TEMA 10. FLEBITIS ZERO


Hoy en día, los catéteres venosos periféricos (CVP) son los dispositivos invasivos más utilizados en el ámbito sanitario. Según datos del Estudio de Prevalencia de las Infecciones Nosocomiales en España (EPINE), el número de pacientes ingresados en los hospitales del territorio español con un CVP va en aumento y, además, este dispositivo se presenta como el factor de riesgo extrínseco de infección relacionada con la asistencia sanitaria más frecuente.

La flebitis se define como la inflamación de la pared de la vena debida a una alteración del endotelio, caracterizada por la presencia de los siguientes signos y síntomas: dolor, eritema, sensibilidad, calor, hinchazón, induración, purulencia o cordón venoso palpable.

El objetivo de esta práctica segura es reducir las tasas de flebitis y de bacteriemia relacionada con catéter venoso periférico (BRCVP) a los valores estándar establecidos por los organismos internacionales (5 %), contribuyendo así a minimizar eventos adversos.

 

10.1 INTERVENCIONES RECOMENDADAS PARA PREVENIR LA BRCVP 

 

 

10.1.1 Elección adecuada del tipo de catéter

  • Seleccionar los catéteres en función del objetivo buscado y del tiempo de uso previsto; de las complicaciones infecciosas o no infecciosas conocidas (p. ej.: flebitis e infiltración), y de la experiencia de quien inserta y cuida el catéter.
  • El catéter seleccionado debe ser el de calibre más pequeño y con la longitud más corta necesario para garantizar el tratamiento prescrito.
  • En adultos usar preferentemente una zona de la extremidad superior en lugar de una extremidad inferior. Si se coloca en una extremidad inferior reubicarlo lo antes posible en una superior.
  • Intentar evitar las zonas de flexión de la articulación.

Ejemplo: La mano, la muñeca, la fosa antecubital) tienen un mayor riesgo de infiltración/lesión por extravasación.

 

 

10.1.2 Uso de clorhexidina en la preparación de la piel

  • Preparar la piel limpia con una preparación de clorhexidina alcohólica 2 % antes de la inserción de un catéter intravascular y en los cambios de apósito. Si existe hipersensibilidad a la clorhexidina, pueden usarse como alternativas tintura de yodo (un yodóforo o alcohol al 70 %).
  • Antes de insertar el catéter, dejar secar el antiséptico de acuerdo con la recomendación del fabricante.

 

10.1.3 Mantenimiento aséptico de catéteres

  • Utilizar un apósito estéril para cubrir el sitio del catéter, preferentemente transparente y semipermeable que permite la inspección visual diaria del punto de inserción.
  • Evaluar el sitio de inserción del catéter diariamente.
  • Sustituir el apósito del sitio de inserción del catéter si se humedece, se afloja o está visiblemente sucio.
  • Llevar guantes limpios o estériles cuando se cambie el apósito de catéteres intravasculares.
  • Si el paciente suda o si el sitio presenta hemorragia o rezuma, usar un apósito de gasa hasta que se resuelva.
  • Cambiar los apósitos transparentes utilizados en los sitios de inserción de CVP de corta duración al menos cada 7 días, excepto en aquellos pacientes pediátricos en los que el riesgo de mover el catéter sea mayor que las ventajas derivadas del cambio de apósito.
  • Cambiar los apósitos de gasa o tejido sin tejer cada 48 horas. Si el paciente presenta sensibilidad local u otros signos de posible bacteriemia, se deberá quitar el apósito opaco para efectuar una inspección visual de la zona.
  • En los pacientes que no están recibiendo sangre, hemoderivados ni emulsiones lipídicas, sustituir los sistemas de administración usados continuamente, incluyendo los secundarios y los dispositivos adicionales, con una frecuencia superior a 96 horas, pero al menos cada 7 días.
  • Minimizar los riesgos de contaminación limpiando el puerto de acceso (por fricción o mediante dispositivos de desinfección pasiva) con un antiséptico apropiado (clorhexidina alcohólica >0,5 %, povidona iodada, un yodóforo o alcohol al 70 %) y accediendo al puerto solo con dispositivos estériles.
  • Usar un sistema sin agujas para acceder a los catéteres intravasculares. Cuando se utilicen sistemas de acceso sin aguja, sería preferible elegir las válvulas tipo Split Septum frente a las válvulas mecánicas, debido al mayor riesgo de infección de estas últimas.

 

10.1.4 Retirada de catéteres innecesarios

  • Quitar rápidamente cualquier catéter intravascular que ya no sea imprescindible.
  • No hay necesidad de sustituir los catéteres periféricos con una frecuencia inferior a 72-96 horas para reducir el riesgo de infección y flebitis en los adultos.
  • Retirar el catéter venoso periférico si el paciente presenta signos de flebitis (calor, sensibilidad, eritema y cordón venoso palpable), infección o mal funcionamiento del catéter.
  • Está indicado el uso de la Escala Visual de Valoración de Flebitis, también llamada escala Maddox.

 

 

10.2 Evitar las siguientes prácticas

  • No insertar ningún acceso venoso sin haber realizado una valoración integral previa.
  • No mantener un catéter en el que no exista una prescripción activa de fármacos IV.
  • No manipular los accesos venosos sin previa higiene de manos y condiciones de asepsia.
  • No abrir los dispositivos estériles para el acceso venoso hasta el momento de inserción.
  • No dejar sin tapón los puertos que no se estén utilizando. 

 

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