Tema 4. Seguridad en la integridad del paciente y otros problemas.


2. SUJECCIONES

El uso de sujeciones o barreras es un tema bastante relacionado con las caídas, pues en muchas ocasiones los profesionales tendemos a tratar de mitigar el riesgo de caída de un paciente impidiéndole moverse, sin entrar en valorar el posible daño que esas sujeciones pueden causar al paciente.

El uso de barandillas significa un incremento del riesgo, pues no acaban de impedir que los pacientes se levanten de la cama, pudiendo incrementar el daño de la caída y las lesiones por atrapamiento.

 

3. LESIONES CUTÁNEAS RELACIONADAS CON LA DEPENDENCIA

Julio ingresa esta tarde en la unidad en la que trabaja Carlos (Enfermero) y Cristina (TCAE). El ingreso se debe a la realización de un estudio, por presentar Julio una claudicación intermitente y un incremento en su disnea basal. Julio ingresa andando y comenta que en casa realiza una vida normal si lleva puesto el oxígeno. Cristina acompaña a Julio a la habitación.
Al volver, le comenta a Carlos, “quizás deberías echarle un vistazo a Julio detrás de las orejas, tiene una lesión” y Carlos le contesta: “Es una úlcera por presión”.

Tras el esfuerzo realizado por el GNEAUPP en investigar y clasificar las lesiones cutáneas que presentan los pacientes, tanto en centros sanitarios como sociosanitarios o en su domicilio, ha surgido un nuevo modelo teórico que explica sus mecanismos causales, pasando a denominar a las hasta ahora conocidas como úlceras por presión (UPP), como lesiones relacionadas con la dependencia.

Este cambio de modelo teórico y de clasificación no interfiere a la hora de considerar que estamos ante otro de los eventos adversos más claramente vinculados con los cuidados. El EPINE ha venido monitorizando las UPP desde hace más de 20 años como un factor de riesgo intrínseco de infección nosocomial, situándose la tasa de prevalencia entre 2,6% y 6,3% (4,71% en 2013). Ha de tenerse en cuenta que existe una gran variabilidad según el servicio y ámbito de atención. Así, las unidades de cuidados intensivos presentan hasta un 18% de prevalencia, los centros sociosanitarios un 13,41% y en domicilio entre un 0,44% y un 8,45% según el estado del paciente.


Estas heridas se asocian con una elevada morbi-mortalidad y disminuyen de manera importante la calidad de vida de los pacientes, habiéndose valorado el coste de su tratamiento en España en unos 1.687 millones de € anuales.

Las heridas relacionadas con la dependencia tienen, en general, un carácter claramente prevenible, por lo que forman parte de todos los conjuntos de indicadores de seguridad y de calidad de los cuidados, constituyendo así mismo un evento adverso con una alta tasa de reclamaciones patrimoniales por responsabilidad de los sistemas de cuidados.

Es obvio señalar, que cada dispositivo de atención ha de tener descrito un procedimiento de prevención y atención a las heridas relacionadas con la dependencia que comprenda una valoración del riesgo, unas medidas preventivas, un protocolo de cribado, un tratamiento de las heridas y un sistema de registro/notificación que permita evaluar no sólo la incidencia de estas heridas, sino la eficacia de las medidas de prevención y tratamiento aplicadas.

Carlos se dirige a la habitación de Julio para realizar la valoración de enfermería. En el apartado de valoración de riesgo de UPP, se dirime entre lo que le marca la escala que usa su sistema y la realidad que presenta Julio detrás de sus orejas. Por suerte, dispone de un espacio para reflejar su valoración.

Es importante realizar la valoración del riesgo con una herramienta validada. Dada la gran cantidad de herramientas disponibles, se ha de procurar una herramienta validada para el ámbito de atención y el grupo de pacientes concretos de cada situación, esto puede en algunas circunstancias dificultar la continuidad asistencial, por lo que son fundamentales los informes de cuidados que detallen los factores valorados. Las herramientas que mejor evidencia presentan sobre su fiabilidad son las escalas de Braden, EMINA y Norton.

La valoración del riesgo de heridas relacionadas con la dependencia no se puede limitar al momento inicial de la atención al paciente (ingreso en instituciones o atención domiciliaria), sino que debe realizarse dentro de un proceso continuo de cuidados, tanto de forma periódica según los protocolos de cada medio, como ante cualquier cambio de la situación del paciente en los patrones evaluados en la herramienta que se emplee.