El 40% de los eventos adversos informados en los hospitales, tiene su origen en los procesos quirúrgicos.
Una de las principales dificultades a la hora de abordar de manera general la seguridad en el quirófano, es la gran diversidad de entornos posibles, que depende de la situación del paciente, las intervenciones a realizar, la disponibilidad de personal o equipos y la propia historia de cada centro.
El Listado de Verificación de Seguridad Quirúrgica fue auspiciado por la OMS en 2008, como la principal herramienta de su segundo desafío mundial por la seguridad del paciente titulado, “La cirugía segura salva vidas”.
PREPARACIÓN DEL QUIRÓFANO
Las características definitorias del entorno quirúrgico respecto a la seguridad vienen marcadas por las particularidades de su estructura y por las normativas técnicas que la rigen.
De acuerdo a la normativa ISO 14664-1, los quirófanos se clasifican en los siguientes tres grupos:
- Clase A ISO 6: cirugía especial.
- Clase B ISO 7: cirugía convencional.
- Clase C ISO 8: cirugía ambulatoria y partos.
CLASIFICACIÓN DE LOS RIESGOS QUIRÚRGICOS
Entre los riesgos quirúrgicos inherentes al paciente podemos hablar de:
- Los relacionados con la edad.
- Los relacionados con sus enfermedades.
- Los relacionados con los tratamientos de sus enfermedades.
- Los relacionados con las limitaciones del sistema osteoarticular.
Los riesgos inherentes a la intervención pueden derivar de:
- La vía de abordaje.
- La duración de la intervención.
- La posición quirúrgica.
- La pérdida sanguínea.
- La electrocución o quemadura.
Los riesgos inherentes al proceso anestésico pueden derivar de:
- La vía aérea.
- Las técnicas de anestesia regional.
- Otras circunstancias, entre las que se encuentran las dependientes del dolor, de la relajación muscular o del nivel de consciencia del paciente durante la intervención.
LA RECEPCIÓN DEL PACIENTE QUIRÚRGICO
En esta primera fase del Listado de Verificación de Seguridad Quirúrgica, es donde la participación del usuario es más habitual e importante y permite abordar:
- Errores de identificación del paciente.
- Errores relativos a la intervención quirúrgica a realizar, a su localización o su lateralidad.
- Déficits de información sobre la intervención o vía de abordaje.
- Errores relativos a la suspensión de tratamientos previos o sus medidas correctoras.
- Errores sobre las medidas de preparación estándar y específica para la intervención.
- Cumplimiento del ayuno prequirúrgico o la administración de solución glucosada en los casos en los que este indicado.
LA COMUNICACIÓN DEL EQUIPO QUIRÚRGICO
En muchos casos, antes de la intervención es recomendable realizar un “Briefing” o reunión estandarizada.
La metodología del Listado de Verificación de Seguridad Quirúrgica busca el mismo objetivo, introduciendo las preguntas a los distintos profesionales en la fase de “antes de la incisión”, de forma que se fuerce en cierta medida el intercambio de información.
RIESGOS INHERENTES A LA INTERVENCIÓN
Tratar los riesgos inherentes a la intervención de un modo exhaustivo requeriría un tratado completo, pero existen unas pautas comunes que pueden servirnos de manera general. Por ejemplo, cualquier paciente quirúrgico antes de someterse a cualquier técnica debe ser monitorizado.
MOVILIZACIÓN Y POSICIÓN QUIRÚRGICA
Los tipos de lesiones más habituales en quirófano son:
- Lesiones de la piel y tejido celular subcutáneo.
- Lesiones isquémicas y síndrome compartimental.
- Alteraciones vasculares y cambios hemodinámicos.
- Lesiones nerviosas por compresión o estiramiento.
- Lesiones cornéales o en la boca.
- Lesiones articulares por rotación o ablución bien por movilización inadecuada o por falta de inmovilización.
NORMOTERMIA
La Hipotermia no intencionada es el evento adverso más común relacionado con la atención quirúrgica. Las medidas de vigilancia y control de la temperatura corporal deben iniciarse en antes de la intervención y mantenerse tras la misma en la sala de recuperación postquirúrgica. El objetivo de las mismas será el de mantener una temperatura corporal superior a 36ºC e inferior a 38ºC.
RIESGO DE QUEMADURA, INCENDIO Y RIESGOS ELÉCTRICOS.
El uso de la energía eléctrica y otras herramientas o técnicas entrañan un riesgo de electrocución, quemadura o incendio.
En la electrocirugía las quemaduras suelen estar relacionadas con fallos en el electrodo de retorno por un contacto defectuoso o insuficiente. Otras quemaduras se producen por contactos no percibidos de la piel del paciente con objetos metálicos.
El riesgo de incendio en quirófano se debe a la presencia de elementos combustibles, medio enriquecido en oxígeno y elementos de ignición, pudiendo afectar al campo quirúrgico, la vía aérea y equipos de electrocirugía.
PÉRDIDA SANGUÍNEA
La pérdida sanguínea es un riesgo de la cirugía mayor que obliga a una planificación específica. La reserva de sangre en cirugía programada se relaciona con intervenciones en las que la pérdida prevista supera el 15%, pero esta cifra es variable según el estado clínico del paciente, su edad y patologías concomitantes.
TRAZABILIDAD
Registrar los controles de esterilidad de los elementos utilizados en cada intervención es sólo una parte de la trazabilidad. En la práctica, esta medida se ve limitada a elementos de cobertura, cajas e instrumentos específicos.
Los materiales implantables regulados en el RD 1591/2009 exigen la realización de una “tarjeta de implantación” y la entrega al paciente de los datos específicos sobre su implante.
RECUENTO
El olvido de un cuerpo extraño en el campo quirúrgico es un evento de seguridad poco frecuente pero muy grave, de manera que se han categorizado como “evento centinela”.
Se deberían contabilizar todos los elementos que por su tamaño puedan quedar retenidos dentro del campo quirúrgico.
La realización del recuento quirúrgico es uno de los momentos en los que se deben interrumpir otras tareas o elementos de distracción.
MUESTRAS
Los distintos tipos de muestra que se pueden recolectar en quirófano han de ir rotuladas en su contenedor con los datos de identificación del paciente. Además, han de registrarse en la hoja de la intervención por el departamento al que van destinadas y han de salir del quirófano acompañadas de un volante de petición debidamente cumplimentado e identificado. Por último, indicar que se debe gestionar un libro de registro en el que se indique las muestras enviadas al laboratorio.
