- LA PRIMERA HORA
El comienzo de la vida extrauterina del recién nacido o recién nacida es un momento único. En condiciones ideales éste irá directamente encima de su madre, en contacto completo cuerpo con cuerpo. Este comportamiento es lo que madre e hijo esperan y no se debe demorar para realizar procedimientos hospitalarios de rutina como pesarlo, bañarlo o vestirlo.
El puerperio inmediato (primeras horas tras el parto) es el momento de mayor secreción de oxitocina por parte del organismo materno de todo el proceso de parto. Este hecho se debe a la potente descarga de esta hormona para facilitar el reconocimiento de la criatura en su primer contacto visual y favorecer el enamoramiento. También tiene la función biológica de contraer el útero y ayudar en la expulsión de la placenta. Igualmente ayuda a la primera secreción del calostro. La secreción de oxitocina endógena está condicionada por múltiples factores como algunos fármacos (oxitocina sintética), situaciones de miedo o estrés, etc.
En la primera hora de vida se dan procesos ideales que favorecen el inicio de la lactancia materna. El comienzo de las tomas en este tiempo aumenta las tasas de amamantamiento a medio plazo y mejora la satisfacción materna, por lo que debemos propiciar un entorno favorable para ello, sin intervenciones, simplemente dejando que suceda y evitando conductas que puedan entorpecer este inicio espontáneo. Al igual que las crías de otros mamíferos, el recién nacido humano nace preparado para succionar, espera encontrar el pecho de su madre, aunque no tenga sensación de hambre. Es capaz de iniciar la succión tras una hora (o menos) de tranquilidad.
Si tras sesenta o noventa minutos de vida el recién nacido no ha alcanzado el pecho o no ha conseguido una succión eficaz y mantenida, es recomendable actuar para favorecer que tenga lugar la primera toma. Se debe observar a la diada madre-hijo y preguntar a la madre sobre sus sensaciones. Si está teniendo dificultades es importante que las resuelva ella misma con nuestros consejos. Quizá lleve más tiempo que sea capaz de hacerlo por ella misma que si intervenimos, pero es infinitamente más práctico ya que sabrán repetir esta conducta más adelante, sin ayuda profesional. Es importante asegurarse de que la madre entiende nuestras instrucciones.
A las dos primeras horas de vida, en las que el recién nacido está en un estado de alerta tranquila, les siguen cuatro o seis horas de sueño profundo. Durante este periodo se producen numerosas conexiones neuronales que graban las primeras experiencias de la criatura. También ayuda a su regulación metabólica. Si se ha iniciado la lactancia materna adecuadamente, el recién nacido es a término, su peso es normal y seguimos favoreciendo el contacto piel con piel, no es necesario despertarlo para una nueva toma hasta que lo demande.
- CONTACTO PRECOZ PIEL CON PIEL (CPPP)
El lugar al que pertenece el recién nacido es el cuerpo materno. Los beneficios de contacto piel con piel para ambos son innumerables. Es necesario favorecer esta conducta tras el parto en todos los hospitales, siempre que las condiciones de madre y recién nacido lo permitan.
Los recién nacidos tendrán un comportamiento común en las mismas condiciones, pasando de una fase a otra hasta alcanzar el pecho. Esta conducta es favorecida por los reflejos neonatales primitivos, los cuales se desarrollan durante la vida intrauterina y se mantienen los primeros meses de vida. La expresión de los reflejos neonatales primitivos se modula dependiendo de la posición y localización de la criatura o de su edad gestacional, la cual implica mayor o menor madurez y tiempo de desarrollo de los mismos.
El médico sueco referente en neurología neonatal Nils Bergman describió las fases de afianzamiento espontáneo y comportamiento asociado comunes en los recién nacidos durante los primeros minutos de vida.
- En primer lugar, suelen llorar intensamente justo al nacer para a continuación entrar en un estado de relajación sin apenas movimiento.
- Tras unos diez minutos comienza la fase de despertar, en la que la criatura muestra signos de actividad como pequeños movimientos cervicales y de extremidades.
- A continuación, pasa a la fase de reptar, en la que hace movimientos de empuje que le ayudan a desplazar el cuerpo.
- Después descansa con algo de actividad, como succión del puño. Más tarde llega hasta la zona de la areola y el pezón familiarizándose con ellos y comienza a rozar y chupar la zona.
- La siguiente fase es la succión, el recién nacido introduce pezón y areola en su boca.
- Finalmente llega la fase de sueño, donde el pequeño cierra los ojos mientras sigue agarrado al pecho.
La postura óptima para realizar el contacto precoz piel con piel y que se expresen los reflejos primitivos neonatales es la conocida como Crianza Biológica (Biological Nurturing). Este término fue descrito por Suzanne Colson tras un importante estudio realizado en 2008. En él estudio a cuarenta binomios madre-hijo observando la aparición de los reflejos y las fases comunes comparando la postura de crianza biológica con otras.
La crianza biológica completa consiste en la madre reclinada entre 15o y 65o, la crianza biológica parcial reclinada entre 0o y 14o, y la no crianza biológica implica una inclinación materna superior o igual a 65o. El recién nacido o recién nacida se coloca en decúbito prono. Ambos sin ropa. Es importante evitar la presión sobre la espalda de la criatura, para que se mueva libremente.
Imagen 2. Posición de crianza biológica
Los resultados indicaron que se desarrollan más reflejos neonatales primitivos en postura de crianza biológica completa que en otras y que los reflejos que en esta postura facilitan el inicio del amamantamiento, en otras posturas lo dificultan. Describe que cuando la madre está en postura de crianza biológica la gravedad asegura el contacto completo de la cara del recién nacido contra el pecho, que incluso en niños con el mentón retraído se favorece un agarre profundo y una adecuada transferencia de leche y que la madre necesita prestar menos atención en el agarre.
Los reflejos neonatales primitivos más estudiados se clasifican en motores, endógenos, rítmicos y antigravedad.
2.1 Endógenos
Son el reflejo de llevarse la mano a la boca, círculos de manos y piernas y flexión y extensión de dedos.
Estos reflejos son desencadenados aparentemente sin ningún estímulo y son imprevisibles. No siguen ninguna secuencia. Se observan antes de la succión o en el intervalo entre succiones al retirarlo del pecho pensando que había acabado.
Los movimientos que realiza el recién nacido con manos y pies sobre la madre masajean el pecho liberando oxitocina, así como ayudan doblemente a la contracción uterina. Llevarse las manos a la boca favorece la apertura de la misma, preparándose para la succión.
2.2 Motores
Estos reflejos son el de búsqueda, posicionamiento, presión palmar y plantar, Babinski y marcha y reptación.
Se desencadenan cuando algo toca los pies del niño, lo impulsa a gatear. El contacto con el abdomen materno los desencadena. La presión en la palma de la mano o en la planta del pie también estimula la succión. La madre pone los límites con sus brazos.
2.3 Rítmicos
Son la succión, la deglución y los movimientos mandibulares (masticación).
El contacto de la barbilla por completo con el pecho materno los desencadena y ayuda a mantener el agarre y la succión. Hay que prestar especial atención a los recién nacidos que presenten retrognatia.
2.4 Antigravedad
Son levantar y girar la cabeza y el cabeceo. Elevan la cabeza, pero no consiguen mantenerla demasiado tiempo. Le ayudan a alcanzar la mama y encontrar el pezón.
Todos estos reflejos permiten que el recién nacido sea un agente activo en la alimentación y están desencadenados y favorecidos por la postura de crianza biológica. Así mismo ponen en marcha la cadena de reflejos innatos maternos.
BIBLIOGRAFÍA
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