TEMA 7. CUIDADOS A PACIENTES CON LINFEDEMA


El linfedema es una acumulación crónica y progresiva de linfa en una extremidad, generalmente secundaria a la compresión o extirpación de ganglios linfáticos. Su evolución puede pasar por fases líquida, fibrótica y grasa, con aumento progresivo de volumen y dureza, lo que provoca alteraciones cutáneas, pérdida de movilidad, dolor, infecciones y un importante impacto psicosocial. Entre los signos más característicos destacan la sensación de pesadez, tirantez, piel de naranja y el signo de Stemmer positivo. La linfa, al ser un fluido denso rico en proteínas y grasas, circula lentamente, favoreciendo la cronificación del cuadro.

Los cuidados enfermeros son esenciales y deben iniciarse tras la linfadenectomía, incluyendo ejercicios respiratorios, movilización, fisioterapia, higiene e hidratación de la piel, alimentación equilibrada y medidas preventivas frente a infecciones. La Terapia Descongestiva Completa combina drenaje linfático manual, vendajes de compresión, ejercicio y cuidado cutáneo. En cuanto al tratamiento farmacológico, no se recomienda el uso de bloqueadores de los canales de calcio, diuréticos ni corticoides prolongados; mientras que ciertos fármacos como ketoprofeno, tacrolimus, analgésicos tópicos, AINEs y adyuvantes como duloxetina, gabapentina o pregabalina pueden ser útiles en el manejo del dolor. El abordaje integral busca mejorar la funcionalidad, prevenir complicaciones y optimizar la calidad de vida.