Síndrome crónico, complejo y en cierta medida estigmatizante. Su incidencia y prevalencia continúa al alza en Europa, de forma que se estima que casi el 50 % de la población europea presenta obesidad o sobrepeso. En España, según la SEEDO (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad) más de un 32 % de la población supera el valor 27 de IMC. Suele aparecer con mayor frecuencia en estratos socioeconómicos inferiores. Se espera un aumento dada la actual prevalencia en la edad infantil. Según el World Cancer Report existe fuerte evidencia de asociación entre obesidad y un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, entre los que se puede citar el de esófago, el colorrectal y el de riñón.
El IMC permite categorizar diferentes grados de obesidad con diferentes implicaciones pronósticas y terapéuticas. Si el IMC se correlaciona con el perímetro de la cintura (sirve de indicador de la grasa abdominal), se puede obtener cierto valor predictivo de riesgo cardiovascular. En la tabla 25 se recogen el IMC y el riesgo asociado.
CLASIFICACIÓN DE OBESIDAD SEGÚN IMC Y RIESGO ASOCIADO
Tabla 25.
LA SEEDO (2007) CLASIFICA LOS DIFERENTES ESTADOS NUTRICIONALES SEGÚN EL IMC EN ADULTOS
Tabla 26.
GARROW CLASIFICA LA OBESIDAD EN FUNCIÓN DEL IMC EN LOS SIGUIENTES GRADOS
Tabla 27.
En la etiopatogenia de la enfermedad intervienen un componente poligénico (son muy pocas las formas monogénicas de la enfermedad), con mayor importancia en la obesidad infantil, y un componente ambiental (nutrición hipercalórica, sedentarismo, flora intestinal), con mayor importancia en la obesidad adulta.
El control de la ingesta está regulado a nivel hipotalámico y sometido a influencias hormonales por parte de compuestos como leptina, glucosa, grelina y otras que controlan el inicio y el final de la ingesta. Además de los factores ambientales, hay que señalar los psicológicos, pues determinados comportamientos (ingesta incontrolada, adicción a la comida como recompensa, insatisfacción con la imagen corporal, entre otros) parecen estar relacionados con la obesidad.
PREVALENCIA DE OBESIDAD Y SOBREPESO
- Encuesta de Condiciones de Vida 2022:
- Obesidad: El 14,1% de la población de 18 y más años presenta obesidad.
- Sobrepeso: El 34,3% de la población de 18 y más años tiene sobrepeso. - Encuesta Europea de Salud en España 2020: mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en hombres en comparación con mujeres.
- Obesidad:
o Hombres: 16,5%
o Mujeres: 15,5%
- Sobrepeso:
o Hombres: 44,9%
o Mujeres: 30,6% - Factores Demográficos
- Sexo:
o Las mujeres presentan porcentajes más altos de peso insuficiente y peso normal.
o Los hombres tienen mayores tasas de sobrepeso y obesidad.
- Edad: la prevalencia de sobrepeso y obesidad aumenta con la edad.
- Nacionalidad: las personas de nacionalidad española presentan porcentajes más elevados de sobrepeso y obesidad en comparación con las de otras nacionalidades.
Estos datos resaltan la importancia de abordar la obesidad como un problema de salud pública en España, considerando sus variaciones según sexo, edad y región geográfica. Europa y España.
- Se estima que casi el 50% de la población europea tiene sobrepeso u obesidad.
- En España, más del 32% de la población supera un IMC de 27, con mayor prevalencia en estratos socioeconómicos bajos.
- Se espera un aumento futuro debido a la prevalencia creciente en la infancia.
DETERMINANTES SOCIALES DE LA OBESIDAD:
- Factores económicos y sociales:
- Mayor prevalencia en grupos socioeconómicos bajos.
- Influencia del nivel educativo: menor educación, mayor obesidad.
- Urbanización: entornos con menos acceso a espacios para ejercicio aumentan el riesgo.
- Factores ambientales:
- Microbiota intestinal: Desbalance en flora intestinal puede favorecer obesidad.
- Contaminantes obesogénicos: Sustancias químicas (bisfenol A, disruptores endocrinos) pueden afectar al metabolismo.
CLASIFICACIÓN ALTERNATIVA DE LA OBESIDAD: CLASIFICACIÓN POR DISTRIBUCIÓN DE GRASA (RIESGO METABÓLICO):
- Obesidad abdominal: Perímetro cintura >102 cm en hombres y >88 cm en mujeres → Mayor riesgo cardiovascular.
- Obesidad androide (tipo manzana): Grasa en abdomen y tronco → Más riesgo metabólico.
- Obesidad ginecoide (tipo pera): Grasa en muslos y caderas → Menor riesgo cardiovascular.
A la hora del diagnóstico, además de datos de exploración física, métodos de valoración y datos de laboratorio, hay que investigar la aparición de comorbilidades asociadas:
COMORBILIDADES ASOCIADAS:
- Metabólicas: Diabetes tipo 2, dislipemias, resistencia a la insulina.
- Gastrointestinal: litiasis biliar, hígado graso, cáncer de colon.
- Cardiovasculares: Hipertensión, infarto, insuficiencia cardiaca.
- Respiratorias: Apnea del sueño, síndrome de hipoventilación.
- Endocrino: cáncer de ovario, sr. ovario poliquístico, hirsutismo.
- Oncológicas: Mayor riesgo de cáncer de mama, colon, endometrio.
- Psiquiátricas: Depresión, trastorno por atracón.
- Osteoarticulares: Artrosis, dolor lumbar.
Según el Documento de Consenso sobre cirugía bariátrica redactado por la Sociedad Española de Estudio de la Obesidad (SEEDO) y la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO), se pueden clasificar a su vez en mayores y menores, como se recoge en la siguiente tabla.
COMORBILIDADES MAYORES Y MENORES
Tabla 28.
En cuanto al tratamiento de la obesidad, lo ideal es la prevención. En caso de que la obesidad esté instaurada, se debe intentar no solo disminuir el peso, sino también mantener esa pérdida, y además reducir la presencia de comorbilidades. Hay que iniciarlo cuando el paciente esté motivado, pues de lo contrario se fracasará y se impedirán futuros intentos. Así mismo, se deben individualizar las aproximaciones terapéuticas y fijar objetivos alcanzables. Los pilares fundamentales son los siguientes:
- Tratamiento dietético: de manera aislada no es efectivo; se deben interiorizar conductualmente los cambios nutricionales, para evitar recuperar el peso. Se deben aportar los nutrientes necesarios para seguir en buen estado de salud y hacerlo conforme a preferencias del paciente. Tipos de dietas:
- Hipocalóricas: 800-150 kcal.
- Muy bajo contenido calórico: - Actividad física: es importante para perder peso, pero es incluso más efectiva para impedir la ganancia de este. Sus efectos beneficiosos se aprecian tanto a nivel metabólico como psicológico.
- Tratamiento conductual: mejorar la autoestima y la autoimagen del paciente a través de terapias cognitivoconductuales.
- Farmacología: se indican fármacos en ciertos tipos de obesidad (generalmente con IMC >30), y no existen demasiados. Como ejemplo, el orlistat y otros generalmente en asociación (fentermina y topiramato; naltrexona y bupropión).
- Tratamiento quirúrgico: sigue siendo el más efectivo, si bien no está exento de complicaciones. Puede ser de tipo restrictivo (disminuyen la capacidad gástrica), malabsortivo (se conecta el estómago y segmentos distales del intestino delgado) o mixto. Se debe seleccionar bien al paciente candidato, así como la técnica más adecuada. En cuanto a los criterios de selección de pacientes con obesidad destinados a cirugía bariátrica, el Documento de Consenso antes mencionado recoge los siguientes:
- Edad: 18-55 años.
- IMC: ≥40 kg/m2 o ≥35 kg/m² con comorbilidades mayores asociadas, susceptibles de mejorar tras la pérdida ponderal.
- Que la obesidad mórbida esté establecida al menos 5 años.
- Fracasos continuados a tratamientos conservadores debidamente supervisados.
- Ausencia de trastornos endocrinos que sean causa de la obesidad mórbida.
- Estabilidad psicológica: - Ausencia de abuso de alcohol o drogas.
- Ausencia de alteraciones psiquiátricas mayores (esquizofrenia, psicosis), retraso mental, trastornos del comportamiento alimentario (bulimia nerviosa).
- Capacidad para comprender los mecanismos por los que se pierde peso con la cirugía y entender que no siempre se alcanzan buenos resultados.
- Comprender que el objetivo de la cirugía no es alcanzar el peso ideal.
- Compromiso de adhesión a las normas de seguimiento tras la cirugía.
- Consentimiento informado después de haber recibido toda la información necesaria (oral y escrita).
- Las mujeres en edad fértil deberían evitar la gestación al menos durante el primer año poscirugía.
Existe otro Documento de Consenso, en este caso entre la SEEDO y la SEMERGEN (Sociedad española de Médicos de Atención Primaria), en el que se recogen los criterios de derivación desde la AP a AH:
- IMC ≥40 kg/m2
- IMC ≥35 kg/m2 + ≥2 patologías relacionadas con la obesidad mal controladas
- IMC ≥35 kg/m2 en el que la pérdida ponderal sea prioritaria
- Si el paciente desea y cumple criterios para cirugía Bariátrica
- Sospecha de obesidad secundaria
- Sospecha de obesidad sindromica
ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN Y ABORDAJE
- Medidas de Salud Pública
- Estrategia NAOS (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad).
- Campañas de alimentación saludable en colegios.
- Subvención de alimentos saludables y regulación de publicidad infantil. - Cirugía Bariátrica:
- Indicada en IMC ≥40 o IMC ≥35 con comorbilidades.
- Técnicas: Bypass gástrico, manga gástrica.
NUEVAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN
- Obesidad y microbioma: Uso de probióticos para modular la microbiota y reducir el peso.
- Farmacoterapia avanzada: Nuevos fármacos como semaglutida (agonista GLP-1) muestran resultados prometedores en la pérdida de peso.
- Nutrigenómica: Estudio de la interacción entre genética y dieta para tratamientos personalizados.
12.1 DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA
Sobre el concepto de obesidad conviene repasar los siguientes diagnósticos de enfermería.
Tabla 29.
BIBLIOGRAFÍA
- Berman A, Snyder S. Kozier y Erb. Fundamentos de enfermería. Madrid: Pearson Educación; 2013.
- Domarus A, Farreras Valentí P, Rozman C, Cardellach López F. Medicina interna. Barcelona: Elsevier; 2020.
- Hinkle J, Cheever K. Brunner y Suddarth. Enfermería medicoquirúrgica. 14. ed. Barcelona: Wolters Kluwer; 2019.
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