TEMA 3. LA URPA: ORGANIZACIÓN Y RECEPCIÓN POSTANESTÉSICA


El postoperatorio comienza cuando acaba la intervención quirúrgica y es un periodo crítico para el paciente lo cual implica una observación constante por parte de las enfermeras. Durante el periodo postoperatorio la enfermera centra su atención en el restablecimiento del equilibrio fisiológico del paciente, el alivio del dolor y en la monitorización y prevención de las complicaciones potenciales. 

  • Postoperatorio inmediato.
  • Postoperatorio tardío. 

La Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) está dotada y diseñada para monitorizar y cuidar a pacientes que se están recuperando de los efectos fisiológicos inmediatos de la anestesia y de la cirugía. Los cuidados de la URPA son la transición desde la monitorización individualizada del quirófano hasta la monitorización menos invasiva de la planta o incluso, en algunos casos, de la función independiente del paciente en su domicilio. Para este único período de transición, la URPA está equipada para reanimar a pacientes inestables, además de para proporcionar un ambiente tranquilo para la recuperación y comodidad de pacientes estables. 

Su ubicación muy cerca de los quirófanos facilita que el paciente sea rápidamente atendido por parte del médico en caso necesario. Aún estando cerca del quirófano, es función de la enfermería comprobar que llevamos durante el traslado desde el quirófano, el maletín de traslado, el Ambú®, bala de oxigeno en la cama, tubo orotraqueal  del mismo número que lleva el paciente, y medio por encima y por debajo (ante la posibilidad de alteración de estructuras anatómicas por procesos inflamatorios oclusivos de la vía aérea), laringoscopio con pila, monitor de traslado con todos los accesorios necesarios, y respirador de traslado, si el paciente va a ser trasladado dormido e intubado. 

La URPA está dotada de enfermeras especialmente formadas para reconocer de forma precoz las complicaciones postoperatorias. A la llegada a la URPA, el anestesiólogo comenta a la enfermera los detalles importantes sobre los antecedentes del paciente, el estado médico, la anestesia o la cirugía. 

Se presta una atención particular a la monitorización de la oxigenación (pulsioximetría), ventilación (frecuencia respiratoria, estado de la vía aérea y capnografía) y circulación (TA, Fr/C y electrocardiograma [ECG]). En la historia clínica del paciente se deben apuntar los signos vitales y toda la información importante. Las recomendaciones específicas para la monitorización y tratamiento del paciente se pueden encontrar en los estándares para la práctica y en las guías editadas por la American Society of Anesthesiologists. 

Existe un umbral de “obligación de unos cuidados mínimos”. Los estándares de cuidados post anestésicos, tanto de enfermería, como médicos, se actualizan de manera regular para mantener un equilibrio entre los avances técnicos y la práctica clínica diaria. Con la revisión del 2004 (la más reciente hasta la fecha) los estándares de cuidados mínimos postoperatorios deberían incluir:

  1. Todos los pacientes que hayan recibido anestesia general, regional o cualquier tipo de anestesia monitorizada deben recibir un tratamiento postanestésico apropiado.
  2. El paciente que es trasladado a la URPA debe ir acompañado por un miembro del equipo anestésico que conozca el estado de dicho paciente. El paciente debe ser evaluado y tratado de manera continuada durante su traslado mediante la monitorización y el soporte apropiados a su estado.
  3. Una vez que ha llegado a la URPA, el paciente debe ser reevaluado y el miembro del equipo de anestesia que le ha acompañado debe comunicar verbalmente a la enfermera responsable de la URPA los datos más relevantes del mismo.
  4. El estado del paciente debe ser evaluado de forma continuada en la URPA. El paciente ha de ser observado y monitorizado con métodos apropiados a su estado clínico. Se debe prestar especial atención a la monitorización de la oxigenación, ventilación, circulación, nivel de conciencia y temperatura.
  5. La responsabilidad de dar al paciente el alta de la Urpa recae sobre un médico (generalmente un anestesista). 

 

 

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