El estómago es un órgano hueco y muscular situado en el cuadrante superior izquierdo del abdomen, que actúa como “reservorio” y como cámara de mezcla para iniciar la digestión. Se divide en cardias, fundus, cuerpo y píloro: el alimento entra desde el esófago por el cardias, se mezcla y transforma por la acción motora y secretora, y sale al duodeno a través del píloro. Su función depende del jugo gástrico (2–4 L/día) con pH muy ácido (1–3), compuesto sobre todo por ácido clorhídrico (células parietales, efecto bactericida y degradación inicial), pepsina (derivada del pepsinógeno de células principales, clave en la digestión de proteínas) y factor intrínseco (células parietales, imprescindible para absorber vitamina B12 en el íleon). La mezcla del alimento con estas secreciones y la contracción de la pared gástrica generan el quimo, una masa semilíquida que pasa al intestino.
Entre las principales patologías destacan la gastritis y la úlcera péptica. La gastritis es inflamación de la mucosa (a diferencia de la gastropatía, donde hay lesión sin inflamación) y puede ser aguda o crónica: las agudas erosivas se asocian sobre todo a AINE, alcohol o radioterapia, mientras que las no erosivas y muchas crónicas se relacionan con Helicobacter pylori; también existen las gastritis por estrés (quemaduras, infecciones, fallo orgánico, cirugía mayor). Clínicamente puede dar dolor epigástrico, náuseas/vómitos y, si hay erosiones, hemorragia digestiva; en la crónica autoinmune puede aparecer anemia por déficit de B12 al reducirse el factor intrínseco. La úlcera péptica es un defecto de la mucosa (gástrica o duodenal) por desequilibrio entre factores defensivos y agresivos, con causas clave como H. pylori y AINE; suele cursar con dolor epigástrico tipo ardor y puede complicarse con hemorragia, perforación, penetración o estenosis pilórica. El diagnóstico se basa en endoscopia y estudio etiológico (detección de H. pylori), y el tratamiento combina medidas higienicodietéticas, supresión ácida (IBP preferentemente) y erradicación antibiótica si procede, reservando cirugía para complicaciones; en cirugía destacan resecciones tipo Billroth I (anastomosis a duodeno, más fisiológica) y Billroth II (anastomosis a yeyuno, útil en patología más extensa), con riesgo de complicaciones como fugas, estenosis o síndrome de vaciamiento rápido (dumping), que se previene con dieta fraccionada, menos azúcares simples y ajustes en líquidos y reposo postprandial.
