CARDIOPATÍA ISQUÉMICA
La cardiopatía isquémica es una de las principales causas de morbimortalidad en el mundo. Se produce como consecuencia de una disminución en el aporte de oxígeno al miocardio, generalmente por la presencia de aterosclerosis en las arterias coronarias.
La cardiopatía isquémica se presenta en distintas formas clínicas, siendo las principales la angina estable, el síndrome coronario agudo (SCA) y el infarto agudo de miocardio. El SCA engloba situaciones en las que la obstrucción coronaria es inestable y puede progresar rápidamente hacia la isquemia prolongada. El infarto agudo de miocardio es la manifestación más grave y ocurre cuando el flujo sanguíneo se interrumpe de manera prolongada, provocando necrosis miocárdica irreversible.
En las fases iniciales, las modificaciones electrocardiográficas más frecuentes incluyen alteraciones en la onda T, que pueden aparecer como ondas T picudas, simétricas y positivas en la isquemia subendocárdica, o como ondas T negativas en la isquemia transmural. Otro hallazgo característico es la alteración del segmento ST, el cual puede presentarse deprimido en la isquemia subendocárdica o elevado en la isquemia transmural, reflejando una lesión más grave y extensa. La presencia de ondas Q patológicas sugiere necrosis miocárdica y se considera un criterio clave para el diagnóstico de infarto.
Las derivaciones anteriores (V1-V4) permiten evaluar la afectación de la pared anterior, mientras que las derivaciones laterales (I, aVL, V5 y V6) reflejan la isquemia en la cara lateral del corazón. Las derivaciones inferiores (II, III y aVF) se utilizan para identificar infartos que comprometen la cara diafragmática (inferior).
El IAM presenta una evolución electrocardiográfica en distintas fases. En la fase hiperaguda, se observa una elevación del segmento ST en las derivaciones correspondientes a la región afectada, acompañada de ondas T picudas. En la fase de progresión, las ondas T comienzan a invertirse y pueden aparecer ondas Q patológicas, lo que indica necrosis miocárdica. En la fase crónica, el ST se normaliza, pero las ondas Q suelen persistir como evidencia de un infarto previo.
