TEMA 14. TIPOS DE DISFUNCIONES SEXUALES, DISFORIA DE GÉNERO Y TRASTORNOS PARAFÍLICOS


Los trastornos sexuales y de la identidad comprenden un grupo heterogéneo de alteraciones en la respuesta sexual, la vivencia de género y las conductas sexuales atípicas. Las disfunciones sexuales se definen por dificultades persistentes y clínicamente significativas en alguna fase del ciclo de respuesta sexual (deseo, excitación, orgasmo, resolución), afectando tanto a hombres como a mujeres. Entre ellas se incluyen el trastorno eréctil, la eyaculación retardada o prematura, el trastorno orgásmico femenino, la disminución del deseo sexual y el trastorno de dolor genitopélvico/penetración, todos con un impacto notable en la calidad de vida y las relaciones interpersonales.

La disforia de género se refiere al malestar asociado a la incongruencia entre el sexo asignado al nacer y la identidad sentida o expresada por la persona, y requiere una duración mínima de seis meses para su diagnóstico. A diferencia de la simple disconformidad de género, implica un sufrimiento clínicamente relevante que puede presentarse en la infancia, adolescencia o edad adulta.

Por último, los trastornos parafílicos se caracterizan por la excitación sexual intensa y recurrente ante objetos, situaciones o individuos atípicos, expresada mediante fantasías, impulsos o conductas. El DSM-V los clasifica en función de la actividad (como el voyeurismo, exhibicionismo, frotteurismo, masoquismo o sadismo sexual) y del objetivo (como la pedofilia, el fetichismo y el travestismo). Sin embargo, solo se consideran trastornos cuando generan malestar clínico significativo, deterioro funcional o implican daño a terceros.