El intestino grueso cumple funciones clave como la absorción de agua y la formación de las heces, siendo su estructura anatómica dividida en varias secciones desde el ciego hasta el ano. El cáncer colorrectal es una de las neoplasias más frecuentes y mortales, desarrollándose principalmente a partir de adenocarcinomas. Su aparición está influida por factores genéticos y ambientales, y suele diagnosticarse en fases avanzadas, con síntomas como anemia, cambios en el ritmo intestinal o sangrados. El diagnóstico se basa en la colonoscopia y pruebas de imagen, y el tratamiento principal es quirúrgico, complementado con quimioterapia o radioterapia según el estadio. La cirugía varía según la localización del tumor y busca una resección completa del tejido afectado.
Otros trastornos del colon incluyen la enfermedad diverticular, caracterizada por la presencia de divertículos, que suelen ser asintomáticos salvo en casos de complicación, como diverticulitis o hemorragias. Su tratamiento va desde la dieta rica en fibra hasta la cirugía en casos graves. También se describe la colitis por derivación, una inflamación de segmentos colónicos excluidos tras una ostomía, causada por alteraciones en la microbiota intestinal y la función de la mucosa. Esta complicación puede prevenirse favoreciendo el restablecimiento del tránsito intestinal lo antes posible.
