El páncreas, glándula retroperitoneal con funciones endocrinas y exocrinas, interviene de forma crucial tanto en el metabolismo de la glucosa (mediante insulina, glucagón y somatostatina) como en la digestión (a través del jugo pancreático). Entre sus patologías más destacadas figura la pancreatitis aguda, un proceso inflamatorio que puede ir desde formas leves a necrosantes, siendo sus principales causas la litiasis biliar y el alcohol. Se manifiesta con dolor epigástrico irradiado a la espalda, náuseas y, en casos graves, fallo multiorgánico. El tratamiento se basa en medidas de soporte intensivo, control del dolor y nutrición, con intervenciones más invasivas si hay complicaciones.
La pancreatitis crónica es una inflamación progresiva que genera fibrosis y pérdida funcional del tejido pancreático, especialmente por abuso crónico de alcohol. El paciente suele presentar dolor persistente, insuficiencia exocrina (esteatorrea, malnutrición) e incluso diabetes. Su manejo requiere una estrategia integral: cese de factores de riesgo, tratamiento del dolor, corrección nutricional y control de complicaciones. Por otro lado, el adenocarcinoma ductal de páncreas es un tumor altamente agresivo, de mal pronóstico y con elevada mortalidad. Su presentación habitual incluye ictericia, pérdida de peso y dolor abdominal, con el diagnóstico basado en pruebas de imagen y marcadores tumorales. La única opción curativa es la resección quirúrgica, aunque solo una minoría de los casos es operable al momento del diagnóstico.
