TRASTORNO DE LA CONDUCCIÓN AURICULOVENTRICULAR
El bloqueo auriculoventricular de primer grado se caracteriza por un retraso en la conducción del impulso desde las aurículas a los ventrículos. En el ECG, esto se manifiesta por un intervalo PR prolongado, es decir, mayor de 0,20 segundos. Cada onda P va seguida de un complejo QRS, pero el tiempo que tarda el impulso en llegar a los ventrículos es mayor de lo normal. El intervalo PR debe ser constante.
El bloqueo auriculoventricular de segundo grado implica que algunos impulsos auriculares no se conducen a los ventrículos, por lo que no todas las ondas P van seguidas de un complejo QRS. Existen dos tipos principales: el tipo Mobitz I (Wenckebach) y el tipo Mobitz II. El Mobitz I se caracteriza por una prolongación progresiva del intervalo PR de latido a latido hasta que una onda P no conduce y no va seguida de un QRS. Después de la pausa, el ciclo se repite. El RR suele ser irregular. El tipo Mobitz II se caracteriza por una conducción intermitente, donde las ondas P son seguidas por un QRS con un intervalo PR constante, pero de forma repentina una onda P no conduce y no va seguida de un QRS. El RR puede ser regular o irregular.
El bloqueo auriculoventricular de tercer grado (bloqueo AV completo) es el bloqueo AV más grave. En este caso, existe una disociación completa entre la actividad eléctrica de las aurículas y los ventrículos. Las aurículas y los ventrículos laten de forma independiente, cada uno con su propio ritmo. En el ECG, se observan ondas P que no guardan relación con los complejos QRS. La frecuencia auricular es regular y la frecuencia ventricular también pero generalmente más lenta. El QRS puede ser estrecho o ancho, dependiendo de si el ritmo de escape es nodal o ventricular.
