TEMA 3. ALTERACIONES CONGÉNITAS DEL RECIÉN NACIDO


1. CARDIOPATÍAS CONGÉNITAS

Las cardiopatías congénitas pueden causar problemas en el crecimiento adecuado del bebé, tanto por una ingesta calórica insuficiente por la fatiga, la saciedad precoz y el apetito cíclico, como por la disminución de la cavidad gástrica secundaria a hepatomegalia, reflujo gastroesofágico agravado por trastornos de la motilidad relacionados con la hipoxia y vómitos secundarios a shunts izquierda/derecha.

La lactancia materna va a ser siempre la mejor opción para estos niños, fomentando las tomas más cortas, pero más frecuentes que eviten el cansancio.

Debemos tener en cuenta la existencia de estudios clínicos que han mostrado una mejor saturación de hemoglobina y una mejor ganancia pondéralo, favoreciendo el alta más temprana en los niños alimentados al pecho que en aquellos alimentados con biberón.

2. SÍNDROME DE DOWN

Aunque cada bebé con síndrome de Down sea distinto, la glosoptosis, la macroglosia y la hipología, son comunes en todos ellos, y pueden dificultar la lactancia. Además, algunos de ellos pueden tener asociadas otras patologías que pueden interferir.

En estos niños es especialmente importante que puedan empezar a mamar cuanto antes, de ser posible dentro de la primera media hora después del parto.

Se recomiendan las posiciones que favorezcan el agarre profundo y proporcionen un buen sostén al cuerpo del bebé, como la de crianza biológica, la de balón de rugby o la de caballito, a la que se puede añadir la mano de DanCer, que ayudará a sostener la mandíbula del bebé y favorecerá que el pecho no se le escape. También se pueden realizar compresiones activas del pecho, para facilitar la transferencia de leche al bebé.

En caso de precisar suplementación deberá tenerse en cuenta la especial susceptibilidad de estos niños a la confusión pezón-tetina a la hora de escoger el mejor método.

La fisioterapia de succión y deglución puede ser muy útiles para activar sus reflejos de búsqueda y succión, que también pueden estar disminuidos.

El hecho de alimentarse al pecho mejora además la coordinación y control de la lengua, favoreciendo un mejor desarrollo del habla en el futuro.

Como en el caso de la fisura palatina, la lactancia protege a estos niños de su propensión a la otitis media aguda.

Deberemos tener en cuenta que el crecimiento normal de estos niños es más lento a la hora de tomar decisiones.

3. MALFORMACIONES DEL TUBO NEURAL

Los defectos de tubo neural comprenden un grupo de malformaciones secundarias a un defecto de la fusión de las estructuras neutrales durante el desarrollo fetal, que puede ser oculto o llegar al mielomeningoicele, que consiste en un disrafismo espinal con exposición de las meninges sin cobertura de piel.

En estos casos la intervención quirúrgica se indicará de forma urgente en las primeras 24 horas de vida debido al riesgo de infección grave y preservar la función motora y neurológica en la medida de lo posible, aunque en muchas ocasiones, el recién nacido presentará problemas neurológicos a nivel de sus extremidades inferiores, así como en el control de la micción y las deposiciones, que serán más evidentes a medida que crezca. 

Inicialmente la lactancia deberá ser diferida hasta la intervención quirúrgica ya que la prioridad será no dañar las estructuras expuestas y mantenerlas lo más estériles posible. Tras la intervención la madre necesitará ayuda para manejar al bebé protegiendo la lesión, a la hora de amamantar. Puede usar almohadas como soporte, o colocar un dispositivo que permita que el codo de la madre no presione sobre la lesión en caso de amamantar en posición de cuna. Otra opción es amamantar al recién nacido echada en la cama de lado, de forma que la espalda del bebé quede al aire. Como hemos comentado, estos bebés pueden tener hipotonía o incluso parálisis flácida de las extremidades inferiores, por lo que será necesario ofrecer un buen soporte a todo el cuerpo durante el amamantamiento.