TEMA 4. TEORÍAS DEL ENVEJECIMIENTO


Como se ha visto en el apartado de la revisión histórica, el envejecimiento ha tenido interés entre los intelectuales de distintas épocas. Sin embargo, la geriatría y la gerontología existe hace apenas cien años. Se ha teorizado mucho acerca de envejecimiento y se han escrito multitud de artículos al respecto, muchos de ellos contradictorios entre sí.

En varios artículos, como en las encuestas realizadas por el IMSERSO, se pone de manifiesto las diferentes percepciones que tiene la población general sobre cuándo una persona es vieja. Las respuestas pueden agruparse en ciudadanos que consideran que una persona es vieja cuando su aspecto es de anciano, otros que ocurre cuando la persona pierde capacidades, hay otro grupo que lo asocia al cese de la actividad laboral, otras personas afirman que dependen de la actitud del mayor ante la vida, para otros lo determina la capacidad cognitiva y para otro grupo una persona es vieja cuando se cumplen a la vez varias premisas de las anteriores.

Los estudiosos del envejecimiento han ido en las mismas líneas que la población consultada. De este modo, algunos han intentado fijar rangos de edad para definir el envejecimiento:

  • El profesor Pietro de Nicola presentó en 3º congreso nacional de Enfermería Geriátrica una clasificación basada en otros estudios. Así Nicola establece las edades en:
    o   45 a 60 años: edad intermedia, crítica, presenil o del primer envejecimiento
    o   60 a 70 años: senectud gradual
    o   70 a 90 años: vejez declarada
    o   Más de 90 años: longevidad

  • Matilda W. Riley en 1988 propuso su clasificación de las personas según su edad:
    o   65 a 74 años: los jóvenes-viejos
    o   75 a 85 años: los viejos-viejos
    o   Más de 85 años: los viejos-más-viejos
  • Por su parte, la OMS clasifica los grupos etarios de los mayores en:
    o   65 a 74 años: edad avanzada
    o   75 a 90 años: viejos ancianos
    o   Más de 90 años: grandes viejos o longevos 

A pesar de la insistencia de la comunidad científica en clasificar a las personas mayores podemos decir que desde el punto de vista geriátrico y gerontológico no tiene mucha relevancia. Esto se debe a que siempre se va a cuidar la funcionalidad de las personas independientemente de su edad.

Por otro lado, ¿qué es el envejecimiento y cuándo comienza? Según Langarica Salazar “el envejecimiento es una sucesión de modificaciones morfológicas, fisiológicas y psicológicas, de carácter irreversible, que se presentan antes de las que manifestaciones externas den al individuo aspecto de anciano”. De esta manifestación extraemos que empieza a una edad madura y que cuando alcanza un límite comienza a dar aspecto envejecido a la persona.

Por su parte, la OMS define el envejecimiento como: “Proceso fisiológico que comienza en la concepción y ocasiona cambios en las características de las especies durante todo el ciclo de la vida; esos cambios producen una limitación de la adaptabilidad del organismo en relación con el medio. Los ritmos a que estos cambios se producen en los diversos órganos de un mismo individuo o en distintos individuos no son iguales”. En esta definición se hace hincapié en dos asuntos: el envejecimiento se inicia con la concepción, por lo tanto, toda la vida es un proceso de envejecer, y que es variable entre las personas. Como se decía respecto a la clasificación de las edades, las definiciones no van a varias los cuidados ni el prisma de la enfermería geriátrica, pero sí trata de hacer una cohorte para su mejor estudio.

 Con todo lo anterior, podemos deducir que el envejecimiento será diferente entre las distintas personas y distintas sociedades. Pero sí hay unas características inamovibles que hacen que el envejecimiento sea:

  • Universal: todos los organismos vivos envejecen
  • Intrínseco: hay una programación genética
  • Progresivo e irreversible: es imparable, aunque pueda modularse
  • Heterogéneo: los individuos envejecen de distinta manera, también cada órgano y tejido envejecen a un ritmo distinto
  • Deletéreo supresor: característica que hace que las funciones del organismo vayan siendo cada vez menos efectivas

A pesar de las anteriores “verdades universales”, sabemos que hay factores que avanzan y otros que retrasan el proceso de envejecimiento, y es por eso que personas de la misma edad tienen aspectos muy diferentes y distintas capacidades. Se ven personas que con 75 años son incapaces de salir de casa mientras otras suben montañas, otras que tiene un aspecto muy envejecido frente a otras que parecen mucho más jóvenes de lo que marca su carnet de identidad. Estas diferencias se ven moduladas por el entrenamiento y el cuidado corporal, la nutrición, condiciones sociales y psicológicas. La aparición de enfermedades va a condicionar también la vejez.

Toda esta introducción lleva a las distintas líneas de pensamiento que han establecido las distintas teorías que vamos a separar en dos grandes grupos: las teorías biológicas y las teorías psicosociales.

Todas las teorías son insuficientes en sí mismas para explicar el envejecimiento, porque acotan su pensamiento a unos pocos factores mientras que el fenómeno del envejecimiento es multifactorial. Actualmente se están desarrollando otras teorías de aproximación interdisciplinares y multidimensionales para salvar este vacío. No se explicarán estas teorías en este tema por estar aún en fases iniciales de estudio, dedicando este espacio a las teorías biológicas y psicosociales.

 

4.1 TEORÍAS BIOLÓGICAS

Las teorías biológicas tratan de buscar un porqué al proceso del envejecimiento. Por un lado, quieren saber porque estamos abocados a envejecer y morir, incluso buscando cuál es su sentido desde el punto de vista de la evolución de las especies, y por el otro lado tratan de describir cuáles son los procesos que provocan o regulan en envejecimiento.

En una revisión sistemática realizada hace algunos años se contabilizaron más de 300 teorías biológicas. La mayoría de ellas han sido desechadas por teorías posteriores o por ser directamente inconsistentes. Sin embargo, todas han servido de plataforma para que otros equipos de investigación siguieran adelante.

Hay dos líneas de pensamiento que hacen que todas las teorías puedan agruparse en dos modelos: las no estocásticas o deterministas y las estocásticas o ambientales. A modo de resumen, las ambientales basan su fundamento en que personas de distintas culturas envejecen a distinto ritmo y de distinta manera, y que incluso los del mismo contexto social también tienen resultados de envejecimiento distinto en función de sus factores personales. Por otro lado, las deterministas afirman que es la programación genética la que regula el envejecimiento y suelen explicarse con un ejemplo: si se mete un ratón y un caballo en un espacio seguro donde se les provea de los mejores cuidados, la mejor comida, el mejor ejercicio y las mejores medicinas, en definitiva, en las condiciones óptimas, el ratón no sobrevivirá más allá de los dos años y el caballo vivirá hasta los treinta. Con este último ejemplo quiere ponerse de relieve que es el genoma el que va a determinar la esperanza de vida a pesar de que los determinantes externos sean óptimos para aumentar la supervivencia.

Vemos que ambos modelos tienen parte de razón, tanto es así, que a pesar de tener el mismo ADN la humanidad ha ido aumentando la esperanza de vida y, al mismo tiempo, parece que puede llegar a haber un techo de la supervivencia. Por todo ello, ninguno de los modelos niega radicalmente los motivos del otro, pero todas sus investigaciones girarán en torno a sus teorías y preceptos.

Antes de presentar ambos grupos de pensamiento, se puede concluir que ambos intentan explicar cómo y porqué envejecemos e, incluso, cómo poder ralentizar o revertir el envejecimiento una vez se conozca su mecanismo. A pesar de ello, parece que estamos lejos de encontrar una teoría absolutamente válida ya que casi todas se basan en un único factor, por eso las teorías más modernas tienden a un modelo integrador para tratar de hacer una teoría unificada del envejecimiento.

 

4.1.1. Teorías no estocásticas o deterministas

Por teoría estocásticas se entiende a una teoría que cree que el azar puede influir en su resultado. Dicho esto, las teorías deterministas o no estocásticas son aquellas que no creen en la influencia del azar y que vienen determinadas genéticamente. El razonamiento de todas estas teorías es que todo el ciclo vital está determinado y programado genéticamente, así, hay especies que viven más que otras o que las especies de mayor tamaño suelen vivir generalmente más que las más pequeñas. Todas las teorías de este grupo pueden complementarse entre ellas y algunas han servido de punto de partida para las otras, por lo tanto, no son necesariamente excluyentes entre sí.          

4.1.1.1.   Teorías genéticas

Es un grupo de teorías que intentan explicar el envejecimiento teniendo como base exclusiva los factores genéticos. Esta teoría es la que explica el ejemplo anterior de porqué dos animales en las mejores condiciones posibles disfrutarán de una cantidad de vida tan distinta: el ratón dos años y el caballo treinta, podríamos agregar al humano que viviría 120 años o algunas especies como el tiburón de Groenlandia que superaría los 300 años.  

4.1.1.2.    Teoría de la mutagénesis intrínseca o de programación genética

Esta teoría se basa en la premisa de que a lo largo de la vida el material genético va sufriendo mutaciones de modo que las células y tejidos van perdiendo funcionalidad. La explicación que dan a estas mutaciones es que están programadas genéticamente, como si fuera “un fallo en origen” que llevará a que el ADN vaya deteriorándose y esto hará que los organismos envejezcan y terminen por ser inviables y mortales. 

4.1.1.3.    Teoría del marcapasos

Aquí se nos presenta una teoría también conocida como teoría neuroendocrina. Se basa en el reloj biológico de los organismos. Esta teoría afirma que todos los cambios del ser humano están programados por este marcapasos y, para ello, hay programados genéticamente unas etapas en las que las hormonas segregadas serán diferentes y el comportamiento fisiológico también. Por ejemplo, estamos programados para crecer hasta cierto momento y después el crecimiento se para; también la menstruación aparecerá en un tiempo concreto para desaparecer con la menopausia y, hay órganos programados para su deterioro inexorable como el timo. Esta misma explicación del reloj biológico es la que daría respuesta a porqué los órganos y tejidos envejecen y porqué finalmente nuestro cuerpo no es viable para seguir viviendo: porque así está programado en nuestro marcapasos neuroendocrino. 

4.1.1.4.   Teoría del límite mitótico de Hayflick

Hayflick hizo una observación en las muestras biológicas que utilizaba en sus investigaciones. Se dio cuenta de que los fibroblastos donados por pacientes más jóvenes podían dividirse más veces que los donados por personas más mayores. Así vio que las células respiratorias podrían dividirse 50 veces hasta que su última versión era incapaz de reproducirse. Partiendo de esa base estableció que las células tienen un número máximo de mitosis programadas y esto es lo que provoca el envejecimiento de los tejidos y órganos. En general, el límite máximo de replicaciones en las células humanas se considera que está 80 mitosis, pero depende del tejido: las células mitóticas como los eritrocitos, células epidérmicas, intestinales o de la médula ósea son las que más se replican y más rápidamente; en las células postmitóticas reversibles como los hepatocitos y células renales su replicación es más lenta y menos frecuente; y las células mitóticas irreversibles, como el caso de las neuronas, no pueden dividirse jamás.  

4.1.1.5.   Teoría de los telómeros y las telomerasas

Los telómeros son parte más distal de los cromosomas. Los cromosomas son fragmentos largos de ADN que se “empaquetan” y se encuentran en el núcleo de las células. En el extremo de los cromosomas se haya una secuencia repetitiva de ADN que forma una estructura que sirve para proteger la estabilidad del cromosoma, evitan que el “paquete” se deshaga o que se enrede con otros cromosomas del núcleo, además permite al organismo reconocer dónde empieza y termina cada cromosoma. Cuando una célula se duplica, también lo hacen los telómeros de los cromosomas, pero sufren con cada nueva división al no ser fragmentos codificables, por lo que se van haciendo más cortos y se va perdiendo información con cada división. Llegará un momento en el que no puedan acortarse más y la célula sea incapaz de dividirse, por lo que morirá. Es una teoría que parte de la teoría de Hayflick actualizada a los conocimientos moleculares actuales.

Podemos imaginar los telómeros como el extremo de un cordón de zapatilla, donde el cordón será el cromosoma y los plásticos que hay en los extremos serán los telómeros. Con el uso del calzado, este plástico se va deteriorando y cuando sea incapaz de hacer su función el cordón se deshilachará. Con este símil y la siguiente imagen puede comprenderse este proceso.

Imagen 2: Teoría de los telómeros-telomerasa. Elaborado por Saluplay

Por otro lado, tenemos la telomerasa. La telomerasa es una encima que se encarga de reparar los telómeros que han sufrido un acortamiento. La cantidad y calidad telomerasa está condicionada por la genética y otros procesos como la exposición a radicales libres que disminuyen su actividad. Se ha visto en investigaciones oncológicas que las células cancerosas tienen unos telómeros modificados que siempre serán reparados por las telomerasas, es por ello que el en el cáncer las células se replican y replican sin parar y no estarían abocadas a la apoptosis (muerte celular programada).

Por lo tanto, podemos decir que cuanto más largos sean los telómeros en una especie y mejor telomerasa tengan, más longevidad conseguirán. 

4.1.1.6.   Teoría del soma desechable

Esta teoría desarrollada en el año 2000 por los investigadores Kirkwood y Autad afirma que el cuerpo o “soma” de los individuos es totalmente prescindible, que solamente tiene utilidad para la reproducción y llevar adelante la especie y, con ello, la información genética. Según estos autores, una vez finaliza la capacidad reproductiva de los organismos y, por lo tanto, se ha cumplido el tiempo de preservar la especie, se activan los genes del envejecimiento que llevarán a mutaciones genéticas de las células hasta que estas mueran. Se entiende de esta tesis que los gerontogenes estarán latentes para activarse una vez haya finalizado la edad reproductiva.

Estos mismos autores ampliaron su hipótesis con una teoría llamada “teoría del incremento den la mortalidad extrínseca” y viene a decir que los gerontogenes latentes existirán en especies que de otra manera no morirían nunca y por eso se activan. Afirman que en los animales que tienen un depredador natural o en aquellos que conviven con escasez de comida o agua, no es necesaria la programación del envejecimiento y de la muerte, porque la propia naturaleza externa se encargará de ello. Además, esta teoría justifica que el periodo reproductivo de las especies que tienen una vida corta sea en edades más tempranas que en las que viven más tiempo. 

4.1.1.7.   Teoría de la pleitropía antagónica

Es una teoría que se basa en un fenómeno que se da en unos pocos genes. Estos genes codifican proteínas que son imprescindibles para algunas funciones metabólicas y fisiológicas, pero a su vez, tienen otros cometidos. De esta manera un gen posee un efecto principal (fenotipo primario) y otras expresiones secundarias (pleitropismo). Según esto, el gen ofrece ciertas ventajas durante las primeras etapas del ciclo vital para finalmente producir efectos deletéreos. Un ejemplo claro es la testosterona, que contribuye a la madurez sexual hasta la edad adulta, pero después la presencia de esta hormona se convierte en un factor de riesgo para sufrir cáncer de próstata. Los andrógenos masculinos facilitan la maduración de las células germinales (espermatozoides), pero pasada la etapa de la vida adulta, estas hormonas pueden determinar la aparición de tumores hormono-dependientes como los relacionados con la próstata. 

4.1.1.8.  Otras teorías genéticas

Como se ha visto, hay muchas teorías que apoyan en los genes el motivo del envejecimiento de los individuos. Muchas de ellas están relacionadas con el límite mitótico de Hayflick que viene a reforzarse con la teoría de los telómeros-telomerasa, pero que no desechan del todo las teorías de las mutaciones intrínsecas. Hay otras muchas que pueden basarse en todas ellas como la teoría neuroendocrina que establece que los daños neuronales irreparables pueden hacer que zonas cerebrales como el hipotálamo o la hipófisis no sean capaces de segregar hormonas en cantidad y calidad suficiente para mantener el funcionamiento del organismo (hipotiroidismo, inmunidad disminuida…). Siguiendo con la función endocrina tenemos la teoría de la señalización por la insulina, la cual propone que la disminución del factor de crecimiento insulínico (IGF1), también llamado somatomedina C, es importante para alargar la vida. Así, señales que interfieran con la vía de señalización de la insulina tienen importancia en el contexto del envejecimiento.

No se puede finalizar este bloque sin nombrar la teoría de debilitamiento inmunológico que defiende que la pérdida de capacidad del sistema inmunológica ante agentes externos es la que provoca el envejecimiento de los órganos y tejidos, además se sabe que con la edad aumenta la autoinmunidad con lo que el organismo percibirá las células propias como extrañas. Este debilitamiento de los órganos inmunológicos y de la secreción de células linfáticas óptimas puede estar causada por los demás motivos expuesto por las otras teorías: mutaciones, pérdida de fidelidad cromosómica, activación de los gerontogenes… 

4.1.2. Teorías estocásticas o ambientales

Las teorías estocásticas no rechazan la importancia del genoma en el envejecimiento, pero sí creen que el ambiente tiene una influencia muy grande en el proceso. Esto autores opinan que son los factores exógenos los que van a afectar aleatoriamente a los individuos y que estos efectos serán acumulativos a lo largo del periodo vital de las personas.

Son muchas las teorías que siguen estos preceptos. A continuación, se resumen algunas. 

4.1.2.1.   Teorías genético-ambientales

Podríamos decir que es una teoría similar a la de la mutagénesis intrínseca, ya que defiende que las mutaciones o alteraciones en el ADN son las causantes del envejecimiento de la célula. Sin embargo, estas opinan que la mutagénesis es extrínseca, es decir, son los factores ambientales los que provocan las mutaciones en el núcleo y no una programación genética. Dentro de estas teorías sobresalen la teoría de la regulación genética, que propone que el aumento de la longevidad aumenta los daños sufridos y que el genoma se está adaptando a ello para mantener la vida; la teoría de la diferenciación terminal, que habla de la capacidad de reparación de los daños en el ADN; y la teoría de la inestabilidad del genoma, que relaciona las dos anteriores.

4.1.2.2.   Teoría del error catastrófico

Con el paso del tiempo, las distintas agresiones hacen que ocurran errores en el ADN que hacen que se sinteticen proteínas de manera errónea y, por lo tanto, estaría afectada la síntesis de enzimas y otros productos. Estos errores van aumentando y acumulándose hasta llegar a una catástrofe en el equilibrio homeostático llevando a la muerte celular. Es una teoría de 1963 que actualmente está desechada, pero ayuda a comprender las líneas de investigación que se han llevado y sirvió como base para otros estudios.

4.1.2.3.   Teoría del uso y desgaste

Postulada por Pearl en 1928, esta teoría propone que el esfuerzo continuo y repetido de las células y tejidos a lo largo de la vida, hacen que vayan desgastándose. Se basa en la tesis de que este uso o estrés provoca daños en las células hasta que acaban con su viabilidad llevándolas a la muerte. A día de hoy sabemos que algunas actividades positivas como el deporte que son protectoras ante este estrés y previene el desgaste celular en los tejidos, aunque sean actividades que requieran esfuerzo. Sin embargo, las actividades negativas, nocivas, las enfermedades y otros eventos sí conllevan a un envejecimiento prematuro.

4.1.2.4.   Teoría de las uniones cruzadas

El entrecruzamiento hace referencia a las uniones anormales entre moléculas: especialmente entre proteínas y la unión entre el colágeno y la elastina. Cuando suceden este entrecruzamiento las células, órganos y tejidos pierden estabilidad.

Estas uniones son más habituales en personas que acumulan varias enfermedades crónicas e incluso se teoriza con que son estas uniones las que provocan esas enfermedades. Para que estas uniones ocurran es preciso que haya un agente catalizador o facilitador, en este caso serían las radiaciones ionizantes y la presencia de radicales libres oxigenados en el organismo.

Se sabe que no es una teoría del todo correcta por sí sola, porque hay personas con enfermedades crónicas y múltiples entrecruzamientos intermoleculares que llegan a ser muy mayores y siguen siendo activas.

4.1.2.5.   Teoría de los radicales libres

En 1956 Denharn Harman postuló la que es, probablemente, la más importante de las teorías ambientales del envejecimiento. Harman sostiene que hay unos fragmentos moleculares que tienen una capacidad elevada de causar daño a otras moléculas y llegar a desorganizarlas provocando con ello una degeneración molecular, lesiones celulares y el envejecimiento del organismo. Estos fragmentos moleculares son los radicales libres oxigenados.

Un radical libre es una molécula que de una forma transitoria tiene un electrón libre no combinado, por lo que al combinarse con las moléculas del organismo tiene un poder destructor para las membranas celulares, los lisosomas, las mitocondrias y la membrana del núcleo celular.

Imagen 3: Esquema de modo de actuación de los radicales libre de oxígeno en la céluda

 

Los radicales libres tienen su origen en:

  • La respiración mitocondrial: es un producto de desecho que aparece tras la gestión del oxígeno por parte de las mitocondrias
  • Algunas reacciones intracelulares
  • Contaminación: humos, gases…
  • Exposición a la luz solar
  • Radiaciones ionizantes
  • Oxidación de fármacos

Los efectos de los radicales libres son acumulativos durante la vida y se sabe que el organismo dispone de mecanismos antioxidantes para contrarrestarlos. Los radicales libres están asociados con la aparición de distintos tipos de cáncer y de enfermedades crónicas como la arteriosclerosis.

Imagen 4: Formación de los radicales libres en las células

4.1.3. Teorías integradoras 

Ninguna de las teorías anteriormente citadas puede explicar por sí misma el envejecimiento porque ninguna abarca todos los factores. Además, se hace necesaria una teoría que explique el fenómeno del envejecimiento en todas las especies.

Son varios los autores que se esfuerzan en buscar una teoría unificada. En 2006 el profesor Jaime Miquel redactó su Teoría del estrés oxidativo/lesión mitocondrial como una teoría que integraba las teorías clásicas del envejecimiento con las más modernas investigaciones. En ella se intenta enlazar mediante causa-efecto la teoría del desgaste, la teoría de los radicales libres, las mutaciones que sufre el ADN mitocondrial y la aparición de enfermedades típicas de las personas mayores relacionadas con todas estas teorías: diabetes, problemas sensoriales, debilidad etcétera.

 

4.2 TEORÍAS SOCIALES Y PSICOLÓGICAS 

Las teorías sociales y psicológicas, que podríamos unirlas en las teorías psicosociales, no buscan el por qué ni el cómo al fenómeno del envejecimiento. Esta vertiente hace hincapié en el desarrollo psicológico y emocional del mayor, también en su adaptación en la sociedad y la adaptación de la sociedad a ellos.

Las teorías psicosociales han ido cambiando y evolucionando a medida que lo hacía el mundo revisando, con nuevos prismas, las teorías anteriores para actualizarlas a las nuevas realidades sociales. El psicólogo y gerontólogo Javier Yanguas recoge en su libro Pasos hacia una nueva vejez los cambios que se han ido produciendo en las líneas de pensamiento y, así, basándose en los escritos de Phillipson y Baars distingue estos distintos enfoques a lo largo del tiempo:

  • Entre los años 1940 y 1960 solo se entendía la vejez como un problema, y solo se planteaban los aspectos negativos que traía a la persona y a la sociedad, como por ejemplo la dependencia.
  • Entre la década de 1970 y hasta que se inició la de 1990 los estudios y teorías miraban más al problema del envejecimiento de la población. Ahora el problema era más bien económico: pensiones, dependencia, cuidados etcétera. Sin embargo, comenzaba a introducirse el sentimiento de que envejecer era un éxito de la sociedad y que había que realzar los aspectos más positivos de esta etapa vital
  • Desde los años noventa, como se ha visto anteriormente, el envejecimiento cobra una importancia mundial y las distintas instituciones internacionales comienzan a movilizarse para el desarrollo de políticas que permitan a las sociedades adaptarse a una población más envejecida, y brindar a las personas mayores la oportunidad de seguir siendo parte activa en la sociedad. 

Dicho todo esto, se puede decir que las teorías han ido evolucionando hacia una aceptación de las personas mayores. Si al principio, además de como un problema sanitario, a las personas mayores se las consideraba rígidas, inflexibles y con imposibilidad de aprender y adaptarse, las últimas teorías hablan de procesos adaptativos y de autorregulación evolutiva de las personas mayores para afrontar con éxito los cambios negativos inherentes al hecho de envejecer.

Para organizar estas teorías psicosociales del envejecimiento se dividirán en dos grandes grupos: teorías psicosociales clásicas y teorías modernas de la adaptación al envejecimiento.

 

4.1.2. Teorías psicosociales clásicas 

4.1.2.1.   Teoría de la desvinculación

Entre los años 50 y 60, como se decía anteriormente, había una visión negativa del proceso de envejecer. Una de las teorías que tomó fuerza en aquella época era la teoría de la desvinculación. Según este planteamiento, cuando las personas envejecen se desvinculan de la sociedad y a su vez la sociedad se desvincula de los mayores. Aquí se trata desde un punto de vista negativo la vejez donde se considera que las personas mayores van perdiendo facultades para lograr mantenerse en la sociedad, que van disminuyendo sus roles más activos para prestar más atención a su propia vida interior y además se considera que los mayores comienzan a rechazar las relaciones sociales a medida que envejecen. Como se ve, el único camino que tiene el mayor es recluirse en sí mismo hasta morir y no se tiene en cuenta que, aunque disminuyan tanto las interacciones sociales como las laborales, pueden incrementarse otras como las familiares.

Esta teoría afirma que es positivo para la persona mayor esta desvinculación social porque es la manera que tienen de sentirse integrados, logrando la felicidad en la introversión y pudiendo deshacerse de sus cometidos que ya pueden resultarles pesados. Pero, además, afirma que la sociedad también se beneficia desvinculando a los mayores porque aparta a las personas que no son capaces de llevar adelante las tareas necesarias dejando paso a individuos más jóvenes, reorganizando así la sociedad de una manera más eficiente. En resumen, tanto la sociedad en su conjunto como el grupo de los más mayores se ven beneficiados de esta desvinculación mutua.

Esta teoría, sin base científica, sufrió muchas críticas y tuvo que ser matizada por sus autores y otros estudiosos posteriores, aceptando que tal desvinculación no se da en todos los casos y que no tiene por qué ser siempre una desvinculación total. Es una teoría que analiza a las personas como a manadas de animales donde los más mayores tienen que ser apartados. Estos preceptos no contemplan que los mayores tengan la necesidad de seguir creciendo y aportando, y no les reconoce un papel importante en la sociedad.         

4.1.2.2.   Teoría de la actividad

La teoría de la actividad surgió como movimiento contrario a la teoría de la desvinculación. Según los autores de esta teoría (y sus variantes) la persona mayor estará integrada y se sentirá satisfecha mientras esté activa. Resumiendo mucho: la felicidad se consigue mediante la actividad.

Es una perspectiva que acepta que se van perdiendo unos roles con la edad y que la persona sólo estará integrada si consigue cambiarlo por otros roles. Además, se hace hincapié en que la persona realice muchas actividades, pero no se subraya la importancia de que dichas actividades sean significativas.

La teoría de la actividad da por hecho, erróneamente, que todas las personas mayores quieren estar activos y ser participativos, y para ello, da una importancia máxima al hecho de estar activos como objetivo, no como medio para alcanzar la felicidad.

Como parece lógico, uno de sus defectos de esta teoría es que no tiene en cuenta que las actividades a realizar deben ser significativas para la persona, aun así, la teoría de la actividad sirvió para aceptar un papel más activo de las personas mayores, además ha sido la base para el enfoque actual de la gerontología y se ve reflejado en políticas como el envejecimiento activo. También otros autores tomaron esta teoría como base para definir el envejecimiento exitoso, envejecimiento saludable y envejecimiento productivo.

4.1.2.3.   Teoría de los roles

Durante la vida adulta las personas adquieren varios roles, entre los más importantes se encuentran: rol de proveedor, rol de protector y cuidador, rol de gestor del hogar y de la economía, rol productivo para la sociedad. Según esta teoría, cuando llega la jubilación y la vejez se pierden estos roles y serán sustituidos por otros: inactividad, pasividad e irrelevancia social. La persona solamente estará integrada si acepta estos nuevos roles.

 Esta es otra teoría tiene una visión negativa de los mayores negándoles la capacidad de desarrollo y de productividad, y hoy en día está totalmente desechada.

4.1.2.4.   Teoría de la subcultura

En esta teoría defiende que las personas mayores comparten las mismas características (por generación, cultura…) y da por hecho que todas están aisladas en la sociedad, así se justifica que se unan en un solo grupo con otras personas con las que tienen más rasgos comunes y donde encuentran más comprensión a su situación. Se puede decir que las personas mayores solo forman parte del “grupo de personas mayores” y no de la sociedad en general, y que se unen entre ellas para intentar estar integradas y tener recursos para valerse en la comunidad, aunque sea dentro de un grupo de personas “no deseadas por la sociedad”.

Esta teoría tiene similitud con la teoría de la desvinculación, pero aquí las personas “desvinculadas” se unen entre sí formando un subgrupo.

4.1.2.5.    Teoría de la continuidad

Según esta teoría desarrollada por Atchley en 1972, la vejez es una etapa que supone una prolongación de las etapas anteriores. Los estilos de vida, preferencias, gustos y estímulos que han acompañado a la persona durante su vida continuarán en la vejez. Por lo tanto, las herramientas adquiridas durante la etapa adulta para hacer frente a los cambios serán las que se utilizará para enfrentarse a los retos de envejecer. La persona estará integrada en la medida que pueda llevar a cabo una continuidad en su forma de vivir. El modo de adaptación de cada persona puede predecirse conociendo las habilidades adquiridas en las etapas anteriores. 

4.1.2.6.    Teoría de la estratificación social

Esta teoría sociológica se relaciona con la teoría de la subcultura. Defiende que los mayores forman un grupo único, pero aquí se les dota de cierto poder. A medida que la población envejece, el número relativo de personas mayores es más elevado. Esto hace que comiencen a tener un poder en forma de “lobby” contra los gobiernos. Así, el grupo de mayores conforman lo que se conoce como “poder gris” y son capaces de impulsar o bloquear decisiones estatales.

Aunque esta teoría se desarrolló en 1968, hoy en día vemos como los políticos dirigen sus mensajes a los jubilados y no solo eso, las políticas de pensiones tienen prioridad sobre muchas otras decisiones sociales. Se sabe que si los mayores votan en grupo pueden poner y quitar gobiernos, por lo que estratificar socialmente a las personas por edades dará cada vez más poder a los mayores. 

4.1.3. Teorías modernas de adaptación a la vejez

Estas teorías tienen un prisma mucho más optimista sobre las personas mayores. Se fundamentan en el concepto del envejecimiento saludable y el envejecimiento exitoso, entendiendo este último como aquel que ofrece una baja probabilidad de enfermar y de presentar discapacidad, un alto funcionamiento cognitivo y físico y un alto compromiso con la vida.

De esta manera, no niega los aspectos resaltados por las teorías psicosociales más clásicas, pero sí que piensa que el origen de esos fenómenos es la propia autonomía de la persona. A modo de ejemplo: no niega que haya cierto retraimiento entre la persona mayor y la sociedad, pero no lo achaca a fuerzas que empujan a ello, si no a una decisión propia de los mayores en función de sus valores y deseos actuales.

A continuación, se presentan las principales teorías modernas de adaptación a la vejez siguiendo el esquema publicado por el equipo de Jesús Rodríguez y Pilar Sitges en su libro Perspectivas de estudio en gerontología y salud en el siglo XXI

4.1.3.1.    Modelo de Selección, Optimización y Compensación (SOC)

Este modelo desarrollado en 1990 aporta una visión positiva sobre el envejecimiento. Su punto de partida es que en el proceso de envejecer van sucediendo una selección de valores y prioridades que ayudan a la persona a adaptarse a su nueva realidad. Se basa en tres pasos fundamentales para su consecución:

  • Selección: Las personas mayores desarrollan un mecanismo evolutivo para concentrarse en aspectos a los que da prioridad. La persona está más limitada y el tiempo restante de vida cada vez es menor, por lo que va a centrarse en aspectos que sean muy relevantes para ella.
  • Optimización: La persona mayor va a poner todo su empeño y a racionar sus fuerzas para aquellas actividades que maximicen sus recursos. Va a buscar acciones que le mantengan sano y conectado con las personas que le aporten valor o que sean significativas para ella.
  • Compensación: La persona comprende cuáles son sus déficits y su nivel de declive, y comprende los recursos que le permiten superarlo. 

Esta teoría pone a la persona en el centro de su proceso: selecciona qué quiere, optimiza sus recursos para conseguirlo y mantendrá sus fortalezas para compensar sus déficits. Por lo tanto, el individuo dirige y modula su última etapa vital.

4.1.3.2.    Teoría de la Asimilación y Acomodación

Otra teoría que pone a la persona en el centro, sin embargo, esta no trata tanto de los recursos de las personas ante el envejecimiento. Por el contrario, pone el foco en las metas. Todos tenemos metas que queremos alcanzar en nuestra vida y por distintas circunstancias no todas pueden conseguirse. Cuando hay una gran distancia entre las metas vitales y los logros reales, la autoestima se ve lesionada. Cuando las personas se van haciendo mayores van cambiando sus metas por el escaso tiempo vital restante y por la disminución de sus capacidades, así que para reducir la incongruencia entre las metas y los logros se desarrollan los mecanismos de Asimilación y Acomodación:

  • Asimilación: son los mecanismos que tenemos las personas para mantener unas metas vitales y el empuje para conseguirlas. La asimilación está compuesta por la capacidad para observar nuestras actitudes, fortalezas y déficits, la habilidad para evaluar el rumbo que llevamos y la capacidad para autocorregir dichas acciones para que se aproximen a las metas vitales fijadas.
  • Acomodación: si decíamos que en la asimilación nos observamos a nosotros mismos, nos autoevaluamos y nos autocorregimos para alcanzar las metas vitales, en la acomodación hacemos lo contrario, vamos flexibilizando las metas a nuestros recursos disponibles. También se van abandonando unas metas o se sustituyen por otras, también se reajustan para poder conseguirlas y mantener la autoestima y la autorrealización.

Se puede decir que las personas, a medida que crecen, hacen más uso de la asimilación. Para ello se van dotando de recursos físicos, sociales e intelectuales para alcanzar sus metas vitales y ver reforzada su autoestima, en definitiva, para conseguir vivir una vida con sentido y significado. Cuando hablamos de las personas mayores, que en general, tienen sus recursos físicos y sociales mermados, éstas para alcanzar las metas vitales que se traían desde la juventud harán más uso de la acomodación. Por lo tanto, las personas mayores irán modificando y reajustando sus metas adaptándolas continuamente a sus recursos y a la cantidad de vida que tienen por vivir para, de esa manera, conseguir vivir acorde a sus valores y metas y mantener la autoestima.

4.1.3.3.    Teoría del control

Este modelo se basa en que la motivación humana es el control. Según esta teoría, siempre intentamos controlar tanto el mundo externo como el mundo interno, así tratamos de adelantarnos y adaptarnos a los acontecimientos inesperados, a tener un comportamiento que nos haga eficientes ante el mundo que nos rodea y de esa manera estar integrados en la vida y en el devenir normal de la misma. Hay dos tipos de control:

  • Control primario: hace referencia a los esfuerzos y recursos que empleamos para cambiar el mundo externo para que sea beneficioso para nuestros objetivos. Es un tipo de control más propio de las personas jóvenes.
  • Control secundario: cuando las condiciones externas no pueden ser cambiadas para adaptarse a nuestros valores, serán nuestros valores, ideas, creencias y motivaciones las que tendrán que ser adaptadas al mundo externo. Por lo tanto, aquí es el control interno de nosotros mismos el que se va a ejercer. El control secundario se va haciendo más importante a medida que las personas envejecen y tienen menos recursos para cambiar el mundo que les rodea, de esta manera seguirán integrados al adaptar su cogniciones y valores al mundo externo. 

4.1.3.4.    Teoría de la Selectividad Socio-Emocional

Esta teoría, igual que las anteriores, subraya la capacidad de regulación y adaptación. Si en las teorías anteriores se hablaba de adecuar los recursos, adaptar las metas y modificar dónde se enfoca el control, en esta toma relevancia la regulación emocional y las relaciones sociales. A modo de resumen, según esta teoría las personas mayores reducen sus relaciones sociales para mantener solamente las que son relevantes a medida que envejecen.

Durante las primeras etapas de la vida hacemos relaciones con la familia, con los compañeros del colegio, con amigos, más tarde con compañeros de trabajo etcétera. Todas estas relaciones son relevantes porque nos ayudan a sentirnos parte de un grupo y nos aportan amor, protección y reconocimiento. El hecho de tener una gran red de contactos también nos puede abrir el camino profesional, podemos intercambiar inquietudes con nuestros iguales y, a la postre, ofrecernos la oportunidad de mejorar nuestra calidad de vida. Los jóvenes, en general, tienen más cantidad de relaciones, pero con menos grado de intimidad.

Todo lo explicado en el punto anterior, aunque pueda parecer una perspectiva egoísta, forma parte de la regulación emocional que va sucediendo a lo largo de la vida. Cuando las personas ven que el final de su vida está próximo, van modificando sus motivaciones emocionales y comienzan a seleccionar sus relaciones sociales con personas con las que tengan una vinculación emocional importante, basadas en el cariño y la intimidad. Esto sucede con las personas mayores, pero también con las personas adultas jóvenes que son diagnosticadas de una enfermedad terminal. Las personas en estas situaciones tratan de invertir el poco tiempo que les queda en relaciones que les aporten valor emocionalmente, de modo que las relaciones sociales se van estrechando hasta quedar únicamente las basadas en el amor. 

 

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