La Enfermera de Práctica Avanzada (EPA) desempeña un papel esencial en la atención integral de los pacientes con Enfermedad Renal Crónica Avanzada (ERCA), aportando competencias clínicas, educativas y de gestión altamente especializadas. Su intervención se centra en la educación para el autocuidado, el empoderamiento del paciente y la coordinación del equipo multidisciplinar, facilitando la transición hacia terapias sustitutivas como la diálisis o el trasplante. Además, realiza un seguimiento proactivo que permite prevenir complicaciones, mejorar el control de comorbilidades y optimizar el uso de los recursos sanitarios. La consulta liderada por EPAs también aborda el impacto emocional y social de la enfermedad, proporcionando soporte psicosocial a pacientes y familias.
El impacto de las EPAs se refleja en mejores resultados clínicos, mayor satisfacción del paciente y mayor eficiencia en el sistema de salud. Su liderazgo transforma el modelo de atención nefrológica en uno más centrado en la persona, personalizado y sostenible. Las consultas de enfermería nefrológica, encabezadas por EPAs, permiten una planificación anticipada de accesos, reducen hospitalizaciones, mejoran la adherencia al tratamiento y promueven el autocuidado. A través de la innovación, la implementación de guías basadas en evidencia y la participación en la investigación, las EPAs contribuyen a la mejora continua de la calidad asistencial en el manejo de la ERCA.
