La desnutrición es una condición multifactorial, existen distintas variables que pueden afectar el estado nutricional de los adultos mayores. Estos factores pueden interferir con la ingesta de alimentos, provocar pérdida de peso, malnutrición y deterioro del sistema inmunológico. Por lo tanto, es importante evaluar y detectar de manera temprana la etiología para llevar a cabo estrategias de prevención y tratamiento precoz del desequilibrio en la alimentación.
1.1. FACTORES FISIOLÓGICOS
El metabolismo basal es la cantidad mínima de energía que necesita el cuerpo para realizar las funciones metabólicas básicas, como mantener la temperatura corporal, respirar, hacer circular la sangre y mantener el funcionamiento de los órganos internos, estando en reposo y después de un período de ayuno de 12 horas. Esta cantidad de energía se mide en calorías y representa entre el 50-70% del gasto energético total del cuerpo. La disminución del metabolismo basal con la edad se debe principalmente a la pérdida de masa magra y de la masa celular activa, que son las principales consumidoras de energía corporal y tienen la mayor actividad metabólica. Por lo tanto, la pérdida de estas masas resultará en un menor gasto energético.
A medida que envejecemos, se producen cambios significativos en la composición corporal, incluido un aumento y redistribución de la masa grasa. En particular, la grasa visceral e intramuscular tiende a aumentar, mientras que la grasa subcutánea disminuye. Este cambio en la distribución de la grasa corporal puede verse influenciado por factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. Además, con la edad, disminuye la cantidad de agua corporal total, especialmente agua extracelular. Este cambio puede hacer que el cuerpo sea más susceptible a la deshidratación, especialmente en las personas mayores que a menudo tienen una sensación de sed reducida. En cuanto al metabolismo, la tolerancia a la glucosa disminuye gradualmente con la edad. Varios factores pueden contribuir a este cambio, incluido el aumento de la obesidad, la disminución de la actividad física y la disminución de la secreción de insulina asociada con una disminución de la masa y función de las células beta. Ciertos medicamentos y enfermedades preexistentes también pueden contribuir a la alteración del homeostasis de la glucosa. Finalmente, los cambios relacionados con la edad en el metabolismo de los lípidos pueden conducir a una disminución de la capacidad de oxidación de grasas y a una desregulación del metabolismo de las lipoproteínas. Esto puede provocar un aumento de los lípidos séricos, que puede verse exacerbado por una disminución de los receptores hepáticos de colesterol LDL y una disminución de la actividad de la lipoproteína lipasa. Estos cambios metabólicos pueden verse potenciados por cambios en la composición corporal que conducen a una mayor obesidad. En conclusión, el envejecimiento va acompañado de modificaciones en la composición corporal y el metabolismo, que pueden tener un impacto significativo en la salud. Muchos factores pueden contribuir a estos cambios, incluida la genética, el estilo de vida y ciertas condiciones de salud. Por tanto, es importante abordar estos cambios con medidas adecuadas, como una dieta saludable y actividad física regular.
1.2. FACTORES PSICOSOCIALES
El proceso de envejecimiento se ve condicionado por diversos factores psicosociales que afectan su estado nutricional. Algunos de estos factores incluyen pobreza, recursos limitados, malos hábitos alimentarios, estilo de vida, sentimientos de soledad, depresión, ansiedad y anorexia debido a trastornos alimentarios o enfermedades crónicas que pueden conducir a una mala nutrición.
Por otra parte, los adultos mayores que comen en presencia de otras personas consumen más alimentos que los que comen solos. La soledad y el aislamiento social de las personas mayores son amenazas graves a la salud pública que afectan a muchas personas en los Estados Unidos. Según datos obtenidos en el Estudio Fontactiv.
Aunque prácticamente 2/3 de la población mayor de 65 años declara no comer solo ningún día a la semana, un elevado porcentaje de personas comen solas todos los días, cercano al 19% (al que podríamos adicionar el 6% aproximadamente de personas que comen solas 5 o 6 días a la semana), porcentajes que se incrementan significativamente a partir de los 75 años, y sobre todo para las mujeres.
El aislamiento social y la soledad se han asociado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, deterioro cognitivo y demencia, afecciones psiquiátricas como depresión y trastornos de ansiedad, y mortalidad en general. Es importante entender que la soledad puede presentarse a cualquier edad, aunque estudios epidemiológicos demuestran que está relacionada con la edad.
1. 3. FACTORES AMBIENTALES
Para mantener una nutrición adecuada y una buena alimentación durante el envejecimiento, es recomendable protegerse adecuadamente del sol y utilizar cosméticos que contengan activos antioxidantes y anticontaminantes para proteger y reparar el daño de estas radiaciones en la piel, reducir al máximo el nivel de estrés y dormir ocho horas al día. El apoyo nutricional es importante para mejorar la esperanza y calidad de vida de las personas mayores.
1.4. FACTORES FACILITADORES DE LA DEPENDENCIA
Un mal estado nutricional se asocia con una mayor dependencia y discapacidad, lo que lleva a mayores limitaciones de movilidad que impiden el correcto funcionamiento para las actividades básicas de la vida diaria (ABVD). El cambio en el equilibrio y el movimiento predice discapacidad en las personas mayores, lo que afecta la calidad de vida a través de una capacidad funcional reducida y crea una carga significativa para los cuidadores y el sistema sanitario. Según el Estudio Fontactiv llevado a cabo en Barcelona (2022) referente al papel de la nutrición en el envejecimiento activo de la población entre los 65 y 74 años de edad, solo el 7.6% aproximadamente de la población española padece limitaciones para realizar las ABVD, el porcentaje aumenta al 30% en el intervalo de 75 y más años. Por sexos, el porcentaje es claramente superior en el caso de las mujeres, en ambos intervalos de edad, pero sobre todo a partir de los 74 años, doblando en porcentaje al de los hombres, dentro de la población con discapacidades para realizar las ABVD. Aproximadamente 2/3 tienen problemas para hacer una actividad tan necesaria en la alimentación y nutrición como es ir a comprar. Además, casi un 9% de la población mayor de 65 años en España manifiesta dificultades para hacer la compra porque su vivienda tiene problemas de accesibilidad , esto a su vez se traduce también en dificultades para ingerir dietas saludables, se podría decir que es un predictor importante de ingesta insuficiente de la mayoría de los micro y macronutrientes. La dependencia para la realización de actividades instrumentales más complejas comienza a aparecer antes, en comparación con la aparición de la dificultad para realizar la ABVD.
El mayor que no puede satisfacer su autocuidado de alimentación, genera una mayor demanda de atención por parte de los cuidadores, necesita de un entorno adaptado, así como la atención para continuar con la participación mínima en tareas básicas, como la supervisión durante la comida, apertura de la boca y la deglución.
Los alimentos fáciles de masticar y preparar son los más consumidos, lo que a menudo conduce a dietas poco saludables y carentes de proteínas y nutrientes como calcio, vitaminas y hierro. Consumir este tipo de dieta hace que se perciba como monótona, reduciendo el consumo de alimentos frescos y donde faltan micronutrientes como antioxidantes y vitaminas. Una nutrición inadecuada y desequilibrada se asocia con un peor rendimiento físico, una reducción de la fuerza muscular y de la capacidad funcional.
El bajo consumo de proteínas puede conducir a una pérdida de masa muscular, lo que reduce la autonomía en la realización de actividades, lo que significa una alta prevalencia de debilidad, que a su vez se asocia con un alto riesgo de deterioro físico y funcional, discapacidad y muerte. La escasa ingesta de antioxidantes y de beta-carotenos conlleva a un deterioro severo de la marcha. Hay evidencia de la influencia de ingestas de selenio, vitamina B6 y vitamina B12 por debajo de los requerimientos diarios con la aparición de discapacidad sobre todo en mujeres, también juegan un papel importante en la disminución de la función cognitiva, la malnutrición y la dependencia para realizar las actividades básicas de la vida diaria(DABVD) estrechamente relacionadas con la alimentación.
En la fase aguda de la enfermedad aumentan los requerimientos de consumo de energía y proteínas. En estados anoréxicos, los alimentos deben estar enriquecidos y la dieta se recomienda que sea hiperproteica e hipercalórica. La anorexia aparece en este contexto, coincidiendo y asociada a una serie de factores negativos que afectan a la salud y el funcionamiento general. La anorexia relacionada con el envejecimiento afecta aproximadamente al 25% de los hombres y al 30% de las mujeres y sigue estando infradiagnosticada y infratratada. El programa de comida elaborada a domicilio se encuentra poco desarrollado y difundido siendo una buena estrategias que garantiza la ingesta de nutrientes diarios.
A la hora de establecer un diagnóstico de desnutrición entre los criterios a tener en cuenta, se encuentra la pérdida de peso no intencionada.
