El dolor oncológico es frecuente y multidimensional, con gran impacto funcional y emocional; integra componentes sensoriales, afectivos, cognitivos, conductuales y socioculturales y puede entenderse como “dolor total”. La percepción varía por umbral y tolerancia, que mejoran con descanso y apoyo y empeoran con ansiedad o insomnio. Su fisiopatología combina inflamación (citoquinas y prostaglandinas), lesión nerviosa y sensibilización central, y puede verse agravada por radioterapia, quimioterapia neurotóxica o cirugía. Se clasifica por mecanismo (nociceptivo somático o visceral, neuropático y psicógeno), por duración (agudo, crónico y dolor irruptivo sobre dolor basal controlado) y por origen (óseo, visceral, compresión nerviosa, cerebral, cólico o músculo-articular). La valoración debe ser sistemática (ALICIA), usando escalas unidimensionales (EVA/EVN o verbales), multidimensionales (McGill, BPI, Lattinen; DN4/LANSS para dolor neuropático) y conductuales en pacientes no comunicativos (Campbell, PAINAD).
El abordaje exige enfoque multidisciplinar y principios prácticos: vía oral preferente, pauta fija con rescates, dosis individualizadas, prevención de efectos adversos, educación y medidas no farmacológicas (relajación, masaje, TENS). La escalera analgésica de la OMS indica no opioides (paracetamol, metamizol, AINEs) para dolor leve-moderado; opioides débiles (codeína, tramadol) para moderado, y opioides potentes (morfina sin techo analgésico, fentanilo transdérmico, metadona) para intenso, vigilando efectos secundarios y usando rescates rápidos para dolor irruptivo (morfina IR, oxicodona, fentanilo transmucoso). Son clave la rotación de opioides con equivalencias y reducciones del 25–50% y los coadyuvantes (tricíclicos, gabapentina/carbamazepina, corticoides; además de radioterapia analgésica, bloqueos o analgesia neuraxial). Cuando la vía oral no es viable, la subcutánea permite bolos o perfusiones continuas; las bombas elastoméricas facilitan infusión domiciliaria segura, con control del punto de punción y educación al paciente, teniendo en cuenta que la temperatura modifica el flujo.
