TEMA 1. HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA Y ENFERMERÍA DE SALUD MENTAL


El estudio de la enfermedad mental ha evolucionado a lo largo de la historia desde concepciones mágicas y espirituales hasta modelos científicos y humanistas. En la prehistoria y civilizaciones antiguas, la locura se atribuía a posesiones espirituales o a desequilibrios en los humores corporales, como describió Hipócrates. Médicos como Asclepíades y Galeno introdujeron clasificaciones más precisas, mientras que en Alejandría se promovieron tratamientos basados en el bienestar corporal. En la Edad Media, convivieron enfoques regresivos, que castigaban a los “locos”, con avances como los de Avicena y la creación de los primeros hospitales especializados en Valencia y Sevilla. Posteriormente, durante el Renacimiento e Ilustración, surgieron ideas más humanistas: Weyer y la Orden de San Juan de Dios impulsaron un trato digno, aunque persistieron prácticas de marginación y exhibición de enfermos.

Entre finales del siglo XVIII y XIX, figuras como Pinel, Tuke y Conolly impulsaron un cambio radical, liberando a los enfermos de las cadenas y defendiendo el tratamiento moral y sin restricción. Se consolidó la psiquiatría como disciplina médica independiente, mientras que en enfermería surgieron las primeras escuelas psiquiátricas, con pioneras como Linda Richards. En el siglo XX, la psiquiatría se enriqueció con aportaciones de Kraepelin, Bleuler y Freud, y surgieron manuales clasificatorios como el DSM y la CIE. La enfermería psiquiátrica se consolidó gracias a autoras como H. Peplau, mientras que el concepto de salud mental evolucionó hacia una visión positiva y dinámica, con protagonismo creciente de la comunidad y de la atención integral.

En el siglo XXI, las corrientes críticas como la postpsiquiatría cuestionan los modelos tradicionales y promueven relaciones terapéuticas más horizontales, otorgando voz a los usuarios y priorizando la ética frente a la tecnología. Paralelamente, la formación en Enfermería se homogeneiza dentro del Espacio Europeo de Educación Superior, consolidando la profesión y reforzando su papel en la atención en salud mental desde una perspectiva comunitaria, ética y centrada en la persona.