Tema 4. Seguridad en la integridad del paciente y otros problemas.


5. INFECCIÓN DEL TRACTO URINARIO RELACIONADA CON EL SONDAJE

Aunque el sondaje vesical, trae asociado numerosos eventos adversos como estenosis, inflamación o traumatismos, centraremos nuestra atención en la infección, al ser el evento adverso más frecuente, siendo además altamente prevenible.

La infección del tracto urinario es la más común de las infecciones adquiridas en los hospitales y un 70% de las mismas se pueden atribuir al uso de un sondaje vesical. Más de una cuarta parte de los pacientes con sonda vesical permanente, tardan entre 2 y 10 días desarrollan una bacteriuria, un 25% de estos sufrirá una infección del tracto urinario (ITU) asociada a catéter.

Alrededor del 10-15% de los pacientes hospitalizados requieren un sondaje vesical, llegando a un 73% en los pacientes que pasan por unidades de cuidados intensivos, siendo una técnica cuyo uso se ha venido incrementando en los últimos años.

Dado que el uso de las sondas vesicales no es exclusivo de los hospitales, el problema de las ITU se extiende tanto a atención primaria (domicilio), como a atención sociosanitaria. Los ratios de uso son muy desiguales según territorios (hasta un 43% en residencias en EEUU) y las tasas de ITU diversas.

Es difícil determinar las consecuencias globales de las ITU, pero en EEUU se han cifrado los costes entre 900 y 3.000 dólares por caso.

Pese a todo lo anterior, la ITU no suele estar incluida de forma específica entre los eventos adversos a notificar, debido a lo diferido de su diagnóstico, necesitando de un cultivo de orina positivo. Por esta misma causa, su detección de forma automatizada parecería mucho más sencilla apoyándose además en el uso de tratamiento antibiótico.

Aunque existen varias guías de práctica clínica nacionales e internacionales basadas en evidencias sobre el problema de las ITU, no hay por ahora una iniciativa que aúne un conjunto de buenas prácticas efectivas para abordar este problema, al estilo de “bacteriemia zero” o “neumonía zero”.

Los factores que se vinculan con la ITU asociada a sondaje son:

  • Tiempo de permanencia de la sonda vesical. Se estima que aumenta en un 3-8% el riesgo por día de sondaje.
  • Sexo femenino.
  • Desconexiones del sistema.
  • Enfermedad de base, como en el caso de Diabetes Mellitus.
  • Higiene deficiente.

En vista de todo lo anterior, las guías recomiendan:

  • Limitar el sondaje vesical a los casos estrictamente necesarios, valorando a diario su necesidad y retirando el sondaje en cuanto sea posible.
  • Considerar medios alternativos de recogida de orina.
  • Dar preferencia al sondaje intermitente en caso de necesidad.
  • Asegurar las condiciones de asepsia en la inserción de la sonda vesical.
  • Asegurar una buena lubricación en la inserción.
  • Usar sondas de calibre medio evitando que se doblen en la uretra o que la dilaten.
  • Emplear sistemas adicionales de fijación de la sonda que eviten la tracción.
  • Usar sistemas cerrados de drenaje (evitar desconexión bolsa-sonda), evitando que la bolsa toque el suelo, pero manteniéndola por debajo del nivel de la vejiga.
  • Realizar la higiene diaria rutinaria del meato urinario sólo con agua y jabón.
  • Vigilar que se mantenga un flujo de orina, controlando la cantidad y características.
  • Manipular la sonda en condiciones higiénicas adecuadas.

El registro del sondaje vesical, las características de la orina y su reflejo en los distintos informes de continuidad de cuidados, son una de las mejores armas para revelar la posible presencia de una ITU, dado lo diferido de su presentación.