TEMA 3. RECURSOS ASISTENCIALES PARA PERSONAS MAYORES.


3.1 TIPOS DE RECURSOS ASISTENCIALES

El término "recursos asistenciales" se presenta como un medio esencial para abordar las necesidades de las personas mayores, proporcionando beneficios fundamentales y resguardando situaciones de vulnerabilidad. Este concepto abarca una amplia variedad de servicios y programas diseñados para satisfacer diversas dimensiones de la vida de las personas mayores, ya sea en términos de cuidados, salud, bienestar social o económico.

En este contexto, el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, establecido por la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, se erige como un pilar normativo. Este marco legal organiza dos bloques fundamentales que viene a facilitar una asignación más efectiva de recursos, adaptándose a las circunstancias individuales y familiares de las personas mayores:

  • Prestaciones económicas: Recogido en el Real Decreto 1051/2013, de 27 de diciembre, estas prestaciones están diseñadas para brindar respaldo económico directo a las personas mayores en situación de dependencia y a sus familias. Este respaldo se materializa a través de subsidios, pensiones de jubilación y otras formas de asistencia financiera. El objetivo principal de estas prestaciones es:
    o   Mejorar la calidad de vida.
    o   Satisfacer necesidades esenciales.
    o   Garantizar el acceso a los servicios necesarios para cubrir las ABVD. 

Entre las prestaciones económicas más destacadas se incluyen las siguientes:

o   Prestación económica vinculada al servicio o cheque servicio (PEVS): Este subsidio periódico tiene como finalidad financiar la atención a aquellos que requieren asistencia para llevar a cabo actividades esenciales de la vida diaria, como el aseo y la movilidad. Esta asistencia puede ser proporcionada a través de atención residencial, centro de día o del servicio de ayuda a domicilio, todos debidamente acreditados e inscritos en el Registro de Entidades, Centros y Servicios de Acción Social de cada Comunidad Autónoma. Se concede en situaciones en las cuales no sea posible acceder a un servicio público o concertado, de acuerdo con lo establecido en el Programa Individual de Atención y considerando el grado, coste del servicio y la capacidad económica del beneficiario. En este contexto, el usuario asume la responsabilidad de elegir la entidad privada que le proporcionará el servicio. 

o   Prestación económica para cuidados en el entorno familiar (PECEF): Orientada a aquellas personas que reciben cuidados por parte de sus familiares (cuidadores no profesionales) en el hogar. La PECEF proporciona un apoyo económico para cubrir los costos asociados a la dependencia. ayuda económica de carácter excepcional que tiene como finalidad contribuir a los gastos derivados de la atención a la persona en situación de dependencia. Los requisitos para ser cuidador no profesional y para ser beneficiario de la PECEF varían en función de la normativa de cada región, pero generalmente incluyen aspectos como el parentesco, la convivencia, el grado de dependencia reconocido y la capacidad económica. 

o   Prestación económica de asistencia personal (PEAP):  La Prestación Económica de Asistencia Personal (PEAP) brinda respaldo financiero a personas que necesitan ayuda en actividades esenciales diarias, como aseo y movilidad. Su propósito es cubrir los gastos asociados a la contratación de un asistente personal, buscando facilitar la autonomía de aquellos con discapacidad. Dirigida a individuos que requieren asistencia en actividades básicas, la PEAP promueve su integración en la sociedad. Los requisitos incluyen el reconocimiento de la dependencia, la capacidad para determinar servicios necesarios y definir el perfil del asistente. La contratación puede realizarse con una empresa especializada o directamente con la persona. La PEAP busca financiar el contrato de un asistente personal profesional, cuya misión es facilitar el acceso a la educación o al trabajo, promoviendo una vida más autónoma. Esta ayuda económica cubre los gastos de contratación de asistentes personales, facilitando el acceso a la educación, la participación laboral, la integración comunitaria y el desarrollo de mayor autonomía en actividades básicas diarias.

Las tres prestaciones, tienen enfoques y requisitos particulares. Las ayudas económicas, valiosas al sufragar costos de residencias privadas, ofrecen alivio a familias que no pueden esperar las listas de espera de las residencias públicas.

 

Comparación de Prestaciones Económicas para Personas en Situación de Dependencia. 

- Prestaciones y recursos sociales:  Las prestaciones y recursos sociales engloban servicios y apoyos prácticos ofrecidos por organismos de comunidades autónomas, ayuntamientos y entidades públicas y privadas. Estos satisfacen las diversas actividades básicas de la vida diaria de las personas mayores dependientes, abarcando desde atenciones y recursos que fomentan la autonomía y el bienestar integral de los beneficiarios. Algunas de estas prestaciones y recursos sociales incluyen: 

  • Servicios de ayuda a domicilio:  El servicio de ayuda a domicilio comprende un conjunto de actuaciones preventivas, formativas, y rehabilitadoras llevadas a cabo por profesionales cualificados en el propio domicilio de la personas en situación de dependencia para atender sus necesidades diarias. Estas actuaciones son prestadas por entidades o empresas acreditadas y pueden incluir: 
  1. Atención a las necesidades domésticas o del hogar: Como a la alimentación, se puede ofrecer apoyo en la preparación de comidas; en cuanto al vestido, asistencia para vestirse; y respecto al mantenimiento de la vivienda, se pueden realizar tareas de limpieza, lavado y cocina. Estos servicios se brindan tanto de manera intensiva como no intensiva, según las horas de asistencia requeridas por la persona en situación de dependencia.
  2. Actuaciones de carácter personal: Se abordan aspectos como la higiene personal, la alimentación, la movilidad, cuidados especiales (control de la administración del tratamiento), incluyendo la posibilidad de acompañamiento fuera del hogar para gestiones diversas. 
  • Centros de día: Tiene un carácter preventivo, rehabilitador y biopsicosocial para mejorar o mantener la autonomía personal de las personas mayores en situación de dependencia, abordando las ABVD. Ofreciendo apoyo y orientación a familiares o cuidadores, retrasando la institucionalización y facilitando la permanencia de las personas mayores en su entorno familiar y social. Este servicio está disponible para personas mayores de 60 años o de 55 en caso de padecer Alzheimer.
  • Residencias: Las residencias ofrecen alojamiento a aquellas personas que, debido a limitaciones, ya sean permanentes o temporales (como convalecencia, vacaciones, fines de semana, enfermedades o descanso de cuidadores no profesionales), no pueden ser atendidas en sus domicilios debido a su autonomía o situación sociofamiliar. Este servicio que en España, un 77% de los usuarios son personas con más de 80 años, es proporcionado por las Administraciones Públicas e incluye, además del alojamiento, la manutención, asistencia en actividades diarias, atención social y sanitaria, así como servicios especializados.

La financiación del servicio por parte del usuario está condicionada a sus ingresos líquidos anuales, sin superar el 90% del coste. Existen dos modalidades: Los centros para personas mayores de 65 años en situación de dependencia en grado II o III, y los centros psico-geriátricos para casos con trastornos graves y continuados de conducta. 

  • Servicio de teleasistencia: El servicio de Teleasistencia busca facilitar la autonomía de personas mayores o con discapacidad, permitiéndoles permanecer en sus hogares. Utiliza medallones o pulseras para activar alarmas en caso de emergencia, conectando con una central de atención disponible los 365 días del año. Profesionales capacitados garantizan atención telefónica las 24 horas, abordando necesidades sociales, soledad o emergencias, incluso coordinando con recursos sociosanitarios. Dirigido a personas dependientes, el servicio también puede solicitarse por aquellos no dependientes, adaptándose a la realidad de cada municipio en cuanto a costos y regulaciones. 

  

  • Centro de Noche: Los centros de noche, infrautilizados en el marco de la Ley de Dependencia para personas mayores, ofrecen servicios que van desde programas de control del sueño hasta terapias inductivas. Operan desde la tarde hasta la mañana siguiente, con el objetivo de proporcionar un entorno seguro y confortable, ya sea de forma independiente o en combinación con otros servicios como la ayuda a domicilio o centros de día. A pesar de su potencial beneficio, su impacto ha sido limitado tanto en organismos públicos como en la iniciativa privada, y su difusión ha sido insuficiente. Estos centros abordan diversas necesidades, como la falta de cuidado nocturno, problemas de salud que requieren atención médica, dificultades de movilidad y problemas cognitivos como la demencia, proporcionando alivio temporal a los cuidadores. 

Al elegir cualquiera de las prestaciones económicas o recursos sociales previamente mencionados para la asistencia de personas mayores, tanto la toma de decisiones informadas (proceso de recopilar información relevante y comprensible sobre una situación o problema) como el consentimiento informado se presentan como la fase final en el ejercicio del derecho a la información por parte de los usuarios. Implica otorgar dicho consentimiento después de haber obtenido información precisa y suficiente. El paciente es el único titular exclusivo de este derecho y, en principio, es la única persona legitimada para dar su consentimiento. Estos procesos son importantes por varias razones: 

  • Respeto a su autonomía: concede a la persona mayor un papel activo en las decisiones sobre su atención, generando un sentimiento de control y dignidad en la administración de su vida. 
  • Alineación con preferencias y valores: el consentimiento informado asegura que la elección de un recurso asistencial esté en sintonía con las preferencias, valores y deseos particulares de la persona mayor, fortaleciendo así su bienestar emocional y calidad de vida. 
  • Mejora de la satisfacción y la adherencia: Al comprender completamente las opciones disponibles, la participación activa en la elección aumenta la satisfacción con la atención recibida y la adherencia a los planes de cuidado. 
  • Prevención de conflictos y malentendidos: El proceso de elección informada reduce la posibilidad de malentendidos y conflictos entre la persona mayor, sus familiares y los profesionales de la salud, contribuyendo así a relaciones más saludables y colaborativas. 
  • Adaptabilidad a las necesidades cambiantes: cumpliendo con principios legales y éticos al proporcionar información suficiente para decisiones informadas. La elección informada facilita la adaptación de los recursos asistenciales a medida que las necesidades de la persona mayor evolucionan con el tiempo. 
  • Legal y ético: El consentimiento informado constituye un principio legal y ético fundamental en la atención médica y asistencial, asegurando que la persona reciba información suficiente y comprensible para tomar decisiones informadas sobre su atención. 
  •  Promoción de la transparencia y la confianza:  Al fortalecer la confianza entre la persona mayor, sus familiares y los profesionales de la salud, la elección informada y el consentimiento desempeñan un papel fundamental en la construcción de relaciones sólidas y en la creación de un entorno de cuidado más positivo.

La declaración sobre el reconocimiento de los derechos de las personas mayores a recibir asistencia para llevar una vida digna constituye un paso fundamental hacia la garantía de su bienestar. Este reconocimiento va más allá de simplemente determinar el grado de dependencia de las personas mayores; implica la exigencia de que las instituciones encargadas del cuidado de este grupo poblacional cumplan con requisitos mínimos para asegurar una asistencia adecuada. La omisión en el cumplimiento de estos requisitos puede interpretarse como una violación de derechos fundamentales, con impacto más allá de una simple infracción normativa, sino afectando directamente a la calidad de vida. Por lo tanto, es crucial que las políticas y prácticas institucionales sigan estos principios para garantizar un trato respetuoso y digno, para entonces así, construir una sociedad justa y solidaria que asegure una atención adecuada y respetuosa a las personas mayores.

  

En el marco de los criterios comunes de acreditación y calidad establecidos el 28 de junio de 2022 mediante el "Acuerdo sobre criterios comunes de acreditación y calidad de los centros y servicios del Sistema para la Autonomía", estructurado en tres secciones y adoptado por el Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, este acuerdo se fundamentó en el artículo 34.2 de la Ley 39/2006. Al establecer criterios comunes y planes de calidad, busca asegurar la coherencia y calidad en la prestación de servicios a nivel nacional. Además, otorga a las diferentes administraciones competentes en sus respectivos ámbitos territoriales la facultad de ampliar, completar y/o mejorar estas normativas, promoviendo así la adaptabilidad del sistema a las necesidades locales y reforzando la coherencia en la oferta de servicios de atención a la dependencia.

Este marco normativo refleja, en última instancia, la aplicación práctica de los principios de calidad asistencial en la gestión de los servicios de salud:

1º. Sección: Relativa a la acreditación de centros y servicios:

  • La acreditación se define como el acto mediante el cual la Consejería competente en materia de bienestar social certifica que un servicio o centro de titularidad privada cumple con condiciones especiales de calidad en la prestación de los servicios ofertados. 
  • La certificación declara la idoneidad de su integración en la red de centros y servicios del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia y, en general, para desempeñar sus funciones como parte del sistema de servicios sociales de responsabilidad pública. 
  • Los centros privados que brindan atención a personas en situación de dependencia son los sujetos de acreditación. A diferencia de los centros públicos, estos últimos no están sujetos al régimen de acreditación, aunque deben cumplir con requisitos de calidad.

 

2º. Sección: Dirigida a configurar un sistema referencial de calidad que permita evaluar los resultados de los servicios del SAAD: El propósito consiste en establecer un sistema referencial de calidad destinado a evaluar los resultados de los servicios.

  • Se implementa una evaluación "ex post", la cual implica analizar los logros una vez que el proyecto concluye su ejecución y entra en operación. Este análisis tiene como objetivo medir el grado de cumplimiento de los objetivos establecidos, identificar lecciones aprendidas y promover una mejora continua en la calidad. 
  • Los resultados obtenidos orientan acuerdos futuros y criterios en contrataciones públicas. Este sistema de calidad se fundamenta en estándares diseñados para mejorar la calidad de vida de las personas atendidas. 
  • La Ponencia Técnica de Evaluación y Calidad del SAAD, en el Consejo Territorial, que asume la responsabilidad de asegurar la calidad mediante revisiones constantes y la presentación de propuestas de mejoras a los estándares de atención.

 

3º. Sección: Aborda el régimen competencial, las condiciones de financiación, el plazo para la adecuación normativa y el régimen transitorio: Esta sección aborda la distribución de competencias en el ámbito de la dependencia entre el Estado, las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales.

  • En términos de financiación, establece condiciones para respaldar al SAAD, con un ajuste progresivo conforme se introduzcan requisitos acordados entre la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas. 
  • Define plazos para adaptación a normativas y establece un régimen transitorio para centros y servicios que inicien la acreditación, exigiendo cumplimiento con nuevos requisitos del acuerdo.

Desde la acreditación de centros hasta la evaluación continua de resultados y la distribución de competencias, estas medidas constituyen un respaldo fundamental para asegurar la calidad y eficacia en la atención a la dependencia. En consecuencia, el análisis de la calidad de los servicios y la supervisión emergen como elementos esenciales, asegurando que los recursos asistenciales cumplan con los estándares necesarios y proporcionen una atención óptima a las personas mayores en situación de dependencia.

Diversos autores y organizaciones han contribuido a definir la calidad asistencial, abordando diversas dimensiones. Algunos de estos autores y definiciones incluyen:

  • Avedis Donabedian (1980): Definió la calidad asistencial como "el modelo de asistencia esperado para maximizar el nivel de bienestar una vez tenido en cuenta el balance de beneficios y pérdidas esperadas en todas las fases del tratamiento". 
  • Ministerio de Sanidad (Reino Unido) (1997): Define la calidad asistencial como "hacer las cosas adecuadas a las personas adecuadas en el momento preciso y hacer las cosas bien la primera vez". 
  • Organización Mundial de la Salud (OMS) (2000): Define la calidad asistencial como "el nivel de realización de objetivos intrínsecos para mejorar la salud". 
  • Consejo de Europa (1998): Definió la calidad asistencial como "el grado por el que el tratamiento dispensado aumenta las considerando el estado de conocimiento actual". 

 

 

3.2 EVALUACIÓN DE NECESIDADES Y PLANIFICACIÓN DE CUIDADOS 

La evolución en los cuidados refleja un cambio social de gran magnitud, donde la responsabilidad de cuidar a las personas mayores ha evolucionado hacia un deber social. Este cambio se ha motivado ante las crecientes dificultades que enfrentan las familias para brindar el cuidado necesario. La intervención de instituciones externas o del Estado aborda de manera integral las necesidades de las personas mayores.

La atención integral a las necesidades de una persona mayor dependiente requiere una evaluación exhaustiva que aborde diferentes aspectos:

  • Aspectos físicos: Resulta fundamental evaluar la salud general, la capacidad funcional y posibles limitaciones físicas. Esto implica considerar aspectos como la presencia de enfermedades crónicas, la movilidad, la nutrición y otros factores que puedan impactar en su bienestar físico. 
  • Aspectos emocionales: La evaluación debe incluir la salud mental, identificando posibles trastornos como la depresión o la ansiedad. Fundamental es comprender sus experiencias emocionales, así como las dinámicas de sus relaciones interpersonales y cómo la dependencia afecta su calidad de vida emocional. 
  • Aspectos sociales: Se debe evaluar el entorno del individuo, considerando sus redes de apoyo, relaciones familiares y participación en actividades sociales. La integración comunitaria y el acceso a recursos sociales son elementos fundamentales para el bienestar social de la persona mayor dependiente.

Mantener una supervisión constante y monitorear las acciones del servicio son elementos clave para evaluar la calidad de la asistencia proporcionada. Esta práctica no solo facilita la identificación de áreas de mejora, sino que también permite tomar medidas correctivas. La colaboración interprofesional es esencial para garantizar una atención integral y efectiva a los pacientes en el ámbito de la salud y los servicios sociales.

Esta colaboración implica la comunicación y coordinación entre profesionales de diferentes disciplinas, como médicos, enfermeras, trabajadores sociales, terapeutas y otros. Algunas estrategias para fomentar esta colaboración incluyen:

  • Reuniones interdisciplinarias: Estas reuniones permiten abordar de manera conjunta las necesidades de los pacientes, tomar decisiones colectivas y realizar un seguimiento efectivo de los planes de cuidados. La interacción entre los distintos profesionales favorece la comprensión compartida del paciente y su situación, lo que contribuye a la toma de decisiones más acertadas y a la mejora de la calidad asistencial 
  • Uso de historias clínicas compartidas: Permite a los profesionales de la salud acceder a diagnósticos, informes, estudios y otros materiales relacionados con la salud de un paciente, lo que facilita la toma de decisiones clínicas y la continuidad asistencial. Además, promueve la continuidad de la atención, evitando errores y la repetición de exploraciones y procedimientos, y permite el acceso a la información relevante de las historias clínicas de los diferentes centros de salud de la red, independientemente del lugar y momento en que se necesite. 
  • Definición clara de roles y responsabilidades de cada profesional: La definición clara de roles y responsabilidades de cada profesional es fundamental para garantizar una atención coordinada y efectiva, favoreciendo la práctica colaborativa entre los distintos profesionales, lo que resulta en una atención integral y coordinada para los pacientes. 
  • Protocolos comunes: La implementación de protocolos comunes facilita la comunicación entre los profesionales, lo que contribuye a una atención coordinada y de calidad. Estos protocolos buscan establecer una coordinación efectiva entre los distintos actores involucrados en la atención, con el fin de garantizar una respuesta integral a las necesidades de los pacientes. 
  • Establecimiento de espacios de coordinación reglados: La creación de espacios de coordinación reglados es esencial para adaptar servicios, brindar atención personalizada y facilitar la coordinación entre profesionales. Incluyen áreas para reuniones interdisciplinarias y lugares para revisar historias clínicas, mejorando la eficacia de la coordinación. Considerando la tecnología, se busca integrar herramientas digitales para una atención centrada en el paciente.

  • Cultura organizativa y profesional compartida: conjunto de creencias, valores y prácticas que son compartidos por los miembros de una organización, lo que permite unificar criterios y actuar de manera coordinada. Este enfoque busca promover la cohesión, el compromiso y la identificación con los objetivos y la misión de la organización.

La definición de protocolos comunes, el uso de historias clínicas compartidas y la clarificación de roles y responsabilidades de cada profesional son estrategias que pueden contribuir a mejorar la coordinación y la atención integral a los pacientes, especialmente en el cuidado de personas mayores con necesidades complejas de salud y sociales.

La colaboración entre profesionales conlleva diversos beneficios, entre los que se incluyen:

  • Mejora en la eficacia de la coordinación de servicios: La colaboración favorece el desarrollo de una cultura organizativa y profesional compartida, lo que a su vez contribuye a una mayor eficacia en la coordinación de servicios sociales y sanitarios. 
  • Reducción de costos y aumento de la seguridad del paciente: Estudios realizados en diferentes unidades de hospitales y centros de salud han demostrado que la colaboración interprofesional disminuye la estancia hospitalaria y los costes generados, a la vez que aumenta la seguridad del paciente. 
  • Mejora en la satisfacción de los profesionales: La colaboración interprofesional contribuye a mejorar la satisfacción de los profesionales de la salud, lo que a su vez puede impactar positivamente en la calidad de la asistencia y en la salud de los pacientes.

 

La atención integral a las personas mayores constituye un desafío complejo y esencial en el ámbito de la salud. La implementación de un enfoque integral no solo requiere una comprensión detallada del estado de salud del individuo, sino también la colaboración activa entre el paciente, sus familiares y un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud. 

Cada fase en la planificación de cuidados se presenta como un componente esencial en la creación de un marco sólido y adaptativo que busca mejorar no solo la salud física, sino también el bienestar emocional y social de las personas mayores. Este enfoque holístico refleja la importancia de considerar todos los aspectos que influyen en la salud y el bienestar, permitiendo así una atención integral y personalizada que responda a las necesidades únicas de cada individuo: 

  1. Evaluación Integral: 
  • La evaluación exhaustiva del estado de salud física, mental y emocional del paciente mayor es fundamental para obtener una comprensión completa de las necesidades y condiciones del individuo. Además, identificar las condiciones crónicas, la polifarmacia y cualquier factor de riesgo relevante permite una planificación más precisa y enfocada en aspectos específicos de la salud del paciente.  
  1. Establecimiento de Metas:
  • La colaboración con el paciente y sus familiares para establecer metas realistas y alcanzables es una práctica crucial. Esta acción promueve la participación activa del paciente en su propio cuidado, fomentando la autodeterminación y la motivación. Además, la priorización de metas según la urgencia y la importancia contribuye a un enfoque sistemático, permitiendo la atención prioritaria a aspectos críticos para mejorar la calidad de vida. 
  1. Diseño de Intervenciones:
  • Desarrollar un plan de cuidados específico que aborde las necesidades físicas, emocionales y sociales del paciente es una estrategia integral, garantizando así una atención holística que considera todos los aspectos que influyen en la salud y el bienestar. Además, considerar estrategias para mejorar la movilidad, autonomía y calidad del sueño se alinea con una atención centrada en el paciente y orientada a mejorar aspectos fundamentales de su vida diaria. 
  1. Coordinación Interdisciplinaria:
  • Colaborar estrechamente con profesionales de la salud, como fisioterapeutas, psicólogos y trabajadores sociales, fortalece la atención integral, mejorando la eficacia y eficiencia del plan de cuidados. Además, facilitar la comunicación efectiva entre los miembros del equipo de atención es esencial para garantizar una atención coordinada y coherente, evitando lagunas en la prestación de cuidados. 
  1. Prevención de Complicaciones:
  • Implementar medidas preventivas, como evitar caídas, úlceras por presión y complicaciones relacionadas con la medicación, demuestra un enfoque proactivo en la gestión de la salud. Además, educar tanto a los pacientes como a los cuidadores, ya sean profesionales o no profesionales, sobre signos de alarma y medidas preventivas, empodera a la comunidad de cuidadores haciéndoles partícipes y contribuyendo así a la prevención de situaciones adversas.  
  1. Monitoreo Continuo:
  • El seguimiento regular permite una adaptación oportuna del plan de cuidados en función de la respuesta del paciente, siendo fundamental para ajustar las intervenciones según las cambiantes necesidades y condiciones de la persona mayor. 
  1. Apoyo Psicosocial:
  • Proporcionar apoyo emocional y psicológico reconoce la importancia de la salud mental en el bienestar general, abordando tanto aspectos físicos como emocionales. Asimismo, la participación en actividades sociales y recreativas promueve la calidad de vida al fomentar la conexión social y el bienestar emocional. 
  1. Educación y Empoderamiento:
  • Realizar educación para la salud con las personas mayores y con los cuidadores sobre la gestión de enfermedades crónicas, la importancia de un estilo de vida saludable y la utilización adecuada de medicamentos fortalece la capacidad de autogestión y prevención y contribuyendo a una mayor autonomía y participación activa en el propio cuidado.

 

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