1. LACTANCIA MATERNA
La leche materna es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el mejor alimento para el lactante de forma exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, y aconseja su consumo hasta los 2 años o más. Debe ofrecerse a demanda, sin imponer horarios rígidos.
Es un factor protector para enfermedades como la enterocolitis necrotizante, la displasia broncopulmonar, la retinopatía de la prematuridad, la obesidad y el síndrome de muerte súbita del lactante, entre otras. También ofrece beneficios psicológicos para el bebé, ya que facilita el desarrollo de un apego seguro.
La leche materna varía su composición a medida que pasa el tiempo para adaptarse a las necesidades del bebé:
- Primeros 4-5 días: recibe el nombre de calostro, es de color amarillo.
- 6.º-10.º día: leche de transición, rica en grasa y lactosa.
- En adelante: leche madura.
Valoración del recién nacido amamantado
- Realiza al menos 8 tomas en 24 horas sin ayuno de más de 6 horas (algunos recién nacidos realizan tomas cada 2 o 3 horas día y noche; otros realizan tomas seguidas durante 4 o 6 horas y luego descansan otras 4-6 horas).
- Da señales de disposición para mamar, al menos, 8 veces al día: bostezos, movimientos oculares, chupeteo o búsqueda, chuparse el puño. Está alerta al principio de la toma y, cuando está saciado, suelta el pecho espontáneamente y se muestra satisfecho y relajado (manos y brazos relajados).
- Muestra un buen agarre, realiza succiones efectivas y se le oye tragar.
- Muestra signos de buena hidratación (mucosas húmedas, conjuntivas brillantes, piel elástica y turgente).
- Muestra coloración normal de piel y mucosas y no está excesivamente ictérico.
- Muestra un patrón adecuado de excretas (deposiciones y micciones), que indican una ingesta adecuada según el día de vida:
- Día 1. Micciones: 1 o más; orina transparente o de color amarillo pálido. Deposiciones: 1 o más; meconio.
- Días 2-3. Micciones: de 2 a 3, orina transparente o de color amarillo pálido. Deposiciones: 1 o más; meconio o heces de transición de color marrón o verdoso.
- Días 3-5. Micciones: de 3 a 5; orina de color claro o amarillo pálido. Deposiciones: de 3 a 4 deposiciones de transición, líquidas y de color amarillento.
- Días 5-7. Micciones: de 4 a 6; orina transparente y amarilla. Deposiciones: de 3 a 6, de color amarillento y, en general, líquidas.
Días 7-28. Micciones: frecuentes (6 o más al día) y claras o de color amarillo pálido. Deposiciones: de 5 a 10, de color amarillo.
- La falta de deposiciones en el recién nacido alimentado con leche materna puede indicar una ingesta calórica insuficiente.
Las micciones escasas o de color rojizo o amarillo intenso después del tercer día de vida pueden indicar una ingesta insuficiente y riesgo de deshidratación.
Monitorización del peso: la pérdida de peso es variable en la primera semana. Una pérdida >7 % durante los primeros 4 días después del parto indica que se requiere una evaluación constante del proceso de la lactancia materna y corrección de los problemas que se detecten hasta que el aumento de peso sea satisfactorio (no es adecuado suplementar con fórmula de forma sistemática a todos los recién nacidos que pierden más de un 7 % de peso, pero sí es necesario realizar una valoración y ofrecer apoyo y ayuda práctica). El consenso general es que el peso al nacer debe ser recuperado en, aproximadamente, dos semanas.
Una curva ponderal ascendente, con una ganancia media de 20-35 g/día a partir del cuarto día asegura una ingesta adecuada.
2. LACTANCIA ARTIFICIAL O DE FÓRMULA
Las leches industriales se elaboran a partir de la leche de vaca, que necesita ser modificada para hacerla más parecida a la humana.
- Formula de inicio (1): se emplea durante los primeros 6 meses.
- Formula de continuación (2): a partir de los 6 meses. Contiene más calcio, hierro y proteínas.
- Formula de crecimiento (3): a partir de los 12 meses, aunque a esa edad ya pueden tomar leche de vaca.
- Leches especiales: sin lactosa, sin fenilalanina, hidrolizada, antirreflujo, etc.
Deben prepararse en condiciones higiénicas, con las manos lavadas y el material esterilizado antes de la toma. Tras el uso, se lavará con agua y jabón inmediatamente.
- Para preparar el biberón, se añadirá un cacito raso de polvos de leche por cada 30 cc de agua. Siempre debemos verter primero el agua caliente y después la leche en polvo, para evitar sobrecargar el riñón del niño o causar deshidratación.
- Para calentar el agua, se usa calienta biberones o al baño maría. No se recomienda el microondas, ya que no calienta de forma uniforme y podemos ocasionar quemaduras.
- Antes de ofrecer la leche, comprobaremos la temperatura echando unas gotas en nuestro dorso de la mano.
- Durante la toma, es importante vigilar que la tetina esté llena de leche para que el bebé no trague aire y que la leche caiga a gotas, no a chorro (método Kassing). Es conveniente hacer pausas durante la toma para que expulse los gases.
- Los envases de leche abiertos pueden usarse dentro del mes de su apertura, aunque la fecha de caducidad sea posterior.
- El número y cantidad de tomas vendrán determinadas según las necesidades de cada niño. El biberón, al igual que el pecho, debe ofrecerse a demanda.
Diferencias entre leche materna y leche de vaca
La leche de vaca tiene mayor cantidad de proteínas que la leche materna, pero es muy rica en caseína, más difícil de digerir que las proteínas que contiene la leche humana. Además, no tiene inmunoglobulinas, mientras que sí tiene lactoglobulinas, que pueden ser alergénicas.
La leche de vaca contiene menos cantidad de lactosa que la leche materna, lo que conlleva una menor acidificación del intestino. Por otro lado, aunque la cantidad de hierro en la leche materna es variable, se absorbe mejor que en la leche de vaca. Esto hace que la incidencia de anemia sea menor en niños amamantados.
3. ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA
La alimentación complementaria (AC) es el proceso por el cual se ofrecen alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de fórmula de inicio, como complemento de estas (nunca como sustituto).
Actualmente no hay unanimidad en las recomendaciones que dan distintos organismos, ya que la AC está muy influida por factores como la cultura, la disponibilidad de ciertos alimentos, etc. La Asociación Española de Pediatría propone una serie de pautas flexibles que unifican los criterios de diferentes sociedades científicas:
- En niños amamantados, no introducir alimentos hasta el 6.º mes de vida.
- En niños alimentados con leche de fórmula, no hay un consenso claro. Se puede introducir entre el 4.º y el 6.º mes (nunca antes de la semana 17 ni más tarde de la 26), siempre que muestre signos de que ya está listo para comenzar.
- Se considera que un bebé está preparado cuando:
o Presenta un interés activo por la comida.
o Ha desaparecido el reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).
o Es capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca.
o Mantiene la postura de sedestación con apoyo.
- Se recomienda introducir los alimentos de uno en uno, con intervalos de unos días, para observar la tolerancia y la aceptación. El orden de introducción de los alimentos es flexible y adaptable a cada niño y familia.
- No añadirles sal, azúcar, miel ni condimentos. Tampoco añadir miel antes del año de vida por el potencial riesgo de botulismo en este grupo de edad.
- La familia debe ofrecer comida sana, nutritiva y segura, y es el lactante el que decide cuánta cantidad come. Más que centrarse en una cantidad concreta, es importante la variedad y el establecimiento de buenos hábitos.
- Se deben respetar las señales de hambre y saciedad del lactante, sin forzar a comer o distraer, y sin utilizar la comida como premio, castigo o consuelo.
- Evitar durante el primer año las verduras de hoja verde con alto contenido en nitratos, como la acelga, la espinaca o la borraja, por el riesgo de metahemoglobinemia. En el caso de introducirlas en la alimentación, deben representar menos del 20 % del contenido total del plato. En niños mayores, de hasta 3 años, conviene no dar más allá de 1 ración diaria de estos vegetales.
- No hay unas frutas mejores que otras para comenzar a introducir. Se recomienda el consumo de fruta entera en lugar de zumos.
- Si el lactante mayor de 6 meses realiza, al menos, 4-5 tomas de pecho al día (o 500 ml/día), no se precisan otras fuentes de lácteos. Se puede ofrecer yogur natural o queso desde los 9 meses, y leche de vaca entera a partir de los 12 meses.
- Ofrecer diariamente alimentos ricos en proteínas, de forma variada, especialmente aquellos ricos en hierro.
- El pescado es un alimento seguro, pero hay que prestar atención a las especies que se consumen según su contenido en mercurio:
- En cuanto a la consistencia, tradicionalmente el método más usado ha sido una introducción progresiva de las texturas. Recientemente, algunas madres y padres están empleando otros métodos como el baby-led weaning (BLW) o alimentación autorregulada por el bebé.
- Para ponerlo en práctica, el bebé se sienta a la mesa con la familia y se le ofrece la misma comida que al resto, en trozos de alimentos de consistencia blanda (grandes al principio, posteriormente pequeños). Así, el bebé se alimenta por sí solo desde el principio, al comienzo con las manos y posteriormente con cubiertos.
- Al principio, se debe ofrecer la comida tipo finger food o en palitos, de modo que el bebé pueda agarrarla con su puño y comer lo que sobresale. Cuando la habilidad motora mejora, se pueden ofrecer comidas seguras, cortadas en pequeños trozos.
- A los 12 meses, el lactante ya puede consumir el mismo tipo de alimentos que el resto de la familia, aunque ha de tenerse especial cuidado con los sólidos que presentan riesgo de atragantamiento, como los frutos secos enteros.
- A todas las familias, independientemente del método utilizado, se les debe educar en la prevención de atragantamientos:
- Para comer, el bebé debe estar erguido.
- Nunca se puede dejar sin supervisión.
- No se deben ofrecer comidas con alto riesgo de atragantamiento, como frutos secos enteros, palomitas de maíz, uvas enteras, salchichas cortadas transversalmente, etc.
La Asociación Española de Pediatría propone la siguiente tabla a modo de orientación:
4. NECESIDADES CALÓRICAS
Durante los primeros 12 meses de vida, los niños experimentan un rápido crecimiento y una serie de cambios en su composición corporal, por lo que sus requerimientos alimenticios son superiores a los de otras etapas de la vida. En esta etapa, se requiere una ingesta de 100-120 kcal por kg de peso al día. Por ejemplo: bebé de 5 kg: 500-600 kcal/día.
Las necesidades hídricas oscilan entre 65 ml/kg/día y 150- 180 ml/kg/día a partir de la primera semana.
Cuando hay un caso de deshidratación y es necesario un tratamiento de reposición hídrica, se utiliza la regla de Holliday para calcular las necesidades basales de líquidos.
- Primeros 10 kg: 100 ml/kg
- Segundos 10 kg: 50 ml/kg
- Siguientes: 20 ml/kg
Por ejemplo: niño que pesa 32 kg tiene unas necesidades basales de 1.740 ml/24 h. Así:
- Primeros 10 kg: 100 ml/kg → 1.000 ml
- Segundos 10 kg: 50 ml/kg → 500 ml
- Total: 1.740 ml
5. SUPLEMENTACIÓN CON VITAMINA D
La Asociación Española de Pediatría recomienda suplementar a los bebés con 400 ui/día de esta vitamina durante el primer año de vida, como profilaxis del raquitismo carencial. Se administra en forma de gotas, por vía oral.
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