- Antígeno inmunizante
- Líquido de suspensión: solución salina, agua destilada o en ocasiones productos derivados de los cultivos necesarios para la obtención de las vacunas.
- Preservantes, estabilizantes y antibióticos: estabilizan la vacuna para impedir la contaminación por otros microorganismos o la degradación de la vacuna. En rarísimas ocasiones, pueden ocasionar reacciones alérgicas o tóxicas (gelatinas, antibióticos aminoglucósidos, polimixina B, formaldehído).
- Adyuvantes: en vacunas inactivadas aumentan inmunogenicidad de los antígenos o prolongan el efecto estimulador, haciendo posible la disminución de la cantidad de antígeno y el número de inyecciones de la serie vacunal. En general, provocan un estímulo inespecífico de la inmunidad innata que potencia toda la respuesta inmune. Los adyuvantes más utilizados son sales de aluminio (DTPa, hepatitis A, neumocócica conjugada), MF59 (escualeno) (gripe), AS04 (hepatitis B, VPH), virosomas (gripe).
- Las vacunas adyuvadas provocan mayor reactogenicidad local que las no adyuvadas, debido a la mayor inducción local de la inflamación y a la activación del sistema inmunitario.
