TEMA 2. PRINCIPIOS ÉTICOS Y VALORES


2. 1. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA BIOÉTICA


Los principios de la bioética surgen como respuesta a la ausencia de criterios comunes bien fundamentados en la toma de decisiones, sobre la experimentación de seres humanos.

En 1974 la National Commission, en Estados Unidos comienza a trabajar, con el fin de identificar los principios éticos básicos aplicables a la investigación con seres humanos. Los resultados se recogen en el Informe Belmont Principios Éticos y Directrices para la Protección de Sujetos Humanos de investigación, en 1978. Se trata de un texto breve (poco más de 12 páginas), dividido en tres partes. En la primera, se medita sobre los límites entre la práctica e investigación. En la segunda, se formulan los principios éticos básicos y en la tercera, se describen los procedimientos para aplicar dichos principios a la práctica. La diferencia esencial entre la práctica clínica y la investigación está en que mientras que la práctica asistencial va a proporcionar un beneficio a una persona concreta, la investigación tiene el objetivo de mejorar el conocimiento de esa práctica, para beneficiar a los próximos pacientes.

Se establecen 3 principios generales:
1. Respeto por las personas
2. Beneficencia: que significa asegurar el bienestar.
3. Justicia: tratamiento igualitario a todas las personas y distribución de beneficios y cargas.

En 1979 Tom L. Beauchamp y James F. Childress, modificaron estos tres principios para buscar una aplicación más amplia de los mismos y no sólo en el ámbito de la investigación, publicando el libro Principles of Biomedical Ethics, dando inicio a la corriente del Principalismo, siendo pioneros al aplicar los principios postulados en el Informe Belmont al análisis y resolución de los dilemas éticos de la práctica clínica. A diferencia del Informe Belmont, identifican como dos principios diferentes la no maleficencia y la beneficencia. Estos principios son los que hoy consideramos los principios fundamentales de la bioética:


1. Autonomía.
2. No maleficencia.
3. Beneficencia.
4. Justicia.

2.1.1 Principio de autonomía


La autonomía es un término introducido por Immanuel Kant en ética. Para Kant, la persona tiene valor y dignidad, no precio como las cosas materiales. El principio de respeto a la autonomía, (Beauchamp y Childress, 2001), incluye la obligación de “reconocer el derecho de una persona a tener una opinión, a realizar una elección y a emprender una acción basándose en sus valores y creencias personales”. Este principio no solo recoge que las personas tienen derecho a sostener sus propias opiniones, sino que en algunas circunstancias implica el fomento de las condiciones de la persona para tomar una decisión autónoma. Implica la capacidad de escoger libremente entre diferentes opciones de cómo deseamos vivir y cómo deseamos morir. También implica el respeto a la elección personal, aunque implique una posible equivocación.

2.1.2. No maleficencia


Implica ante todo no hacer daño, corresponde al conocido “Primum non nocere”. Evitar hacer el mal.
Este principio tiene que ver con no hacer daño a los demás, obliga a los profesionales sanitarios a no realizar ninguna acción que perjudique a los pacientes, sin embargo, los profesionales no siempre vamos a poder determinar qué entendemos por esto. La práctica profesional debe realizarse según la lex artis que en el ámbito jurídico significa “buena práctica clínica” y corresponde a los colegios profesionales y a las sociedades científicas regular los procedimientos correctos.

2.1.3. Beneficencia


Es la obligación de actuar favoreciendo el bienestar de los demás. Igual que con el principio anterior, en ocasiones, puede ser difícil determinar qué es lo que va a beneficiar exactamente a una persona. El principio de beneficencia está ligado indisolublemente al de autonomía.
No es lo mismo no hacer el mal que hacer el bien.

2.1.4. Justicia


Se refiere a la obligación de tratar imparcialmente a los demás. Se refiere fundamentalmente a la justicia en sentido distributivo, que implica distribuir los recursos, derechos y obligaciones desde el punto de vista sanitario de forma equitativa y ecuánime sin discriminación. Se define como “el reparto equitativo de cargas y beneficios en el ámbito del bienestar vital, evitando la discriminación en el acceso a los recursos sanitarios”.


2.1.5. Jerarquización de los principios


Para Beauchamp y Childress todos los principios tienen igual jerarquía, pero Diego Gracia establece una jerarquización entre los mismos, según su grado de exigencia moral. 

2.2. PRINCIPIOS LEGALES


• Capacidad.

• Competencia.

• Consentimiento informado.

• Decisiones anticipadas.

• Autonomía.

• Incapacidad.

• Tutela.

• Curatela.

2.3. MODELOS DE TOMA DE DECISIONES DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA BIÓÉTICA


En la literatura podemos encontrar distintos modelos de toma de decisiones de los profesionales:


• Paternalista
• Informativo
• Interpretativo
• Deliberativo

2.4. DEONTOLOGÍA


La deontología es la rama de la ética que trata de los deberes, especialmente de los que rigen actividades profesionales, así como el conjunto de deberes relacionados con el ejercicio de una profesión. Todas las profesiones u oficios pueden contar con su propia deontología que indique cuál es el deber de cada individuo, es por ello que algunas de ellas han desarrollado su propio código deontológico.

2.5. COMITÉS DE ÉTICA ASISTENCIAL


El concepto de Comités Asistenciales de Ética (CEA) surgió en Estados Unidos (EEUU) a mediados del siglo XX. Estos comités, que actúan como órganos consultivos, se crearon para analizar y orientar sobre los conflictos éticos que surgen en la práctica clínica. Sus principales objetivos son mejorar la atención al paciente, garantizar una toma de decisiones informada y defender la autonomía del paciente en asuntos relacionados con su salud. Hay un consenso general en identificar en 1960 en Seattle, para la selección de los pacientes tributarios de ser tratados con hemodiálisis, como el precursor de los actuales CEA. Este comité en el que alguno de sus integrantes es ajeno al ámbito sanitario, aborda el dilema moral de quién tiene derecho a un tratamiento cuando no puede ofrecerse a todas las personas que lo necesitan.