TEMA 2. LA COMUNICACIÓN DIGITAL EN SALUD


1. INTRODUCCIÓN

Internet ha supuesto toda una revolución y ha transformado la forma en que vivimos, adquirimos información y fundamentalmente, el modo en que nos comunicamos.

La aparición de la web trajo consigo la posibilidad de que pudiéramos poner nuestro conocimiento al alcance de cualquier persona con conexión a Internet. Pero la llamada web social o 2.0 ha ido un poco más allá, centrándose en cómo nos relacionamos en la red, nos comunicamos y compartimos la información de forma social. Y esta es una realidad que sigue expandiéndose a lo largo de todo el planeta, de forma que cada vez somos más las personas que vivimos y participamos de esta conexión global, que nos acerca y nos permite un intercambio bidireccional muy ágil.

Hemos pasado de la Teoría de los seis grados de separación, que explicaba cómo cualquier persona de este planeta puede estar conectada a otra, a través de una cadena de no más de cinco intermediarios (6 enlaces), a la de un clic, que es la distancia máxima que separa en muchos casos a las personas entre sí. Distancia que seguirá acortándose conforme se vayan eliminando las diferentes brechas digitales, con el paso del tiempo y con la adquisición de nuevas competencias.

Como vamos a ver a lo largo de este tema, esta capacidad que tenemos de comunicarnos a través de Internet y las redes sociales, podemos utilizarla para potenciar nuestros servicios de salud, llegar de una forma mucho más directa a los ciudadanos y mejorar nuestra asistencia. Gracias a las herramientas disponibles ahora mismo podemos llevar la educación para la salud a otro nivel e incluso hacer divulgación de precisión, haciendo llegar la información correcta, al paciente correcto, en el momento adecuado.

Pero todo poder conlleva una gran responsabilidad, así que del mismo modo que ahora contamos con una enorme capacidad de informar y comunicar en salud, esta actividad no está exenta de riesgos y han surgido nuevos problemas y retos, cuya resolución permitirá que sigamos desempeñando nuestro trabajo en condiciones de seguridad, sin exponer información o datos de salud y manteniendo la privacidad y confidencialidad de la información.

Además, la falta de formación en el uso y aplicaciones de las redes sociales en el ámbito de la salud, unido al poco apoyo de las organizaciones y el miedo de los profesionales a exponer información de forma inadecuada, están dificultando que éstos adopten las nuevas herramientas y las utilicen con estos fines.

Veamos a continuación cuáles son los principales usos que podemos hacer en materia de comunicación digital en salud y más adelante nos centraremos en los riesgos, y en cuáles son las iniciativas más importantes de comunicación que se están llevando a cabo en estos momentos. 

2. LA COMUNICACIÓN DIGITAL EN SALUD

Cada vez son más los profesionales, instituciones y organizaciones sanitarias que utilizan Internet y las redes sociales para mejorar la comunicación sobre los servicios sanitarios que prestan. Podemos citar una serie de beneficios que han hecho que estos canales cada vez sean más usados:

  • Mayor alcance: los ciudadanos ya están participando activamente en estos espacios, por lo que resulta mucho más fácil llegar a ellos a través de estos canales.
  • Inmediatez y cercanía: las redes sociales tienen unas características que les hace ser muy ágiles a la hora de comunicar, llegando incluso hasta el propio domicilio de los ciudadanos.
  • Ubicuidad: el incremento de uso de dispositivos móviles ha conseguido que la información se haya desligado de un contexto físico y temporal. Podemos comunicarnos con independencia del sitio y el momento en que nos encontremos.
  • Personalización: la comunicación es cada vez más personalizada, de forma que podemos compartir contenidos diferentes en función de la situación de salud de cada individuo.
  • Reducción de costes: la tecnología es cada vez más barata en relación con su capacidad de procesamiento, por lo que supone un ahorro de costes en comparación con los medios de comunicación tradicionales.
  • Interactividad: la web social es pura interacción entre sus usuarios, lo cual se traslada también al ámbito sanitario.
  • Imagen y transparencia: la implementación de este tipo de canales de comunicación mejora la imagen y reputación de la organización, que es percibida con un mayor nivel de transparencia. 

 

 

El sitio web MedicinaTV incluye información de interés en salud para pacientes elaborada por profesionales.

El uso de los nuevos canales de comunicación en salud supone una amplificación de nuestra voz como profesionales y organizaciones sanitarias, la cual llega mucho más lejos. Pero para que ésta sea efectiva ha de basarse en una serie de principios:

  • Comunicación alineada: las redes sociales no pueden suponer un canal alternativo de comunicación, sino que deben estar integradas dentro de la estrategia de la organización.
  • Transparencia y participación: de forma que se cumplan las expectativas que los ciudadanos depositan en estos espacios. Han de ser ágiles y rápidos en la respuesta.
  • Integral: en la comunicación deben participar los diferentes actores que integren la organización, de forma que la transmisión de información sea más directa.
  • Medición y mejora continua: la monitorización y el establecimiento de indicadores deben servir para medir resultados y proponer acciones de mejora.

Las organizaciones por tanto están empezando a utilizar estas herramientas para mejorar la información y la comunicación con los pacientes. Y esta se produce no solo en los momentos que los ciudadanos interactúan con los servicios de salud, sino que se extiende a lo largo de toda su vida aumentando los puntos de contacto, desde la promoción de la salud y prevención de la enfermedad, hasta el diagnóstico, tratamiento y cuidados de pacientes con enfermedades crónicas.

Las diferentes plataformas, herramientas y redes sociales disponibles permiten realizar infinidad de acciones en materia de información y comunicación, que podríamos clasificar de la siguiente manera:

  • Comunicación síncrona. De forma similar a la que ya hacíamos por teléfono, pero apoyada por nuevas herramientas como son las de mensajería, videoconferencia y chat.
  • Comunicación asíncrona. Es menos interactiva, aunque también resulta eficaz. Es la que ofrecemos a través de blogs, sitos web, foros, redes sociales, email, etc. Dentro de ella podemos encontrar la emitida a través de sistemas de información clínica (historia clínica electrónica y carpeta de salud) y la formación a través de plataformas de e-learning.

2.1. MENSAJERÍA INSTANTÁNEA

Este tipo de aplicaciones han transformado nuestra forma de comunicarnos, de forma que han conseguido reducir la comunicación por voz a través de telefonía y eliminado prácticamente el uso de otras herramientas, como es el caso de la mensajería instantánea (SMS).

Existen numerosas aplicaciones que ofrecen servicios de este tipo, aunque quizás la más conocida sea WhatsApp, que aglutina ya a cientos de millones de usuarios, seguidas de otras como Telegram o Line.

Su gran éxito radica en la simplicidad de uso y la posibilidad de establecer comunicación con una o varias personas de forma simultánea, además de incluir otras funcionalidades como el envío de archivos, imágenes, etc. 

Pero quizás su mayor debilidad radica en la falta de seguridad en la transmisión de información, lo que hace de ella una herramienta no recomendable para utilizar a la hora de comunicar información sanitaria.

A pesar de ello, es una herramienta que muchos profesionales están utilizando para compartir información y recursos a nivel personal, consulta de dudas, etc.

En estos momentos se encuentran en desarrollo distintas herramientas de mensajería que cumplirán con todos los requisitos y estándares exigidos para mantener la seguridad, privacidad y confidencialidad de la información, y es posible que muy pronto sean la forma habitual de comunicación en salud entre pacientes y profesionales.

2.2. VIDEOCONFERENCIA

La videoconferencia se está convirtiendo en un recurso muy útil de comunicación en salud. De esta forma, algunos profesionales lo están incorporando como herramienta para realizar consulta online, tanto a través de herramientas generalistas (como Skype o Hangouts), como otras creadas específicamente para esta finalidad, siendo estas últimas las que cumplen mejor con los criterios establecidos en cuanto a seguridad y confidencialidad.

También se están utilizando como herramienta de comunicación entre profesionales, facilitando por ejemplo el desarrollo de interconsultas y reuniones, ya que permiten la participación de muchos usuarios de forma simultánea.

2.3. BLOGS Y SITIOS WEB

La comunicación y envío de información a través de blogs profesionales y sitios web institucionales es algo cada vez más frecuente.

Muchos profesionales utilizan ya el blog como espacio en el que ofrecer información complementaria a la que ofrecen en sus consultas a los pacientes. De esta forma, permiten ampliar el servicio más allá de los límites físicos de hospitales y centros de salud, facilitando la información en el momento en que la necesite el usuario.

Y también muchas instituciones están optando por la creación de sitios web en los que suben contenidos de utilidad para pacientes y donde además pueden interactuar con ellos. 

2.4. CORREO ELECTRÓNICO

El correo electrónico se está conformando como una de las vías de comunicación más importantes entre pacientes, profesionales e instituciones, ya que supone una vía directa cuyo uso está muy extendido.

Entre los usos que podemos hacer del correo electrónico, están:

  • Correo directo personal: utilizado para la resolución de dudas y comunicación bidireccional (usuario-profesional, profesional-usuario).
  • Correo de distribución: dirigidos a una lista de usuarios de forma general, o personalizada mediante el uso de listas de correo y herramientas de email marketing. Permite enviar comunicaciones genéricas de forma simultánea a un gran número de personas.

Aunque su uso está muy extendido, también comporta una serie de riesgos, como es por ejemplo la utilización de gestores y cuentas de correo que almacenan la información en empresas ajenas a las instituciones, las cuales pueden no mantener la seguridad que requieren los datos de salud.

 

BIBLIOGRAFÍA