TEMA 4. NECESIDADES NUTRICIONALES. TIPOS DE ALIMENTOS


Existen diferentes nutrientes esenciales, no sintetizables, como los 9 aa, los 2 ácidos grasos y las vitaminas y minerales que se han descrito en los apartados anteriores. Son esenciales debido a que su carencia manifiesta cierta enfermedad si es omitido de la dieta. Esa carencia determina una disminución gradual de las funciones (en la medida en que disminuye la ingesta de ese nutriente), afectándose antes unos u otros órganos. Existen diversos conceptos: 

Necesidad o requerimiento de un nutriente esencial: cantidad mínima que debe aportarse de forma continuada para permitir el mantenimiento de las funciones, el crecimiento y el desarrollo, y evitar alteraciones por carencia.

  • Requerimiento basal: nivel de ingesta necesario para que no se produzcan alteraciones.
  • Requerimiento normativo: aquel que garantiza concentraciones de nutriente de reserva deseables.

Requerimiento nutricional medio: nivel de ingesta que permite que el 50 % de un grupo de población específica se encuentre cubierto.

Nivel tolerable superior: la mayor ingesta a la que no deberían producirse efectos adversos en la mayoría de la población. 

1. Ingestas diarias recomendadas (IDR) 

Consisten en las cantidades de cada nutriente que deberían ingerir los grupos poblacionales sanos (en función de características como sexo y edad o de situaciones como embarazo y lactancia) para tener cubiertas las necesidades de cada grupo. 

Inicialmente el concepto de IDR estaba encaminado a prevenir la enfermedad determinada por la carencia (por ej., raquitismo), pero se ha optado por variar hacia la denominación de ingestas dietéticas de referencia, pues las recomendaciones se orientan hacia la prevención de la cronicidad (por ej., osteoporosis); incluso, se ha propuesto el término valores de ingesta de nutrientes (NIV, nutrient intake values, en inglés) para unificar. 

En relación con el equilibrio que deben presentar los tres macronutrientes, estos deben aportarse en una proporción del 15 % para proteínas, del 30-40 % en caso de lípidos y de un 50 % para los hidratos de carbono, fundamentalmente en forma de hidratos de carbono complejos, para constituir los objetivos nutricionales. 

En cuanto a la ingesta de energía, hay que tener en cuenta el efecto térmico de los alimentos (lo que se gasta en la digestión, absorción y utilización de los nutrientes), el gasto energético de la actividad física y el gasto energético basal (GEB). Sobre este último, hay varias formas de calcularlo, pero la más extendida son las ecuaciones de Harris-Benedict (emplea edad, sexo, peso y talla):

En varones:

  • GEB = 66,47 + (13,75 × peso en kg) + (5 × talla en cm) - (6,75*edad en años)

En mujeres:

  • GEB = 655 + (9,56 × peso en kg) + (1,85 × talla en cm)  - (4,68*edad en años)

 

2. Guías nutricionales. Representación 

Es necesario transformar esos cálculos de porcentajes de energía y cantidad de nutrientes a un lenguaje más accesible para la población. Para ello se desarrollan diferentes guías nutricionales o alimentarias. En ellas suelen representarse de una manera eminentemente gráfica los alimentos, las raciones y las mejores recomendaciones en esferas como el ejercicio físico o el descanso. La forma geométrica de representación es variada, como rueda de alimentos o un plato, aunque la más extendida es la pirámide. 

En este tipo de guías se recogen diferentes puntos en los que hay que insistir: 

Moderar el consumo de carne, en especial vacuna y porcina.

Aceite de oliva virgen extra como principal aceite o grasa aditiva.

Promocionar y mantener el consumo de frutas, verduras y pescado.

Moderar el consumo de productos lácteos (mejor los bajos en grasas).

↑ ingesta de hidratos de carbono complejos, y ↓ azúcares y dulces.

Realizar actividad física a diario.

Promulgar la dieta mediterránea (con sus técnicas culinarias) y el consumo moderado de vino. 

Así mismo, se recogen recomendaciones relacionadas con la sostenibilidad alimentaria, como mayor consumo de vegetales (la producción de productos animales conlleva más consumo de agua y energía y produce mayor contaminación), consumir productos locales y de temporada o reducir los desperdicios y residuos (en especial los plásticos).

Las recomendaciones se adoptan y se promulgan a través de sociedades científicas y fundaciones como la Fundación Dieta Mediterránea, que las representa según la imagen 1. 

Pirámide de la dieta mediterránea: un estilo de vida actual

Guía para la población adulta 

 

 

BIBLIOGRAFÍA 

  • Berman A, Snyder S. Kozier y Erb. Fundamentos de enfermería. Madrid: Pearson Educación; 2013.
  • Domarus A, Farreras Valentí P, Rozman C, Cardellach López F. Medicina interna. Barcelona: Elsevier; 2020.
  • Hinkle J, Cheever K. Brunner y Suddarth. Enfermería medicoquirúrgica. 14 ed. Barcelona: Wolters Kluwer; 2019.
  • Berman A, Snyder S. Kozier y Erb. Fundamentos de enfermería. Madrid: Pearson Educación; 2013.
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