TEMA 6. TRASTORNOS BIPOLARES Y TRASTORNOS RELACIONADOS


El trastorno bipolar (TB) se caracteriza por la alternancia de episodios de manía, hipomanía y depresión mayor, intercalados con periodos de eutimia (estado de ánimo estable). Su prevalencia es del 1-2 %, con inicio habitual en torno a los 20 años y fuerte agregación familiar. Los episodios maníacos incluyen síntomas afectivos (euforia, irritabilidad, labilidad emocional), cognitivos (ideas de grandiosidad, taquipsiquia, distraibilidad), conductuales (hiperactividad, verborrea, conductas de riesgo) y somáticos (disminución de sueño, pérdida de apetito, aumento de libido). La manía se distingue de la hipomanía por su mayor intensidad, duración y necesidad de ingreso hospitalario.

Se clasifica en tipo I (episodios maníacos de al menos una semana, con o sin episodios depresivos), tipo II (depresión mayor alternada con hipomanía, sin episodios maníacos) y ciclotimia (dos años de síntomas hipomaníacos y depresivos de menor intensidad que no cumplen criterios de depresión mayor). Su curso es crónico y cuanto más temprano inicia, más tendencia hay a la cronificación y a ciclos rápidos.

El tratamiento farmacológico se centra en los estabilizadores del ánimo, entre ellos el litio, que requiere controles frecuentes por su estrecho margen terapéutico y riesgo de toxicidad (náuseas, temblores, confusión, coma). También se emplean anticonvulsivantes como carbamazepina (de elección en cicladores rápidos, aunque con riesgo de agranulocitosis e hiponatremia) y valproato (asociado a hepatopatía, pancreatitis y teratogenicidad). Estos fármacos ayudan a reducir la frecuencia e intensidad de los episodios, mejorando la calidad de vida y el pronóstico funcional de los pacientes.