España se adhirió a las instrucciones de la OMS para implantar la cultura de seguridad del paciente y promover la Higiene de Manos.
Dentro de esta línea de actuación, cuando hablamos de seguridad, estamos hablando de generar hábitos, de crear una cultura nueva entre los profesionales de la salud. Implantar culturas es un trabajo arduo, largo y costoso, pero ya hemos reconocido, a estas alturas, que es imprescindible.
Como señaló Cyril Chantler, “La sanidad, que en el pasado solía ser simple, poco efectiva, y relativamente segura, en la actualidad se ha transformado en compleja, efectiva, pero potencialmente peligrosa”.
Podemos definir INFECCIÓN como un proceso morboso causado por bacterias, virus, hongos o protozoos al penetrar en el organismo. Los agentes infecciosos se multiplican y ejercen una acción patógena más o menos específica y más o menos intensa según la especie causal, la virulencia del agente y por último las condiciones del organismo afectado.
Y consideramos INFECCION NOSOCOMIAL aquella que adquiere el usuario del sistema sanitario por motivo u ocasión de su estancia en el centro hospitalario y las maniobras, procedimientos, técnicas y cuidados a los que se ve sometido.
La seguridad del paciente es transversal a todas las especialidades de la salud y a todos los profesionales. No es admisible esconderse detrás de un escudo corporativo.
La infección nosocomial es uno de los principales efectos adversos en cualquier sistema de salud. Produce daños importantes a la salud de la población, llegando a causar la muerte, lo cual siempre debe de ser inaceptable. Implica un coste multimillonario a las arcas de la sanidad pública. Y hasta no hace mucho tiempo se aceptaba como un mal irremediable.
