TEMA 6. TRASTORNO DE LA CONDUCCIÓN AURICULOVENTRICULAR


TRASTORNO DE LA CONDUCCIÓN AURICULOVENTRICULAR

El bloqueo auriculoventricular de primer grado se caracteriza por un retraso en la conducción del impulso desde las aurículas a los ventrículos. En el ECG, esto se manifiesta por un intervalo PR prolongado, es decir, mayor de 0,20 segundos. Cada onda P va seguida de un complejo QRS, pero el tiempo que tarda el impulso en llegar a los ventrículos es mayor de lo normal. El intervalo PR debe ser constante.

El bloqueo auriculoventricular de segundo grado implica que algunos impulsos auriculares no se conducen a los ventrículos, por lo que no todas las ondas P van seguidas de un complejo QRS. Existen dos tipos principales: el tipo Mobitz I (Wenckebach) y el tipo Mobitz II. El Mobitz I se caracteriza por una prolongación progresiva del intervalo PR de latido a latido hasta que una onda P no conduce y no va seguida de un QRS. Después de la pausa, el ciclo se repite. El RR suele ser irregular. El tipo Mobitz II se caracteriza por una conducción intermitente, donde las ondas P son seguidas por un QRS con un intervalo PR constante, pero de forma repentina una onda P no conduce y no va seguida de un QRS. El RR puede ser regular o irregular.

El bloqueo auriculoventricular de tercer grado (bloqueo AV completo) es el bloqueo AV más grave. En este caso, existe una disociación completa entre la actividad eléctrica de las aurículas y los ventrículos. Las aurículas y los ventrículos laten de forma independiente, cada uno con su propio ritmo. En el ECG, se observan ondas P que no guardan relación con los complejos QRS. La frecuencia auricular es regular y la frecuencia ventricular también pero generalmente más lenta. El QRS puede ser estrecho o ancho, dependiendo de si el ritmo de escape es nodal o ventricular.