El recto y el ano son las estructuras finales del tracto digestivo y su función principal es el control voluntario e involuntario de la defecación. En esta región se presentan múltiples patologías, como las hemorroides, que son almohadillas vasculares normales pero que, al inflamarse o prolapsarse, causan síntomas como rectorragia, dolor o prurito. Se clasifican por su localización y grado, y su tratamiento abarca desde medidas conservadoras hasta cirugía. Otras afecciones comunes incluyen la fisura anal, caracterizada por dolor intenso y sangrado al defecar, cuyo abordaje es inicialmente conservador, y la fístula anal, una comunicación anormal que suele derivar de abscesos y requiere generalmente tratamiento quirúrgico.
La incontinencia fecal afecta especialmente a mujeres mayores y puede tener causas neurológicas, musculares o funcionales. Se clasifica por tipo (urgencia o pasiva) y por severidad, y su diagnóstico requiere una evaluación clínica detallada, escalas específicas y pruebas como la manometría anorrectal. Esta última mide la función de los esfínteres y la sensibilidad rectal, siendo útil para trastornos como el estreñimiento crónico y la enfermedad de Hirschsprung. El tratamiento de la incontinencia combina dieta, fármacos, ejercicios de fortalecimiento con biofeedback y, en algunos casos, cirugía. También se aborda la colitis por derivación, causada por inactividad de un segmento colónico, y las fístulas enterocutáneas, que conectan el intestino con la piel, generalmente como complicación postoperatoria.
