TEMA 1. PATOLOGÍA PREVIA


1. INTRODUCCIÓN

Hoy en día la lactancia materna es incentivada en muchas situaciones en las que anteriormente se desaconsejaba por falta de datos y estudios. Consideramos la lactancia materna como la forma mejor de alimentar a los y las bebés y se conocen sus beneficios a nivel de salud física, psicológica y emocional en la madre y los bebés.

Por eso, los sanitarios y las sanitarias que asesoran a madres lactantes se encuentran cada vez más con personas con patologías previas sometidas a tratamientos farmacológicos.

Es un reto conseguir una lactancia exitosa en madres que, adecuadamente informadas, decidan amamantar no obstante posibles dificultades. 

2. PROBLEMAS DE INFERTILIDAD 

En el mundo occidental un 10-20% de parejas presentan infertilidad.

Se define infertilidad la ausencia de un embarazo después de 12 meses en los que las parejas mantengan relaciones sexuales con un intervalo máximo de 3 días o durante cada ovulación.

La infertilidad aumenta con la edad materna pasando de un 15% en mujeres de 20-25 años a un 50% en las de 35-40 años. Por eso, en España dónde por razones culturales, económicas y sociales se pospone la maternidad la prevalencia es alta.

En la práctica clínica, madres que hayan conseguido un embarazo a través de técnicas de inseminación, fecundación in vitro, ICSI, donación de óvulos o esperma sin patologías añadidas no deberían presentar mayores dificultades o problemas específicos. Siendo la prevalencia de trastornos endocrinos más frecuente en las mujeres infértiles, en los apartados siguientes, veremos como el síndrome de ovarios poliquísticos, los trastornos tiroideos o metabólicos puedan influir en la lactación.

Además, la mayor frecuencia de prematuridad, gemelaridad y cesáreas en embarazos obtenidos por FIV puede afectar la lactancia.

Muchas madres que amamantan se quedan embarazadas. Después de la amenorrea (ausencia de reglas y ovulaciones) debida a los niveles elevados de prolactina, que pueden durar de pocos meses a años, las mujeres pueden ovular y conseguir un embarazo.

La OMS considera que la amenorrea de lactancia, durante la lactancia exclusiva en los primeros 6 meses, si las tomas no se espacian más de 6 horas es un anticonceptivo con una eficacia del 98%.

En España, de todos modo, se aconseja utilizar anticonceptivos compatibles con la lactancia desde que se retoman las relaciones sexuales después del parto.

La lactancia, cuándo inician los ciclos ovulatorios, no reduce la probabilidad de embarazos espontáneos. No hay estudios que demuestren que influya en los resultados obtenidos con técnicas de reproducción asistida.

Los fármacos para la estimulación ovárica, para la inducción de la ovulación, los estrógenos, la progesterona y los anestésicos utilizados para la sedación durante la punción ovárica son compatibles con la lactancia. El único medicamento contraindicado es el letrozol que se utiliza poco frecuentemente. 

3. TRASTORNOS METABÓLICOS

3.1. Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP)

Es un síndrome que presentan entre el 5 y el 20% de las mujeres en edad fértil.

Se diagnostica por la presencia de 2 de los 3 criterio de Rotterdam: ciclos oligo o anovulatorios, hiperandrogenismo (valores elevados en sangre de andrógenos o presencia de acné, hirsutismo o alopecia androgénica) u ovarios de aspecto poliquístico en la ecografía.

La expresión clínica es variable con presencia o no de hirsutismo, infertilidad y amenorrea.

La lactancia tiene efectos beneficiosos para las mujeres que padecen SOP asociado a insulinorresistencia, diabetes y obesidad o dificultad a bajar de peso.

El gasto calórico debido a la producción de leche asociado a una dieta sana y a la actividad física reducen la incidencia de diabetes posparto.

En muchos de los casos la amenorrea debida a los ciclos anovulatorios, frecuente en el SOP, puede mantenerse durante y después de la lactancia con la infertilidad asociada.

Muchas mujeres con SOP no experimentan ningún problema relacionado con la lactancia.

En algunos casos se observa hipoproducción que puede estar relacionada con un insuficiente desarrollo mamario por la ausencia de ciclos ovulatorios regulares. Por ello, puede no aumentar el volumen mamario durante la gestación.

3.2. El tiroides

El tiroides es una glándula situada en la parte anterior del cuello que produce hormonas que regulan el metabolismo y otras funciones fisiológicas entre las cuales se encuentra la lactación.

El hipotálamo secreta TRH que estimula la secreción de TSH por parte de la hipófisis que a su vez determina la secreción de T3 y T4 por parte de la glándula.

Las patologías más frecuentes son las enfermedades autoinmunes.

Durante el embarazo y la lactancia se aconseja tomar suplementos de iodo para evitar el hipotiroidismo debido a su insuficiente aporte.

Cómo en España no se consume únicamente sal yodada, a diferencia que, en otros Países, la suplementación es necesaria.

Se recomienda un ingesta de 200-250 ug/día de yodo para que los niveles en la leche sean adecuados.

Las madres que amamantan a 2 hijos o hijas deberían recibir 400 ug de yodo.

3.2.1. Alteraciones tiroideas

Las patologías del tiroides pueden cursar con un exceso o un déficit de función.

La enfermedad de Graves-Basedow es la principal causa de hipertiroidismo. Se caracteriza por un exceso de hormonas tiroideas T3 y t4, TSH baja, metabolismo acelerado, pérdida de peso, diarrea y ansiedad.

La tiroiditis de Hashimoto es la principal causa de hipotiroidismo, presenta valores elevados de TSH y bajos o normales de T3 y T4, metabolismo lento, ganancia de peso y depresión.

Ambas enfermedades pueden tener expresión subclínica.

Algunas mujeres eutiroideas desarrollan tiroiditis postparto independientemente de si amamantan o no. Es una enfermedad que tiene expresión variable, suele estar caracterizada por un inicial hipertiroidismo que sigue de hipotiroidismo; suele ser diagnosticada con retraso.

El déficit de hormonas tiroideas no tratado puede afectar a la síntesis de la leche y a la normal acción de la oxitocina. En casos de hipogalactia se debería descartar una tiroiditis de nueva aparición o un empeoramiento del hipotiroidismo.

Hay pocos estudios en madre hipertiroideas. En estudios con animales y en casos anecdóticos no ha sido posible instaurar la lactación, mientras otras madres han presentado hiperproducción.

3.3. Diabetes

La diabetes es una enfermedad en la que el cuerpo no sintetiza suficiente insulina pancreática o tiene resistencia a su acción.

Las mamas son ricas en receptores para la insulina y en el embarazo la sensibilidad a ella crece para permitir la lactogénesis.

Durante el embarazo las mujeres con DM tipo I tienen valores inferiores de hormona lactógena placentaria y de prolactina. Eso puede afectar el desarrollo de las mamas y la lactogénesis.

Es fundamental un perfecto control de las necesidades de insulina para permitir un normal inicio de la lactancia.

Muchas madres con DM tipo II o diabetes gestacional no experimentan dificultades en la lactancia. Una diabetes mal controlada podría afectar el desarrollo mamario y retrasar la lactogénesis como en la DM tipo I.

Amamantar reduce los valores de glucemia en las madres. Puede ser necesario disminuir las dosis de insulina o suspenderla en la DM tipo II para evitar hipoglucemias.

No hay evidencia científica de que el tratamiento con hipoglucemiantes orales como la metformina mejore la producción de leche.

3.4. Obesidad

La obesidad se define por un índice de masa corporal (peso de la persona dividido por su altura en metros al cuadrado) por encima de 30.

Las mujeres obesas tienen mayor riesgo de padecer enfermedades como diabetes, hipertensión, accidentes vasculares, complicaciones graves de infecciones respiratorias como en el caso de la infección por COVID-19 y cánceres hormonodependientes como el de mama y de endometrio.

La obesidad aislada, si no se asocia a DM, no afecta a la producción de leche.

Los fármacos contra la obesidad, como anfetaminas o benfluorex están contraindicados en la lactancia.

  1. 5. Hipertensión arterial y preeclampsia

La hipertensión arterial se define por valores de tensión superiores a 140/90 mmHg.

La hipertensión crónica es preexistente si existía antes del embarazo o se presenta en las primeras 20 semanas de gestación. A partir de la semana 20 se considera hipertensión gestacional.

La preeclampsia se diagnostica por la presencia asociada de proteinuria y se manifiesta con edemas, cefalea y puede alterar la funcionalidad hepática y renal y la coagulación.

Puede desembocar en HELLP syndrome, una situación que pone en riesgo el bienestar materno y fetal caracterizado por anemia hemolítica, elevación de las enzimas hepáticas (GOT, GPT) y plaquetopenia.

Los trastornos hipertensivos se asocian a mayor riesgo de retraso de crecimiento intrauterino y desprendimiento de placenta.

En algunos estudios, las madres hipertensas tenían insuficiente producción de leche.

Las madres que sufren trastornos hipertensivos suelen experimentar partos medicalizados, mayor tasa de cesáreas y prematuridad.  Puede ser imposible realizar el piel con piel por la necesidad de ingreso en UCI de la madre o del recién nacido con su consecuente separación.

Los fármacos antihipertensivos salvo excepciones pueden ser utilizados durante la lactancia.

La lactancia prolongada protege del desarrollo de trastornos hipertensivos y reduce el riesgo cardiovascular.

  1. 6. Otras enfermedades de la madre

3.6.1. Las enfermedades infecciosas

La mayoría de las enfermedades infecciosas no contraindican la lactancia materna. Por el contrario, el paso de anticuerpos IgA a través del calostro y de la leche protege al bebé pasivamente de las infecciones contra las cuales la madre es inmune. Las infecciones pueden ser causadas por bacterias, virus, hongos y parásitos.

3.6.2. Enfermedades bacterianas maternas

Las infecciones bacterianas de diferentes órganos o aparatos o de sistemas, pueden afectar a las madres en el momento del parto y durante la lactancia. Se tratan con antibióticos. Las infecciones bacterianas no se transmiten a través de la leche materna. Ni en las mastitis.

Es importante conocer las recomendaciones actuales para ciertas infecciones:

  1. Infecciones bacterianas oculares y dermatológicas de la madre.

Las normas higiénicas como evitar el contacto de las manos o de las zonas afectadas con las mucosas o las soluciones de continuidad de la piel del bebé, evitan la transmisión de las infecciones. Lo cuál es compatible con la prosecución de la lactancia.

  1. Tubercolosis

Con excepción por la mastitis tuberculosa, todas las madres con TBC pueden amamantar.

  1. Sifilis

La sifilis es una enfermedad de transmisión sexual causada por una bacteria,  el treponema pallidum.

Se transmite por el contacto directo con las úlceras en los genitales. La transmisión se evita con el uso correcto del preservativo.

Madres con sifilis pueden amamantar siempre que no tengan una úlcera en el pecho con que pueda entrar en contacto el bebé. En caso contrario tendrán que sacarse leche evitando tocar la úlcera. Si al extraer tocan la lesión se recomienda deshechar la leche. A través de la leche materna no se transmite el treponema pallidum.   Padecer sífilis no afecta a la producción de leche.

  1. Haemophilus influenza

Es una infección poco común gracias a la vacuna. En caso de madre con infección activa en tratamiento, se debería separar el bebé y administrarle leche materna extraída. La leche no transmite la infección.

  1. Neisseria gonorrheae

Es una infección de transmisión sexual. No se transmite a través de la leche materna. Madres en tratamiento con ceftriaxona pueden seguir con la lactancia.

  1. Estreptococo tipo B ( EGB)

Muchas mujeres son portadoras de EGB y reciben profilaxis antibiótica durante el parto. Esto no afecta a la lactancia.

En casos de infección sintomática de la madre, como en la endometritis, en algunos estudios se recomienda separar al bebé de la madre durante las primeras 24 horas y administrarle leche materna extraída.

  1. Estaphilococchus

Es causa frecuente de mastitis. No se transmite a través de la leche materna. La toxina bacteriana se inactiva en el estómago del lactante. No es necesario suspender la lactancia directa.

  1. Neumonía
  2. Brucellosis

Es una enfermedad transmitida a través del contacto con los animales y sus productos. El CDC recomienda suspender la lactancia en madres no tratadas.

  1.   Otras enfermedades

No hay evidencia de la transmisión de infecciones por Listeria, Chlamydia o Botulismo a través de la leche materna. Además los tratamientos antibióticos administrados son compatibles con la lactancia.

3.6.3. Enfermedades víricas maternas

Múltiples infecciones virales maternas pueden ser peligrosas para los bebés. La prevención de su transmisión es fundamental a través de las normas higiénicas necesarias en cada caso.

Padecer una enfermedad viral no afecta la producción de leche. En todo caso, la leche materna de madres que desarrollen anticuerpos contra las infecciones constituye una protección inmunológica pasiva y eficaz para los lactantes.

  1. COVID-19

A día de hoy, a finales de 2021, después de la experiencia acumulada, de los datos y estudios realizados, las indicaciones son las siguientes:

  • Madres enfermas sintomáticas o con infección asintomática pueden realizar piel con piel y amamantar utilizando la mascarilla que tienen que ponerse siempre que estén a menos de 1,5 metros de distancia del bebé.
  • Es importante que respeten las normas higiénicas, evitar el contacto con las mucosas, lavarse las manos y no tocarse boca, nariz y ojos.
  • El virus no se transmite a través de la leche materna.
  • En casos de prematuridad se considera segura la leche humana de banco siempre que sea pasteurizada para inactivar el virus.
  • Los bebés lactantes tienen que respetar las cuarentenas como cualquier contacto de personas COVID positiva. Hasta los 2 años está contraindicado el uso de mascarilla.
  • En caso de imposibilidad de amamantar para la madre, personas con pauta completa de vacunación deberían administrar la leche extraída a los bebés.
  • Se recomienda la vacunación frente COVID-19 a todas las personas adultas independientemente de si amamantan. Excepto las que presenten contraindicaciones médicas.

La infección por COVID no afecta a la producción de leche siempre y cuándo se mantenga una lactancia a demanda o una extracción frecuente.

  1. VIH

La infección por VIH es una de las pocas contraindicaciones absolutas a la lactancia materna. Se estima que el riesgo de transmisión del virus no compensa los beneficios de la leche materna.

Diversamente, en Países sin acceso al agua potable y a la fórmula, el riesgo de transmisión del VIH es menos perjudicial que la desnutrición y que las infecciones transmitidas a través del agua.

  1. HTLV 1 y 2

Es otra de las pocas infecciones que contraindican la lactancia materna por su transmisión a través de la leche.

Causa la leucemia de células T del adulto y la paraparesia espástica tropical o mielopatía asociada al HTLV-I.

  1. Virus del Ébola

Cursa con una fiebre hemorrágica con alta letalidad.

Las madres infectadas o con sospecha de infección no pueden amamantar ni se puede administrar a los bebés su leche extraída.

  1. Virus de la hepatitis B (HBV)

Madres con hepatitis B pueden amamantar. La administración al recién nacido de inmunoglobulinas y de la vacuna en las primeras 12 horas de vida evita la transmisión del virus.

  1. Herpes virus (HSV)

Madres con HSV con lesiones activas tienen que cubrirlas. Si las lesiones son presentes en el pecho no se aconseja amamantar hasta su desaparición. No se puede administrar leche extraída del pecho con lesiones. Es posible amamantar del otro pecho si es sano.

  1. Varicela Zoster Virus (VZV)

En casos de infecciones maternas activas por VZV en periodo perinatal las madres no pueden amamantar, pero se puede administrar su leche extraída al bebé.

  1. Virus de la hepatitis C (HCV)

No se transmite a través de la leche. Las madres con HCV pueden amamantar. Si surgen grietas o sangrado del pezón como para el HBV se suspende la lactancia hasta la curación y se mantiene la producción extrayendo la leche y desechándola.

  1. Citomegalovirus (CMV)

El CMV se puede transmitir a través de la leche materna; esto no conlleva ningún riesgo en recién nacidos a término. 

  1.  Virus de la hepatitis A (HAV)

Se transmite por vía orofecal. No se contraindica la lactancia en caso de enfermedad. No se transmite a través de la leche ni de la sangre.

3.6.4. Enfermedades por hongos

La candidiasis es una infección frecuente en las embarazadas y las puérperas. En muchos casos es un comensal asintomático de piel y mucosas. Pueden presentarse infecciones sintomáticas a nivel vulvovaginal, piel, mucosa oral y los pezones.

Muchas veces la asunción de tratamientos antibióticos desencadena la aparición de infecciones micóticas sintomáticas.

La candidiasis mamaria puede cursar con un dolor fuerte, profundo con pinchazos durante las tomas y entre ellas, a pesar de un buen enganche y de la ausencia de signos de mastitis bacteriana. Puede asociarse descamación y enrojecimiento de la areola.

No se contraindica la lactancia. La transmisión de la infección no constituye un riesgo para los bebés. Que pueden ser tratados, por ejemplo, en caso de muguet oral, con azoles en gel.

Es posible administrar a las madres lactantes fármacos sistémicos o tópicos: los azoles como fluconazol, clotrimazol, miconazol o fenticonazol nitrato o la nistatina.

La aplicación de tratamientos en el pezón y la areola es posible, pero es importante limpiarlos antes de amamantar y evitar productos con parafina líquida.

3.6.5. Enfermedades parasitarias

Aunque la prevalencia de las enfermedades parasitarias es baja en nuestro entorno, son muy frecuentes en otros Países.

Además, infecciones por lombrices se diagnostican frecuentemente en madres lactantes sobre todo con otros hijos mayores escolarizados.

  1. Malaria

El paludismo no contraindica la lactancia porque el plasmodio no se tramite a través de la leche materna. La profilaxis y el tratamiento de la malaria son compatibles con la lactancia. Los niños amamantados tienen que tomar medicación profiláctica si son expuestos a los mosquitos en zonas endémicas.

  1. Ossiurios

Los tratamientos como mebendazol, pirantel embonato o albendazol son seguros en la lactancia.

  1. Pediculosis

No afecta a la lactancia. Algunos productos para eliminarlos (dimeticona, permetrina) son compatibles con la prosecución de la lactancia materna.

3.6.6. Patología digestiva

La patología digestiva incluye enfermedades de esófago, estómago, intestino, vías biliares e hígado. Lejos de poder hacer un tratado sobre todas ellas y la posible influencia en la lactancia y de la lactancia sobre su desarrollo, hablaremos solo de las más prevalentes en mujeres adultas en edad fértil.

  1. Reflujo gastroesofágico

El tratamiento, además de una dieta adecuada que reduzca los síntomas, se basa en famotidina, ranitidina (ahora disponible solo iv), o inhibidores de bomba de protones como omeprazol y pantoprazol. Todos esos medicamentos son seguros durante la lactancia. No afecta a la producción de leche.

  1. Estreñimiento crónico

Los laxantes por vía oral o rectal (ipságula, por ejemplo) si son necesarios, no suelen ser absorbidos por vía intestinal, no se transfieren a la leche y son compatibles con la prosecución de la lactancia.

  1. Hemorroides

Los tratamientos tópicos con pomadas que contienen antibióticos, corticoides y anestésicos locales tienen muy escasa absorción sistémica y son compatibles con la lactancia.

  1. Gastroenteritis infecciosas

Las gastroenteritis suelen presentarse con náusea, vómito, fiebre y diarrea. Suelen ser causadas por virus o toxinas.

No se transmiten a través de la leche. Es importante evitar la transmisión al bebé utilizando las normas higiénicas como el lavado de manos y evitar el contacto con los fluidos corporales.

La leche puede proteger al bebé por contener anticuerpos específicos.

Los antipiréticos como el paracetamol, los antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno como primera elección) y los antieméticos (metoclopramida, ondansetrón, por ejemplo) son compatibles con la lactancia.

  1. Enfermedades autoinmunes digestivas

La lactancia constituye un momento de estrés físico y emocional. En algunos casos madres que tengan predisposición pueden desarrollar enfermedades autoinmunes o experimentar un empeoramiento de la sintomatología de enfermedades previas.

  1. Enfermedades inflamatorias intestinales

La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son enfermedades inflamatorias intestinales crónicas autoinmunes y pueden afectar a mujeres jóvenes.

Se presentan con deposiciones irregulares, alternativamente diarrea y estreñimiento, dolor abdominal, fiebre, rectorragia y otros síntomas específicos.

  1. Celiaquía

Es una enfermedad autoinmune caracterizada por un daño en el intestino por la ingesta de gluten. EL 1% de los españoles la padecen.

El tratamiento consiste en la eliminación del gluten de la dieta y en administrar los aportes de minerales y vitaminas deficitarios.

Se han observado además alteraciones significativas en el microbiota de la leche comparado con madres no celiacas.

3.6.7. Patología respiratoria

  1. Asma

Es una enfermedad frecuente. Consiste en hiperreactividad bronquial y broncoespasmo por la exposición a alérgenos u otros factores desencadenantes. Los síntomas suelen ser: falta de aire, tos, sibilancias.

Se trata con broncodilatadores, corticoides y cromoglicato de sodio, todos ellos compatibles con la lactancia.

  1. Fibrosis quística (FQ)

Es una enfermedad genética autosómica recesiva que se asocia a secreciones espesas a nivel bronquial y digestivo.

El diagnóstico se suele hacer con la prueba del talón en los recién nacidos.

La esperanza de vida ahora es de 40/ 50 años y es posible aumentarla realizando un trasplante de pulmón.

  1. Linfangioleiomiomatosis (LAM)

Es una enfermedad rara que se presenta en mujeres en edad fértil de 35 años de media. Conlleva la destrucción del parénquima pulmonar hasta llevar a insuficiencia respiratoria y necesidad de trasplante de pulmón.

Actualmente se utiliza Rapamicina en su tratamiento que es compatible con la lactancia.

3.6.8. Trasplantes

Los trasplantes consisten en aportar un órgano o tejido de una persona o de una parte del cuerpo e implantarlos en otra parte o a otra persona.

Son madres inmunodeprimidas que pueden tener más riesgo de infecciones, así como de mastitis, y que toman antibióticos más frecuentemente.

La mayoría de los antibióticos son aptos para madres que amamanten (excepto clo-ramfenicol).

Los inmunosupresores azatioprina, ciclosporina, micofenolato, corticoides y tacrolimus son todos seguros durante la lactancia.

3.6.9. Enfermedades autoinmunes

Las enfermedades autoinmunes son caracterizadas por la presencia de anticuerpos y de una reacción inflamatoria que el mismo sistema inmune desencadena contra sus propios órganos o tejidos. Suelen ser más frecuentes en mujeres. 

  1. Lupus eritematoso sistémico (LES)

El LES es una enfermedad autoinmune que puede afectar diferentes órganos y aparatos: corazón, riñones, articulaciones, piel, pulmones. Se presenta típicamente con una erupción cutánea en forma de mariposa en la cara expuesta al sol.

No hay estudios que demuestren que amamantar empeore los síntomas de la enfermedad en la madre ni del niño, aunque algunos afirmen que los niveles elevados de prolactina puedan tener un efecto estimulante sobre el sistema inmune.  Algunas madres presentan de hecho agudizaciones durante el embarazo y el puerperio.

  1. Esclerodermia

Se caracteriza por un endurecimiento de la piel por un cambio en el tejido conectivo que se hace más grueso y duro.

Los fármacos utilizados en el tratamiento, como los calcioantagonistas para dilatar los capilares, antiinflamatorios, antiácidos, inmunosupresores y antibióticos son seguros.

  1. Artritis reumatoides (AR)

La AR ataca sobre todo a las articulaciones. Es más frecuente en mujeres y la edad de inicio suele ser sobre los 45 años. Por consiguiente, no es muy frecuente en mujeres en edad fértil, pero con el retraso de la maternidad es cada vez más fácil encontrar madres lactantes afectadas por esta enfermedad.

Causa deformación de las articulaciones de las manos y por ello, las madres pueden necesitar más apoyo durante el puerperio.

  1. Celiaquía y enfermedades intestinales inflamatorias crónicas
  2. Psoriasis

Es una enfermedad cutánea caracterizada por lesiones escamosas y rojas que dan picor en las rodillas, el cuero cabelludo, los codos o la espalda entre otras localizaciones.

La lactancia no afecta a la enfermedad, aunque el estrés pueda empeorar los síntomas y muchas mujeres durante el puerperio, la lactancia y la vuelta al trabajo experimentan mucha carga a nivel emocional.

Los tratamientos son seguros durante la lactancia. 

  1. Tiroiditis autoinmunes
  2. Miastenia gravis

Es una enfermedad causada por la presencia de anticuerpos antirreceptor de acetilcolina. Causa fatiga y debilidad muscular.

Se trata con piridostigmina, neostigmina, azatioprina, inmunoglobulina, tacrolimus, prednisona, o ciclosporina, que son compatibles con la lactancia.

Ningún estudio ha demostrado un empeoramiento de la enfermedad debido a la lactancia. El cansancio materno puede hacer necesaria una lactancia mixta.

  1. Síndrome de Sjögren

Es una enfermedad caracterizada por sequedad de ojos y boca por la presencia de auto anticuerpos contra las glándulas salivares y lagrimales. Se asocia a mayor riesgo de ser diagnosticadas de linfomas.

La lactancia no afecta a la gravedad de la enfermedad ni la enfermedad a la producción de leche porque no afecta la glándula mamaria.

  1. Vitíligo

Es una enfermedad autoinmune caracterizada por la ausencia de melanina en algunas áreas de la piel, la piel se presenta con manchas despigmentadas.

Puede asociarse a problemas de la vista y auditivos. Puede causar mucho sufrimiento psicológico.

Los tratamientos con corticosteroides tópicos u orales y fototerapia con rayos UVA son compatibles con la lactancia.

  1.   Diabetes tipo I
  2.   Purpura trombótica trombocitopénica (PTI)

Se caracteriza por la presencia de auto anticuerpos contra las plaquetas. Se trata con corticosteroides y esplenectomía, compatibles ambos con la lactancia. La lactancia no afecta a la gravedad de la enfermedad en la madre.

Los anticuerpos anti-plaquetas pueden pasar a través de la placenta y causar PTI transitoria en el recién nacido, hasta las 4-6 semanas.

  1. Síndrome antifosfolípidos

Es una enfermedad caracterizada por abortos de repetición, abortos tardíos, trombosis venosas y arteriales, accidentes vasculares, complicaciones obstétricas como preeclampsia, muerte intrauterina y CIR.

Las mujeres con esta enfermedad que se encuentran sometidas a tratamiento antiagregante (ácido acetilsalicílico) y anticoagulante (heparinas) pueden conseguir un embarazo a término.

3.6.10. Enfermedades cardiovasculares

  1. Cardiopatía isquémica

En las mujeres se manifiesta con dificultad respiratoria, náuseas y vómitos, además de vértigo, fatiga inusual, sudoración, indigestión o dolor de uno de los hombros.

Es infrecuente en mujeres en edad fértil. Los factores de riesgo propios del género femenino son el SOP, haber padecido preeclampsia, AR, LES y DG. Algunas mujeres presentan hipercolesterolemia familiar que se asocia a ateroesclerosis coronaria.

  1. Arritmias

Algunas madres lactantes presentan arritmias congénitas. El síndrome del QT largo (STQL), síndrome de Wolff Parkinson White o la displasia arritmogénica del ventrículo derecho (MAVD).

La administración de la mayoría de los fármacos antiarrítmicos es compatible con la lactancia (Flecainida, Lidocaína, quinidina, procainamida, disopiramida, o propafenona).

La amiodarona, por lo contrario, pasa a la leche materna y puede causar hipotiroidismo en el lactante, por ello se evita su uso crónico en madres que amamanten.

  1. Miocarditis

Es una inflamación del músculo cardiaco. Su prevalencia es baja. Se puede asociar a enfermedades autoinmunes. El tratamiento con analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos, corticoides e inmunoglobulinas es compatible con la lactancia. Si las condiciones generales de la madre son buenas y así lo desea puede seguir dando el pecho.

  1. Trasplante

3.6.11. Enfermedades neurológicas

  1. Epilepsia

La epilepsia es una enfermedad caracterizada por crisis convulsivas parciales o generalizadas o ausencias.

Las mujeres con epilepsia diagnosticada en la infancia pueden seguir con tratamientos antiepilépticos durante el embarazo.

Tomar antiepilépticos no afecta a la producción de leche.

  1. Esclerosis múltiple

Es una enfermedad autoinmune neurodegenerativa más frecuente en mujeres que en hombres (3/1). Es progresiva y puede llevar a invalidez.

Haber amamantado durante más tiempo y haber tomado leche materna reduce el riesgo de padecerla.

  1. Cefaleas

Los dolores de cabeza recurrentes son el trastorno neurológico más prevalente en la población mundial. El 50% de las personas sufren de ello. El dolor y la afectación de la vida diaria, laborable y social son incapacitantes para quien las padezca.

En el puerperio, debido al cansancio, las necesidades aumentadas de líquidos y nutrientes pueden presentarse con mayor frecuencia.

  1. Migrañas

La migraña o jaqueca es una tipo de cefalea primaria caracterizada por dolor de cabeza unilateral, osmofobia (rechazo por los olores), fotofobia y empeoramiento del dolor con la luz y con el ruido. Se asocia a náuseas y vómitos. Aumenta con asunción de tóxicos como el alcohol y con el ejercicio físico.

Amamantar reduce los ataques, aunque el cansancio, la falta de sueño, la irregularidad de los hábitos de sueño y alimentación, así como la mayor deshidratación del puerperio, pueden empeorar los síntomas.

Padecer migraña no altera la producción de leche.

  1. Radioterapia craneal previa

Alguna madre ha sido sometida en la infancia a radioterapia craneal por linfomas o cáncer cerebral.

La irradiación de la hipófisis podría reducir la producción de prolactina. Es difícil prever si la producción será o no suficiente, se aconseja amamantar y apoyar la lactancia para averiguarlo.

3.6. Discapacidad física y neurológica materna

Es muy importante que los familiares o personal contratado ayuden en las tareas domésticas mientras las madres con discapacidad amamantan y se hacen cargo de los bebés. La ayuda permite que aprendan a conocer a sus hijos/as y sus necesidades, así como que se sientan autónomas y seguras en todo lo que puedan hacer.

Suele ser de ayuda crear una zona de la casa dónde la madre tenga todo lo que necesita: pañales, agua, toallitas, algo para comer, sillones, juguetes para otros hijos para que no tenga que desplazarse a menudo, etc.

3.6.1. Síndrome del túnel carpiano

Puede ser difícil sujetar a los bebés. En las posiciones reclinadas, tumbada de lado o con cojines se puede resolver el problema.

3.6.2. Lesiones medulares

Lesiones traumáticas de la médula pueden afectar a diferentes niveles. Cuánto más baja sea la lesión menores serán las consecuencias.

3.6.3. Accidente cerebrovascular

La causa más frecuente de accidente cerebrovascular en las puérperas es una trombosis de los senos venosos cerebrales.

3.6.4. Hipovisión

Las madres hipovidentes pueden amamantar. Para conocer las necesidades del bebé suelen desarrollar muchos los otros sentidos. Llevar a los bebés en mochila y siempre muy cerca facilita el apego y una atención responsable.

3.6.5. Hipoacusia

Madres con hipoacusia pueden amamantar y reconocer las necesidades de sus bebés utilizando los otros sentidos, que suelen estar más desarrollados.

3.7. Alteración de la salud mental materna

El periodo posparto es un momento crítico para la salud mental. Es un problema médico y social. En mujeres con historia pasada de trastornos mentales es fundamental una valoración psiquiátrica para evaluar el riesgo de depresión y suicidio en el posparto.

Una de cada 5 mujeres padece algún trastorno mental en el puerperio, pero solo un 25% de ellas acuden a un profesional que les haga un diagnóstico correcto. Al no buscar tratamiento y apoyo profesional la salud mental empeora.

3.7.1. Depresión e intentos de suicidio

Se estima que más de la mitad de las mujeres en el primer año posparto experimentan “baby blues”: sensación de irritabilidad, fatiga crónica o llanto frecuente.

Si los síntomas son graves y duraderos se puede llegar a diagnosticar una depresión posparto. La incidencia en los diferentes estudios y grupos de riesgo va de un 12 a un 35%.

La depresión se caracteriza por tristeza, anhedonia (falta de sensación placer), insomnio, falta de esperanza, ansiedad, rabia y hasta pensamientos suicidas.

Padecer o haber padecido depresión o trastornos ansioso-depresivos se asocia a un riesgo 5 veces mayor de suicidio.

3.7.2. Psicosis puerperal

Tiene una incidencia del 0,1-0,2 %; y es muy peligrosa para la madre y el bebé. La psicosis causa una alteración de la percepción de la realidad, alucinaciones, pensamientos suicidas u homicidas.

Puede ser necesario hospitalizar a las madres. Es recomendable que el bebé permanezca junto a la madre durante el ingreso, para poder incrementar su escasa autoestima y seguir con la lactancia.

3.7.4. Ansiedad

Personas con trastornos de ansiedad pueden experimentar su empeoramiento en el puerperio. El estrés, el cansancio, la falta de ayuda y la preocupación de hacer algo mal o que pase algo al bebé son factores desencadenantes.

Sentimientos de culpa, intranquilidad, cambios en el apetito, insomnio, pensamientos obsesivos e inseguridad se pueden asociar a síntomas físicos como taquicardia, náusea, vomito, mareos, sofocos, dolores musculares. 

3.7.4. Trastorno bipolar

Es una enfermedad caracterizada por periodos de manía, euforia y agitación, alternados con periodos de depresión.

Es una enfermedad que se suele diagnosticarse en la adolescencia o sobre los 20 años. Se asocia a psicosis e intentos de suicidio. En los casos en que una paciente exprese pensamientos suicidas es imperativo remitirla a consulta de psicología o psiquiatría.

3.7.5. Esquizofrenia

La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica caracterizada por la pérdida de contacto con la realidad. Los síntomas son psicosis, alucinaciones, delirios, problemas en la vida diaria, expresión facial limitada, tener poca energía, así como tener dificultades cognitiva y sociales.

Los esquizofrénicos no suelen ser violentos sino agredidos, pero sin tratamiento pueden tener comportamientos peligrosos para quien les rodean.

3.7.6. Trastorno obsesivo compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por pensamientos intrusivos, como el miedo a infectarse o a las enfermedades y puede empeorar o aparecer en el puerperio.

Puede ser tratado durante el embarazo con sertralina u otros antidepresivos que son compatibles y seguros durante la lactancia.

3.7.7. Trastornos alimentarios: bulimia y anorexia

Pacientes que hayan padecido o padezcan trastornos de la alimentación pueden amamantar. A veces la mayor necesidad de ingesta calórica y el mayor consumo de energía pueden hacer necesario el apoyo del equipo terapéutico constituido por nutricionista, psicóloga, o psiquiatra para que la madre y el/la bebé reciban una nutrición adecuada.

3.7.8. Violencia sexual, de género, obstétrica o traumas infantiles

La violencia sexual tiene una incidencia del 25% en las madres. Pueden haber sido acosadas en la infancia por parte de familiares o compañeros. Muchas veces los niños y niñas han sido víctima de diferentes tipos de trauma y por tiempo prolongado, lo cual afecta a su desarrollo a largo plazo.

Haber sido víctima de abusos constituye un riesgo para otros maltratos o violencias y para la depresión posparto.