TEMA 6. OBESIDAD


Síndrome crónico, complejo y en cierta medida estigmatizante desde un punto de vista social. Su incidencia y prevalencia continúa al alza en las últimas décadas en Europa, de forma que se estima que casi el 50 % de la población europea presenta obesidad o sobrepeso. En España, según la SEEDO (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad) más de un 32 % de la población supera el valor 27 de IMC. Suele aparecer con mayor frecuencia en estratos socioeconómicos inferiores. Se espera un aumento dada la actual prevalencia en la edad infantil. Según el World Cancer Report existe fuerte evidencia de asociación entre obesidad y un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, entre los que se puede citar el de esófago, el colorrectal y el de riñón. 

El IMC permite categorizar diferentes grados de obesidad con diferentes implicaciones pronósticas y terapéuticas. Si el IMC se correlaciona con el perímetro de la cintura (sirve de indicador de la grasa abdominal), se puede obtener cierto valor predictivo de riesgo cardiovascular. En la tabla 4 se recogen el IMC y el riesgo asociado.

 

Tabla 4

Clasificación de obesidad según IMC y riesgo asociado

 

En la etiopatogenia de la enfermedad intervienen un componente poligénico (son muy pocas las formas monogénicas de la enfermedad), con mayor importancia en la obesidad infantil, y un componente ambiental (nutrición hipercalórica, sedentarismo, flora intestinal), con mayor importancia en la obesidad adulta. 

El control de la ingesta está regulado a nivel hipotalámico y sometido a influencias hormonales por parte de compuestos como leptina, glucosa, grelina y otras que controlan el inicio y el final de la ingesta. Además de los factores ambientales, hay que señalar los psicológicos, pues determinados comportamientos (ingesta incontrolada, adicción a la comida como recompensa, insatisfacción con la imagen corporal, entre otros) parecen estar relacionados con la obesidad. 

A la hora del diagnóstico, además de datos de exploración física, métodos de valoración y datos de laboratorio, hay que investigar la aparición de comorbilidades asociadas: 

  • A nivel respiratorio: apnea del sueño, hipoventilación.
  • A nivel gastrointestinal: litiasis biliar, hígado graso, cáncer de colon.
  • A nivel metabólico: dislipidemias, DM de tipo 2.
  • A nivel endocrino: cáncer de mama, síndrome ovario poliquístico, hirsutismo.
  • A nivel cardiovascular: HTA, isquemia miocárdica, accidente cerebrovascular. Son los más importantes y representan las principales causas de mortalidad. 

Según el Documento de Consenso sobre cirugía bariátrica redactado por la Sociedad Española de Estudio de la Obesidad (SEEDO) y la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO), se pueden clasificar a su vez en mayores y menores, como se recoge en la tabla 5.

 

Tabla 5

Comorbilidades mayores y menores

 

 

En cuanto al tratamiento de la obesidad, lo ideal es la prevención. En caso de que la obesidad esté instaurada, se debe intentar no solo disminuir el peso, sino también mantener esa pérdida, y además reducir la presencia de comorbilidades. Hay que iniciarlo cuando el paciente esté motivado, pues de lo contrario se fracasará y se impedirán futuros intentos. Así mismo, se deben individualizar las aproximaciones terapéuticas y fijar objetivos alcanzables. Los pilares fundamentales son los siguientes: 

  • Tratamiento dietético: de manera aislada no es efectivo; se deben interiorizar conductualmente los cambios nutricionales, para evitar recuperar el peso. Se deben aportar los nutrientes necesarios para seguir en buen estado de salud y hacerlo conforme a preferencias del paciente. Tipos de dietas:

- Hipocalóricas: 800-150 kcal.

- Muy bajo contenido calórico:

 

  • Actividad física: es importante para perder peso, pero es incluso más efectiva para impedir la ganancia de este. Sus efectos beneficiosos se aprecian tanto a nivel metabólico (mejora del perfil lipídico, de la resistencia a la insulina, etc.) como psicológico (sensación de bienestar).
  • Tratamiento conductual: mejorar la autoestima y la autoimagen del paciente a través de terapias cognitivoconductuales.
  • Farmacología: se indican fármacos en ciertos tipos de obesidad (generalmente con IMC >30), y no existen demasiados. Como ejemplo, el orlistat y otros generalmente en asociación (fentermina y topiramato; naltrexona y bupropión).
  • Tratamiento quirúrgico: sigue siendo el más efectivo, si bien no está exento de complicaciones. Puede ser de tipo restrictivo (disminuyen la capacidad gástrica), malabsortivo (se conecta el estómago y segmentos distales del intestino delgado) o mixto. Se debe seleccionar bien al paciente candidato, así como la técnica más adecuada. En cuanto a los criterios de selección de pacientes con obesidad destinados a cirugía bariátrica, el Documento de Consenso antes mencionado recoge los siguientes:

-Edad: 18-55 años.

-IMC: ≥40 kg/m2 o ≥35 kg/m² con comorbilidades mayores asociadas, susceptibles de mejorar tras la pérdida ponderal.

-Que la obesidad mórbida esté establecida al menos 5 años.

-Fracasos continuados a tratamientos conservadores debidamente supervisados.

-Ausencia de trastornos endocrinos que sean causa de la obesidad mórbida.

-Estabilidad psicológica:

o   Ausencia de abuso de alcohol o drogas.

o   Ausencia de alteraciones psiquiátricas mayores (esquizofrenia, psicosis), retraso mental, trastornos del comportamiento alimentario (bulimia nerviosa).

  • Capacidad para comprender los mecanismos por los que se pierde peso con la cirugía y entender que no siempre se alcanzan buenos resultados.
  • Comprender que el objetivo de la cirugía no es alcanzar el peso ideal.
  • Compromiso de adhesión a las normas de seguimiento tras la cirugía.
  • Consentimiento informado después de haber recibido toda la información necesaria (oral y escrita).
  • Las mujeres en edad fértil deberían evitar la gestación al menos durante el primer año poscirugía.

 

BIBLIOGRAFÍA 

  • Berman A, Snyder S. Kozier y Erb. Fundamentos de enfermería. Madrid: Pearson Educación; 2013.
  • Domarus A, Farreras Valentí P, Rozman C, Cardellach López F. Medicina interna. Barcelona: Elsevier; 2020.
  • Hinkle J, Cheever K. Brunner y Suddarth. Enfermería medicoquirúrgica. 14 ed. Barcelona: Wolters Kluwer; 2019.
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