TEMA 3. VALORACIÓN NUTRICIONAL


La desnutrición, como ya hemos indicado anteriormente, es un importante problema de salud en las personas mayores debido a múltiples enfermedades, polifarmacia y comorbilidades relacionadas con la etiología. Es uno de los síndromes geriátricos más importantes con una prevalencia del 13-79% según el nivel de tratamiento. El efecto es variable y puede observarse principalmente a nivel de mayor morbilidad y mortalidad y costes socioeconómicos.

3.1. DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN DE LA DESNUTRICIÓN

La desnutrición se define como una condición patológica que ocurre cuando no se satisfacen las necesidades metabólicas diarias, lo que conduce a un deterioro de los procesos fisiológicos normales y de la composición corporal. 

3.2. FACTORES DE RIESGO ASOCIADOS A LA DESNUTRICIÓN

Los grupos de población con mayor riesgo de presentar desnutrición son los de edad avanzada todo ello debido a consecuencias como cambios fisiológicos aspectos psicosociales y procesos patológicos.

3.3. CONSECUENCIAS DE LA DESNUTRICIÓN

Las principales consecuencias en los mayores que presentan desequilibrio nutricional son:

  • Aumento de la morbimortalidad.
  • Aumento del consumo de recursos sanitarios.
  • Disminución de la capacidad funcional.

3.4. VALORACIÓN Y CRIBADO NUTRICIONAL

La valoración del estado nutricional debe de realizarse de manera rutinaria y sistemática en todas las personas a las que cuidamos, es necesario incluirla en todos los programas de salud pública ya que se convierte en un marcador de estado de salud cuando hablamos de anciano crónico complejo.

3.4.1 Cribado nutricional.

El objetivo de cribado nutricional es realizar una valoración inicial para detectar aquellos individuos que están desnutridos o que encuentran en riesgo nutricional, de esta manera realizaremos una valoración nutricional más específica para poder implementar un plan de cuidados nutricionales individualizados.

3.4.2 Valoración nutricional

Se debe llevar a cabo un plan de trabajo multidisciplinar, en el que los diferentes profesionales involucrados en el cuidado de las personas mayores deben valorar y recomendar una serie de intervenciones encaminadas a recuperar, en la medida de posible, la situación basal del anciano.
Estas recomendaciones deben estar dirigidas a una correcta intervención nutricional, que permita mejorar la evolución y el pronóstico de forma sencilla y basada en la evidencia científica. Una vez valorada la existencia del riesgo de desnutrición o de la situación real de desnutrición, mediante escalas y protocolos implementados en cada una de las organizaciones, se debe iniciar una intervención nutricional que incluirá el abordaje médico y aquellas medidas de soporte social o funcional que son indispensables en la valoración integral de estas personas.

3.4.3 Medidas antropométricas

• IMC: El Índice de Masa Corporal considera tanto la talla como el peso del individuo.


• Peso: Se reflejará el actual y si han existido variaciones, apuntando siempre el ritmo de pérdida ponderal. Como se ha reflejado anteriormente existen tablas que son de gran ayuda en esta valoración.

• Talla: La talla será la real, o si no es posible, se utilizará algún método de estimación.

• Índice talón-rodilla

3.4.4 Criterios GLIM
Los recientes criterios GLIM recomiendan la medición de la masa muscular con medidas de composición corporal validadas, aunque estos métodos no están disponibles habitualmente en la práctica clínica.

Contemplan dos fases:
1. Identificación de la población en riego.
2. Evaluación, diagnóstico y gravedad de la desnutrición en base a criterios fenotípicos y etiológicos.

3.4.5 Técnicas de composición corporal.

Si existiera disponibilidad, pueden considerarse técnicas de valoración de composición corporal como la impedancia, la absorciometría con Rayos X de doble energía(DEXA), y la Tomografía Axial Computerizada (TAC).
La dinamometría muestra una aproximación a la función muscular. Este parámetro, relacionado con la fuerza muscular, se utiliza como diagnóstico fundamental de sarcopenia.

3.4.6 Determinaciones analíticas.


Los parámetros bioquímicos complementan los datos necesarios para la valoración nutricional, permiten evaluar la presencia de comorbilidades relevantes que van a interferir con la situación nutricional (diabetes mellitus, insuficiencia renal…), ofrecen datos sobre la situación de inflamación proteína C reactiva (PCR) y sirven para detectar situaciones carenciales de vitaminas y minerales (vitaminas del grupo B, vitaminas A, E y D, hierro, zinc…).En la actualidad son marcadores pronósticos relacionados con la nutrición en el contexto de la enfermedad e inflamación. La interpretación se hará en relación al valor de la PCR en la analítica. Además, se han utilizado el valor absoluto de linfocitos y el colesterol plasmático como marcadores de desnutrición.


3.4.7 Registro de ingestas.

Se dispone de diversas técnicas para poder recoger datos sobre la ingesta de las personas, mediante el registro de alimentos consumidos en un periodo de tiempo.

Después de disponer de todos los datos, registrarlos y monitorizarlos, el siguiente paso es planificar los cuidados nutricionales para garantizar la eficacia.