Las caídas están siempre entre los temores de las personas mayores y sus cuidadores. La prevalencia y las lesiones que se producen por las caídas, especialmente sus secuelas, son siempre más graves en los adultos mayores que en los individuos más jóvenes. Es un problema de salud y conlleva un riesgo de incapacidad, por lo tanto, todos los sistemas sanitarios y administraciones relacionadas con los mayores han implementado guías, políticas y programas para minimizar estos accidentes y sus consecuencias.
4.1 CONCEPTO Y EPIDEMIOLOGÍA
Han sido muchas las maneras de definir las caídas, la última publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice así: “las caídas se definen como acontecimientos involuntarios que hacen perder el equilibrio y dar con el cuerpo en tierra u otra superficie firme que lo detenga”.
Las caídas son un importante problema de salud a nivel mundial. La OMS calcula que cada año mueren en el mundo en torno a 684.000 personas a consecuencia de las caídas, pero hay que tener en cuenta que en este dato también se incluyen las caídas de personas más jóvenes y accidentes laborales. También es cierto que los países en proceso de desarrollo y con pobres infraestructuras son los que más muertes relacionadas con las caídas acumulan. Sin embargo, la OMS hace hincapié en que la mayor tasa de mortalidad debido a una caída siempre se da en personas mayores independientemente del país y de la economía.
En España, país con una población envejecida, el problema de las caídas también está presente en las agendas sanitarias y gubernamentales. Entre las personas mayores españolas que viven en la comunidad, un tercio de las mayores de 65 años se caen una vez al año y la mitad de las mayores de 80 años también se caerán al menos una vez en ese mismo periodo. Otro dato relevante es que la mitad de los que se caen tienen caídas recurrente por lo que el 50 % de todos los mayores, que han sufrido una caída, volverán a caerse al menos una vez en el mismo año.
4.2 ETIOLOGÍA
Las caídas en las personas mayores están englobadas dentro de los síndromes geriátricos, y como tal, puede estar ocasionada por una circunstancia en concreta, por varias a la vez o incluso estar provocada por otro síndrome geriátrico. Como se ha visto en la introducción de este tema, a medida que las personas envejecen el riesgo de caídas va en aumento, lo que nos hace pensar que la edad puede ser uno de los motivos.
La realidad es que cuando una persona pierde el equilibrio y cae, debemos investigar si ha sido algo fortuito o ha habido algún factor de riesgo relacionado. Es decir, hay que buscar la etiología. A diferencia de algunas enfermedades donde el agente causal es único y distinguible, en el caso de las caídas pueden ser muchos factores los que lo provoquen. Para ello, es fundamental conocer cuáles son los principales factores de riesgo para que una persona mayor termine cayendo e incluso teniendo episodios de caídas repetidas.
Los factores de riesgo se dividen clásicamente en intrínsecos y extrínsecos, pero aquí también se van a añadir los factores de riesgo circunstanciales, es decir, la circunstancias o actividades que envolvían a la persona en el momento de la caída.
4.3 CONSECUENCIAS
Las caídas son accidentes que ocurren más frecuentemente en la población mayor por todo lo anteriormente expuesto. Además, en las personas añosas tiene mayores y peores consecuencias que en el adulto joven porque su estado basal está fisiológicamente disminuido, así como su capacidad de reserva y de respuesta ante estos eventos.
Cuando pensamos en las caídas de personas mayores es fácil relacionarlas con la fractura de cadera, puesto que es una de las consecuencias más graves. Pero también lo es la muerte, de hecho, las caídas suponen la segunda causa de muerte accidental en los mayores y está entre las 10 primeras causas de muerte, y según algunos estudios, podría llegar a ser incluso la quinta causa de muerte en esta población.
En un porcentaje elevado de las caídas, en torno al 30%, no hay ningún tipo de consecuencia. Cuando las hay pueden clasificarse de dos maneras: según el momento de aparición de las consecuencias o según qué área biopsicosocial que ha sido afectada.
La primera de ellas las divide en consecuencias inmediatas y a largo plazo. Evidentemente, las inmediatas suceden en el momento de la caída: contusiones, fracturas, heridas… Las de largo plazo vendrán derivadas del tiempo que ha permanecido en el suelo, si ha precisado hospitalización o intervenciones quirúrgicas u otras medidas que aumenten el riesgo de atrofias musculares, lesiones por presión, incontinencia, neumonía y otras patologías derivadas de esas situaciones.
La segunda manera, y la más habitual, de clasificarlas es la que divide la esfera en la que han afectado.
4.4 DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de la caída es muy sencillo porque basta con presenciarla o que la persona nos comunique que se ha caído. En otras ocasiones es más complicado, por ejemplo, en personas con demencia que han podido caerse y levantarse siendo incapaces de comunicar lo sucedido. En este caso llegaremos a la conclusión de la caída por las consecuencias físicas, presencia de hematomas u otras lesiones, y por el análisis del entorno donde se haya podido producir donde veremos muebles movidos, restos de sangre, líquido derramado y otras evidencias más.
Es muy importante diagnosticar una caída y que esté reflejada en la historia de la persona para poder evitar nuevas caídas y ayudar comprender algunos episodios que puedan suceder a raíz de esa caída y que, en ausencia de su conocimiento, podría llevarnos a diagnósticos distintos.
Lo más importante a la hora de analizar una caída es registrar todo lo que ha rodeado ese accidente. De esta manera podremos extraer los factores intrínsecos, los extrínsecos y el contexto que en el que se ha producido. Con todos los factores conocidos será más sencillo realizar un plan de cuidados dirigido a evitar nuevas caídas, así como a evitar efectos indeseados como puede ser el síndrome postcaída.
Para llegar a un análisis certero para medir el riesgo de caída necesitamos herramientas que nos permitan analizar los factores de riesgo asociados.
4.5 TRATAMIENTO Y CUIDADOS
El tratamiento que precisan las personas que han sufrido una caída va a variar en función de las lesiones generadas. Pueden ir desde frío local en caso de las contusiones a suturas y otros cuidados de las heridas. Como se ha visto anteriormente, las caídas pueden tener consecuencias más graves y, por lo tanto, los tratamientos serán más complejos como, por ejemplo: yesos o férulas, intervenciones quirúrgicas y el tratamiento de las consecuencias de haber estado mucho tiempo en el suelo.
Uno de los objetivos del tratamiento médico irá dirigido a tratar las causas intrínsecas que provocaron la caída. De este modo, se buscará y tratarán las hipotensiones, arritmias, vértigos etcétera.
En cuanto a los cuidados de enfermería, es muy importante instruir en el correcto manejo de la medicación y enseñar a reconocer los signos premonitorios de la caída. Además, dentro de la educación para la salud para evitar nuevas caídas, la enfermera o enfermero hará un especial hincapié en controlar los factores extrínsecos y los circunstanciales, con especial enfoque en el manejo del entorno para que éste sea un espacio seguro.
