TEMA 1. ANATOMÍA CARDÍACA


TEMA 1. ANATOMÍA CARDÍACA

El corazón se divide en cuatro cavidades: dos aurículas y dos ventrículos. Las aurículas, situadas en la parte superior, reciben la sangre procedente de las venas y la envían a los ventrículos. Los ventrículos, ubicados en la parte inferior, reciben la sangre de las aurículas y la bombean hacia las arterias para distribuirla por el organismo. El ventrículo izquierdo es el más potente y tiene una pared más gruesa.

La pared del corazón está compuesta por tres capas. El endocardio es la capa más interna. El miocardio es la capa intermedia y la más gruesa, formada por tejido muscular especializado en la contracción involuntaria, lo que permite el bombeo de la sangre. Finalmente, el pericardio es la membrana externa que protege y envuelve al corazón.

Las válvulas auriculoventriculares separan las aurículas de los ventrículos: la válvula mitral, situada entre la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo, tiene dos valvas; la válvula tricúspide, entre la aurícula derecha y el ventrículo derecho, tiene tres valvas. Su apertura y cierre dependen de la diferencia de presión entre las aurículas y los ventrículos. Las válvulas semilunares, también llamadas arteriales, controlan el flujo de salida de la sangre desde los ventrículos hacia las arterias. La válvula aórtica se encuentra entre el ventrículo izquierdo y la aorta, y la válvula pulmonar está entre el ventrículo derecho y la arteria pulmonar. Estas válvulas se abren durante la contracción ventricular y se cierran durante la relajación para evitar el retorno de la sangre.

El corazón cuenta con un sistema especializado de conducción eléctrica que genera y transmite los impulsos necesarios para la contracción rítmica del miocardio. El nodo sinusal, ubicado en la aurícula derecha, es el marcapasos natural del corazón, responsable de iniciar los impulsos eléctricos a una frecuencia de aproximadamente 70 latidos por minuto. Estos impulsos viajan a través de los fascículos internodales hasta el nodo auriculoventricular, donde sufren un retraso para permitir el vaciado de las aurículas antes de la contracción ventricular. Luego, el impulso eléctrico desciende por el haz de His, que se divide en una rama derecha y una izquierda para distribuir la señal a los ventrículos. Finalmente, las fibras de Purkinje llevan el estímulo eléctrico a las células miocárdicas, asegurando una contracción eficiente de los ventrículos.

Las células del corazón poseen propiedades específicas que les permiten desempeñar su función de manera óptima. Estas son la conductibilidad, la excitabilidad, la contractibilidad, la relajación y el automatismo.

El ciclo cardíaco consta de una fase de contracción (sístole) y una de relajación (diástole), necesarias para el bombeo de la sangre. En la sístole auricular, la presión dentro de las aurículas aumenta, lo que permite la apertura de las válvulas auriculoventriculares y el paso de la sangre hacia los ventrículos. Durante la diástole ventricular, los ventrículos se llenan completamente de sangre. A continuación, en la sístole ventricular, el aumento de presión dentro de los ventrículos provoca la apertura de las válvulas semilunares, permitiendo la expulsión de la sangre hacia la aorta y la arteria pulmonar. Finalmente, la diástole auricular permite que las aurículas se llenen nuevamente con la sangre proveniente de la circulación sistémica y pulmonar. Este ciclo se repite constantemente, asegurando un flujo sanguíneo continuo y eficiente.