2.1 ANATOMOFISIOLOGÍA
El estómago es un órgano hueco, muscular, con capacidad para albergar los alimentos y realizar parte del proceso de digestión. Situado en cuadrante superior izquierdo abdominal, debajo del lóbulo hepático izquierdo y la cúpula diafragmática, encima de la mayoría del páncreas.
Consta de 4 regiones: cardias, fundus, cuerpo y píloro. La entrada de contenido se produce desde el esófago a través del cardias, sufre las modificaciones correspondientes y la salida, hacia el duodeno, a través del píloro. Presenta también un borde medial cóncavo (la curvatura menor) y un borde lateral convexo (la curvatura mayor).
La función gástrica se debe a la secreción de jugo gástrico, (2-4 l/día), cuya característica principal es el bajo pH que presenta.
Se produce una interacción entre el jugo gástrico y los alimentos ingeridos, propiciada por la musculatura estomacal, que acaba dando como resultado un contenido semilíquido y pastoso denominado quimo.
2.2 GASTRITIS
Se puede definir la gastritis como la inflamación generalizada de la mucosa gástrica, por tanto, hay respuesta inflamatoria. La gastropatía se define como daño mucoso gástrico secundario a diversas causas, por lo tanto, no hay respuesta inflamatoria.
Se pueden clasificar en agudas y crónicas.
Las gastritis agudas pueden ser erosivas o no erosivas. Dentro de las primeras, las causas principales son el uso de antinflamatorios no esteroideos (AINE), el consumo de alcohol y la radioterapia gástrica. Entre las causas de las no erosivas destaca la infección por Helicobacter pylori (H. pylori).
Otras causas de gastritis agudas son quemaduras, infecciones, insuficiencia hepática, renal o respiratoria y tras episodios de cirugía mayor; este grupo recibe el nombre de gastritis relacionadas con el estrés.
Las gastritis crónicas responden a la causa subyacente que las provoca. Una de sus principales etiologías es la infección crónica por H. pylori, que puede acabar desembocando en una úlcera péptica o en el desarrollo de tumores gástricos (adenocarcinoma y linfoma). Otras causas incluyen el reflujo de contenido duodenal hacia cavidad gástrica y la presencia de enfermedades autoinmunes (tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Addison y enfermedad de Graves-Basedow).
La existencia de gastritis obedece a un deterioro de la barrera mucosa protectora, de forma que el jugo gástrico lesiona la mucosa del estómago y provoca inflamación. En las agudas, la inflamación suele autolimitarse y puede producirse, a causa de la hiperemia subsecuente, algún tipo de erosión y ulceración que curse con hemorragia. En el caso de las crónicas, las lesiones mantenidas conllevan cambios inflamatorios crónicos que pueden desembocar en una atrofia gástrica.
A la hora de establecer un diagnóstico se emplean técnicas endoscópicas, examen histológico de las muestras obtenidas, hemograma para valorar sangrado y pruebas de detección de H. pylori.
El tratamiento de las gastritis es eminentemente médico. En el caso de las gastritis agudas se recomienda abstenerse de consumir alcohol o comer mientras duran los síntomas, y una vez que se inicia la ingesta, que esta sea a base de productos no irritantes.
En el caso de las gastritis crónicas se debe modificar la dieta, reducir el estrés, no consumir alcohol ni AINE, pautar ciertos fármacos (IBP, antagonistas H2, antiácidos) y tratar la infección por H. pylori. Si apareciera anemia, esta debería corregirse suplementando con vitamina B12.
2.3 ÚLCERA PÉPTICA
Es un defecto de la mucosa gastrointestinal puede ser esofágica, gástrica o duodenal. La gástrica era la más común, si bien ha ido reduciendo su incidencia a favor de la duodenal, de tal forma que esta suele presentarse sobre los 45 años y con incidencia similar en ambos sexos.
Se ha considerado que el desequilibrio entre los factores defensivos de la mucosa (secreción de moco y bicarbonato, flujo sanguíneo y capacidad de regeneración celular) y los agresivos (hipersecreción de ácido, gastrina y pepsinógeno) era la base fisiopatológica de la úlcera péptica. Sin embargo, se aceptan 4 causas como fundamentales en la génesis ulcerosa, de las que las 2 primeras son las más frecuentes:
- Infección por H. pylori
- Consumo de AINE
- Enfermedades de la propia mucosa
Otros factores de riesgo son el alcohol y el tabaco que afecta a la cicatrización de las úlceras y contribuye a tener recidivas y complicaciones.
La sintomatología es inespecífica destacando el dolor abdominal epigástrico, que suele referirse como ardor o sensación de hambre dolorosa.
Para su diagnóstico se deben tener en cuenta 2 aspectos:
- Identificar la lesión
- Diagnóstico etiológico
Las complicaciones de la úlcera péptica podrían ser las siguientes:
- Hemorragia digestiva
- Perforación
- Penetración
- Estenosis pilórica
En cuanto al tratamiento de la enfermedad ulcerosa, se plantean como metas el control sintomatológico, la cicatrización, la prevención de las recidivas (algo común en este tipo de lesiones) y las complicaciones.
En lo que respecta al tratamiento médico, se plantea:
- Úlcera péptica positiva para H. pylori: uso de antibióticos en diferentes combinaciones.
- Úlcera péptica negativa para H. pylori:
- Tratamiento de cicatrización
- Tratamiento antisecretor de mantenimiento en úlceras con riesgo alto de recidiva.
Si fuera necesario, se emplearía la cirugía, reservándola casi en exclusiva en caso de que se produzcan complicaciones.
