los profesionales tienen acceso a las bases de datos y herramientas necesarias para buscar la evidencia.
  • Complejidad de la implementación:
    • Adaptación a contextos locales: Las guías de práctica clínica deben adaptarse a las necesidades y recursos de cada centro sanitario.
    • Colaboración multidisciplinar: La implementación de las PBE requiere la colaboración de diferentes profesionales y equipos.

 

Si bien la implementación de las prácticas basadas en la evidencia presenta desafíos, los beneficios para los pacientes y los sistemas de salud son evidentes. Para superar las barreras y maximizar los beneficios de las PBE, es fundamental:

  • Fomentar una cultura de la evidencia: Crear un entorno que valore la búsqueda y la aplicación de la evidencia en la práctica clínica.
  • Proporcionar formación y capacitación: Ofrecer a los profesionales las herramientas y habilidades necesarias para buscar, evaluar y aplicar la evidencia.
  • Facilitar el acceso a la información: Garantizar que los profesionales tengan acceso a las bases de datos y herramientas necesarias para encontrar la evidencia.
  • Fomentar la colaboración multidisciplinar: Trabajar en equipo para superar los desafíos y lograr una implementación exitosa de las PBE.

 

Al abordar estos desafíos, podemos garantizar que las prácticas basadas en la evidencia se conviertan en el estándar de atención en todos los ámbitos de la salud. 

 

De primeras podemos concluir diciendo que, aplicando cuidados basados en evidencias científicas, estamos aplicando seguramente el mejor de los cuidados (por lo menos nuestra zona de incertidumbre al respecto habrá disminuido). Hablar de “lo mejor” es peligroso si no definimos a lo que nos estamos refiriendo con “mejor”. Para algunas personas lo mejor puede ser lo más fácil, para otras lo más rápido, lo más barato etc… Si preguntamos a los pacientes por el mejor cuidado unos pueden decirnos que es el menos doloroso y otros que el que cure antes.

 

La práctica de la EBE pide una concreción a la hora de establecer los objetivos del cuidado. ¿Recuerdas la pregunta PICO? Este esquema de pregunta clínicamente contestable incluye esto mismo, los resultados u objetivos (O). Además de los objetivos de los cuidados, debemos recordar lo que explicábamos sobre el escenario de la EBE y sus pilares:

  • La mejor evidencia disponible.
  • La experiencia y juicio clínico de los profesionales.
  • La opinión de los pacientes y sus familias.

 

Con tan solo 3 piezas podemos tener un puzle sumamente complejo. Seguro que se te ocurre más de una situación en la que entran en conflicto alguno de los pilares… o todos.

 

Pero teniendo en cuenta tanto el escenario, como los actores y los beneficios-barreras y poniéndolo todo en una balanza, vemos que el resultado de la aplicación de la EBE es positivo, favorece el avance de la profesión y ayuda a avanzar hacia la excelencia en cuidados. 

 

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