TEMA 7. MARCHA CON MULETAS


La elección del tipo de marcha con muletas o bastón depende del estado y la patología del paciente. Para un uso correcto, la muleta debe ajustarse a la altura adecuada, permitiendo una flexión del codo de 20-30º y colocándose con la mano en dorsiflexión. Debe situarse unos centímetros por delante y al lado del pie para proporcionar estabilidad. Antes de iniciar la marcha, se recomienda realizar ejercicios previos, tanto pasivos como activos, con el fin de preparar la musculatura implicada.

Existen distintos tipos de marcha según la necesidad. La marcha de cuatro puntos está indicada en pacientes con gran debilidad de los miembros inferiores, ya que ofrece el máximo apoyo, aunque no es adecuada en fracturas. La marcha de tres puntos se utiliza cuando no es posible apoyar una pierna o en pacientes que requieren andador, mientras que la de dos puntos está pensada para quienes sí pueden cargar peso en ambas extremidades, combinando el movimiento de la pierna afectada con el bastón o muleta del lado opuesto. Por otro lado, la marcha con un solo bastón o muleta puede emplearse para mejorar el equilibrio, reducir la carga o sustituir parcialmente la función de un miembro lesionado, según la colocación del dispositivo.

En cuanto al desplazamiento en escaleras, existen recomendaciones específicas para garantizar la seguridad. Al subir, se comienza con la pierna sana, seguida de las muletas y, finalmente, la pierna afectada. En el descenso, en cambio, se inicia con la pierna lesionada y el dispositivo de apoyo, y luego se baja la pierna sana. Esta secuencia asegura mayor estabilidad y previene caídas durante la movilidad asistida.